Vive todo el Entroido en Galicia

Grandes ciudades, pueblos, aldeas… Todos los rincones de Galicia viven con intensidad el entroido. Incluso, aunque no seamos de disfrazarnos, comemos y bebemos las exquisiteces de estas fechas: cocido, lacón con grelos, filloas, orejas, flores, bica, licor café, xastré… ¡Es imposible escapar del entroido!

Esta fiesta de liberación, de andar de parranda, de cantar, de bailar, de vivir el mundo al revés, ha perdurado en la Galicia rural, en lugares pequeños en los que participaban todos los vecinos. A poco que escarbemos, van apareciendo tradiciones entroideiras por todas partes. El origen más remoto tiene que ver con los ritos de la celebración de la primavera, de la siembra, de la fertilidad, de la despedida del invierno. Máscaras y costumbres que tal vez tuvieran el propósito de alejar los malos espíritus de las cosechas. En las zonas urbanas, la fiesta se remonta a finales del siglo XIX, importada del rural, pero más “elegante”.

A pesar de las épocas de guerra, de censura o de emigración, el Entroido ha seguido adelante, y ha llegado a nuestros días con más fuerza que nunca. Este año, además, tiene una categoría especial, pues está protegido como BIC (Bien de Interés Cultural del patrimonio inmaterial). Cabe resaltar el esfuerzo de muchas asociaciones y colectivos por conservar la tradición y recuperar fiestas casi olvidadas que han vuelto a tomar impulso.

Tan importante es en Galicia el entroido, que es el más largo de toda Europa, pues el ciclo entero abarca nada menos que cinco semanas, aunque no dura lo mismo en todas partes, claro. De momento, el de Xinzo de Limia es el más largo, este año, del 20 de enero al 18 de febrero. Ahora bien, con variaciones y evolución de las costumbres, hay días más o menos comunes en la fiesta: domingo fareleiro o borralleiro (empiezan las bromas, la gente se pone perdida de harina o cenizas), domingo oleiro o corredoiro (antiguamente se hacían corridas de gallos, hoy se hace el juego de las ollas, se lanzan hormigas, comienzan los recorridos…), jueves de compadres (las mujeres hacían un muñeco que representaba a los hombres para quemarlo y estos lo intentaban robar, las mujeres se vestían de hombres…), jueves de comadres (lo mismo pero al revés), Domingo de Entroido (empieza la fiesta mayor), Lunes de Entroido, Martes de Entroido (día grande), Miércoles de Ceniza (remate de la fiesta, entierro de la sardina) y domingo de piñata. Por lo general, la fiesta grande es el Domingo de Entroido y el Martes de Entroido o Martes Lardeiro. Este año 2024, el Martes de Entroido es el 13 de febrero.

En cuanto a las máscaras, son muy variadas, y muchas tienen nombres que ni se sabe de dónde vienen. Pero, según las zonas, siguen unos patrones parecidos. Las máscaras ourensanas son coloristas, por lo general cubren la cara, y asustan y, ojo, a veces incluso azotan. Entre ellas, por ejemplo: los cigarróns de Verín; los boteiros de Vilariño de Conso, Manzaneda y Viana do Bolo; los verrallóns de Riós; los troiteiros de Bande; los murrieiros de Teixeira; los peliqueiros de Laza; las bonitas de Sande; las charrúas de Allariz; las pantallas de Xinzo; los vergalleiros de Sarreaus… En la zona atlántica, también se llenan de color, pero suelen llevar la cara descubierta y actúan de modo más grupal, como: los xenerais da Ulla; las madamitas y madamitos de Cercedo-Cotobade; las damas y galanes de Cangas y Vilaboa… Así y todo, hay otras máscaras más peculiares, como los mecos de Froxás das Viñas; los volantes de la Ribeira do Miño; el Oso de Salceda; los merdeiros de Vigo…

Y no hay fiesta sin música. En el entroido rural, además de las charangas, pasacalles y grupos populares, la música viene de un barullo de cencerros y bombos, que impone una especie de latido atávico, que imaginamos en otras épocas resonando entre las montañas. En muchas zonas hay folións o fulións, formaciones de varios vecinos que desfilan por las aldeas tocando bombos, aperos de labranza, cuernos…

En la provincia de Ourense se vive profundamente el entroido. Aquí es donde radica el llamado Triángulo Mágico, que tiene a Verín, Laza y Xinzo de Limia como vértices. En este último, por cierto, está el Museo Galego do Entroido.

Además de ser una celebración cargada de interés etnológico y antropológico, el Entroido gallego despierta la curiosidad más allá de nuestras fronteras, y se está convirtiendo en un importante reclamo turístico. Hasta ahora estos son los entroidos considerados FIT (fiesta de interés turístico): Xinzo de Limia (de interés internacional), Verín (de interés nacional), Viana do Bolo, Cobres, Laza, Manzaneda, Os Xenerais da Ulla, Maceda, Vilariño de Conso, Foz e Marín.

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