Un recorrido por lugares de leyenda en Galicia (II)

¡Aquí llegan más leyendas! Esta vez, tienen que ver con la tumba (¿cuál va a ser? la del Apóstol, por supuesto); dos puentes, el de O Demo y el del Pasatempo, y dos montes, Pico Sacro y Monte Pindo.

Tumba del Apóstol Santiago. Para que un lugar se convierta en centro de peregrinación hace falta una historia bien consolidada. La historia de Compostela no se entiende sin la del Apóstol Santiago y su tumba.

Según la tradición, Santiago El Mayor fue decapitado en Jerusalén por Herodes Agripa I hacia el año 45. Como había predicado en Gallaecia, sus discípulos Teodoro y Atanasio decidieron traer sus restos y enterrarlos aquí. Viajaron con ellos en barca (según algunas versiones, de piedra), desde el puerto de Jaffa hasta la ría de Arousa y el Ulla, entrando en Iria Flavia, hoy Padrón. Por cierto, que lo de Padrón viene de Pedrón, una piedra (antigua ara romana) en la que los amigos de Santiago amarraron la barca al tomar tierra.

Al sacar el cuerpo de la barca lo posaron en una roca que fue tomando la forma de sepulcro, como sie el cuerpo lo fuese modelando. El cuento, con variantes, dice que, buscando un sitio donde enterrarlo, lo cargaron en un carro y, con la “ayuda” de Raíña Lupa, la jefa de la zona, lo transportaron con dos bueyes hasta el bosque Libredón (hoy Compostela) y le dieron sepultura.

Mucho tiempo después, en el siglo IX, un ermitaño de nombre Paio que vivía por allí, guiado por una estrella muy brillante en el firmamento, dio con el lugar del enterramiento del Apóstol, donde también yacían Teodoro y Atanasio. Después de informar a Teodomiro, por entonces obispo de Iria Flavia, y este al rey Alfonso II El Casto, empezó a correrse la voz y se levantó una iglesia. Durante el reinado de Alfonso III empezó a construirse una iglesia nueva y, más adelante, otra encima de ella: la catedral.

Hoy en día, la tumba con las reliquias de Santiago, Teodoro y Atanasio se encuentra bajo el altar mayor, en una urna de plata en la cripta de la catedral.

Ponte do Demo. En un rincón aislado entre los árboles, en medio de un meandro cerrado del río Deza, encontramos el monasterio benedictino de San Lourenzo de Carboeiro, del siglo X. A unos cien metros del edificio, hay un puente de origen medieval sobre el río para acceder al monasterio que, además, comunica los municipios de Silleda y Vila de Cruces. Es conocido como Ponte do Demo (Puente del Demonio). ¿Tan cerca del monasterio y con ese nombre? ¿Cómo es eso? Por lo visto, el puente original era bastante delicado y no resistía bien las crecidas del Deza, por lo que los monjes tenían que reconstruirlo continuamente. No se les ocurrió otra cosa que encargarle al Demonio, que tenía fama de buen constructor, un puente resistente. Pero, cuando se trata con el Demonio, siempre hay que dar algo a cambio. En este caso, él haría el puente en un fin de semana, pero todas las almas que lo cruzasen antes de terminarlo, serían para él.

Los monjes, muy astutos, retrasaron la salida de los feligreses ese domingo, de modo que ningún alma quedó en poder del demonio. Lleno de rabia, este quiso destruir el puente pero, tan bien lo había hecho, que no lo consiguió. Dejó la cosa pasar porque los monjes tenían en el monasterio el Salterio de San Cipriano, libro temido de siempre por los demonios.

Cuando, siglos más tarde, se enteró de que el salterio había sido llevado a Toledo, el demonio vio el camino libre para su venganza: volvió a Carboeiro con una tormenta tal que destruyó el puente totalmente, dejando el edificio aislado durante una buena temporada.

Puente del Pasatiempo de Mondoñedo. Este puente medieval de un arco, restaurado en el siglo XVIII, cruza el Valiñadares por el barrio de Os Muíños de Mondoñedo. Es un puente clave en la ciudad, por el que pasaba el camino real, y que va ligado a una leyenda que incluso le ha dejado el nombre; ni se sabe cómo se llamaba antes.

Los hechos ocurrieron el 3 de octubre de 1483. El mariscal Pardo de Cela, todo un mito en la historia de Galicia, había sido acusado de traición por la corona de Castilla. Después de tres años de luchas en A Frouseira, había sido apresado por sus propios criados, detenido en la casa de Fonsa Yáñez en O Castro de Ouro, en Alfoz, y condenado a muerte por “cruel y poderoso”.

El día de la ejecución, en la plaza de la catedral, Isabel de Castro, la esposa del mariscal, tenía intención de presentarse allí con un indulto que había obtenido de la misma Isabel la Católica para salvar a su marido de la muerte. Pero los clérigos de la catedral, que estaban en el ajo, la entretuvieron en el puente para que el indulto no llegase a tiempo.

Y no llegó. El mariscal fue decapitado. Cuenta la leyenda que, en su rodar cadalso abajo, se le escuchó decir: “credo, credo, credo”.

Pico Sacro. Con sus casi 600 m, este monte del municipio de Boqueixón siempre ha sido una referencia para los viajeros y para toda la comarca del Ulla. La leyenda tiene mucho que ver con la traslatio. Cuando llegaron aquí Teodoro y Atanasio con los restos del Apóstol, acudieron a la Raíña Lupa en busca de ayuda. Esta los mandó al monte, donde esperaba que el dragón que vivía allí los matara. Al encontrarse con el dragón, los discípulos de Santiago se protegieron haciendo la señal de la cruz y la bestia se apaciguó. Lo mismo pasó con dos bueyes bravos, que los acompañaron tirando del carro hasta Compostela. Al comprobar el poder de la cruz, la reina se convirtió a la fe cristiana y los ayudó.

Cerca de la cumbre, en la cara norte del monte, hay una cueva taponada. La leyenda dice que allí vive una serpiente y que, en realidad, esa no es una cueva, sino un túnel que llega al Ulla. Cerca de allí, se encuentra la “rúa da Lupa” (calle de la Lupa), una hendidura que se identifica con la entrada del palacio de la reina, donde estaría enterrado su tesoro.

Sin duda, esta montaña significa y ha significado mucho a través de los siglos. Además de encontrar lugares de leyenda, hay vestigios de grabados rupestres, de enterramientos, y de una fortaleza medieval. También está allí la ermita de San Sebastián, del siglo X.

Monte Pindo. Esta montaña se eleva 627 m en la Costa da Morte, en el municipio de Carnota. Junto a la playa de Carnota, a sus pies, constituye el espacio natural protegido Carnota-Monte Pindo. Su morfología, con abundantes grupos de rocas antropomórficas, siempre ha dado para mucho cuento. Para empezar, hay quien habla del Olimpo Celta de Galicia, desde donde se le rendiría culto al sol, y de rocas que en otro tiempo fueron guerreros y personajes celtas. Rocas con nombre, como el Druida, que casi funciona como un oráculo, pues si nos ponemos delante y hacemos una pregunta, de pronto nos aparece en la mente la solución.

También se dice que otras rocas que parecen gigantes son los guerreros de Raíña Lupa, y que hay piedras que favorecen la fertilidad, y que por aquí se pasea la Santa Compaña, y que es centro de reunión de meigas y mouras

En el monte encontramos los restos de la fortaleza de San Xurxo, que también podría ser el castillo de la Lupa, con tesoro enterrado incluido. En el punto más alto, en A Moa, hay varios huecos en los que se acumula agua que se dice que es sagrada. También hay un mirador estupendo desde el que se ve Fisterra, Corcubión, Carnota, Cee y Caldebarcos.

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