Rutas refrescantes Pontevedra

¿Adentrarse en un sendero entre los bosques para terminar con un baño en una poza de agua limpia y fresca entre mariposas, pajaritos y libélulas? ¿Una caminata del monte a la playa sintiendo la brisa del océano y bañándose, esta vez, en agua salada? ¿Una ruta por la sierra, al ritmo de la música de las cascadas? ¿O una por un camino de molinos de río? ¿Qué refrescará más? Lo mejor será darse un paseo por alguna de estas rutas; seguro que acabamos haciendo una detrás de otra. ¡Llenad vuestras cantimploras, caminantes!

Ruta de Donón (Cangas). También es conocido como Sendero Azul por la Costa da Vela. Esta ruta marina, de unos 11 km, que se hacen a buen paso en unas 3 horas, tiene mucho de naturaleza, etnografía, historia, leyenda… Y siempre con el aire del mar que nos refresca.

La ruta comienza al pie del monte do Facho, donde perviven los vestigios de un pasado importante, como prueban los petroglifos y restos romanos y medievales. Aquí están las misteriosas ruinas del santuario galaico-romano de Berobreo (III-IV d. C.), con nada menos que 174 aras votivas. En esta zona, la garita, construcción de vigilancia del siglo XVIII, es un mirador magnífico. Por el camino también encontramos muchos hórreos y un molino a la orilla del río.

En ese rodeo por la costa damos con algún faro que otro. El primero, el de Punta Subrido. Entre esta punta y la Punta Robaleira, con su faro, dibuja un arco la playa de Melide, bien resguardada entre las dos. Si hacemos aquí una parada, corremos el riesgo de quedarnos para siempre, de lo bien que se está. En la zona más occidental está el principal faro, el de Cabo Home, uno de los más altos de Galicia, casi dándole un beso a las Cíes, separadas de él 2 km.

Hacia el final de la ruta, si coincide la puesta de sol, no podemos perder una mirada al sol enmarcado en la Buguina, escultura-mirador hecho por Lito Portela en 2005.

Ruta dos Casariños (Fornelos de Montes). Esta ruta nos pilla en plena sierra de O Suído, cuna de muchos ríos de Pontevedra (Tea, Verdugo, Oitavén, Avión). Cuando hace calor, aquí pega el sol que da gusto pero, teniendo el agua cerca, no hay problema, a la mínima nos damos un chapuzón.

La ruta se emprende en el área recreativa de Airoa. Aquí se sigue una pista forestal que nos lleva a lo alto de un mirador, con banco incluido. Después de contemplar las vistas con calma, bajamos hasta las cascadas de Os Casariños, donde nos esperan varios saltos de agua en el río Fonte Uceira, que bajan por las gradas naturales que definen las rocas, casi en un anfiteatro natural. La cosa termina en poza, de manera que es importante llevar bañador en la mochila.

Esta pequeña ruta puede ampliarse con la Ruta dos Chozos da Laxe, que es circular y un poco más larga, en un paisaje de montaña salpicado de chozos, que son pequeñas construcciones de piedra para guarecer a los pastores

Parque natural Río Barosa (Barro). Este parque cuenta con una ruta circular pequeña, de 4 km. En el recorrido abundan los molinos, hasta diecisiete, alguno de ellos restaurados. Como es sabido, donde hay molinos, es señal de que el agua baja con fuerza, entre saltos, algunos de ellos bien grandes. De hecho, nos encontramos con una cascada de más de 30 m de desnivel.

En este recogido mundo de cascadas y bosques, la naturaleza nos ofrece flora y fauna de primera, cien por cien de la zona y del lugar: saúcos, espinos, musgos, reptiles, nutrias, jabalíes, garzas…

Puede ser que en nuestra visita nos crucemos con algún peregrino a Compostela, ya que a pocos metros pasa el Camino Portugués.

Ruta mágica de Oia. En esta caminata se combina el interés paisajístico, arqueológico y refrescante también, ya que en el monte hay escondidas varias cascadas y pozas para disfrutar de un buen baño. La ruta es lineal, abarca unos 20 km, y discurre a una altura de entre 100 y 300 m sobre el nivel del mar, en la sierra de A Groba. En la primera parada encontramos los petroglifos de A Pedreira, desde donde tenemos vistas sobre el puerto y el monasterio de Oia. Más adelante, continúan los grabados rupestres, pues el monte está lleno de ellos, por ejemplo, en la zona de O Viveiro y en Outeiros de Morouzo, con el famoso grabado de A Pedra do Cazador.

Nos adentramos en el canón del río Broi, que tiene un estupendo bosque de alcornoques, el bosque mediterráneo más occidental de Europa: as Sobreiras do Faro. Llegando al Cano dos Mouros, las vistas sobre la sierra de A Groba y la costa nos dan idea de nuestra situación.

Seguimos entre pistas asfaltadas y forestales hasta los grabados de O Pousiño. Aquí cerca nos esperan varias cascadas y las pozas del río Peito: las Pozas de Mougás, donde un baño te darás. Otro punto clave de la ruta es el alto de A Cabeciña, con restos de fortificaciones, petroglifos y vistas. El paseo termina bajando la ladera hacia Baiona, en el barrio de A Mata.

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