Rutas refrescantes A Coruña

Caminando por los acantilados de la costa coruñesa, o por las orillas de los ríos, entre árboles y molinos, o directamente por sendas que arrancan en la playa… Aquí tenemos unas cuantas rutas muy refrescantes para los días de más calor:

Ruta Seixo Branco-Furnas (Oleiros). Esta es una de las tres rutas que recorren el monumento natural de la Costa de Dexo-Serantes. Es un trayecto circular que abarca 3,6 km. Para situarnos, tenemos que aclarar que Seixo Branco es un peculiar filón de cuarzo blanco que se ve de lejos en los acantilados, y sirve de referencia a navegantes.

El ZEC Costa de Dexo-Serantes está entre el faro de Mera y el puerto de Lorbé, entre las rías de Ares y Betanzos, en el golfo Ártabro. La caminata empieza en la zona de Canaval, cerca del club de tenis. Continúa hacia las viejas baterías militares, instaladas hace mucho aprovechando este punto estratégico. En el recorrido encontramos varias furnas, como pozos donde bate el mar y asciende con furia, como la de Ollo Pequeno, A Regocha y Ollo Grande. Por supuesto, también podemos ver de cerca la veta geológica. Todo esto con estupendas vistas sobre la ría de Ares y Betanzos y la de A Coruña, el cabo Prior y el islote de A Marola. Esta es una zona de gran riqueza animal, con gaviotas patiamarillas, cormoranes crestados, vencejos reales… La flora de la zona está dominada por grandes extensiones de matorral y tojo.

Ruta Costa da Morte (Camariñas). Este trayecto es refrescante por el aire ventoso y por las fantásticas vistas sobre el litoral de A Costa da Morte. Es una ruta circular, en la categoría de pequeño recorrido, homologada por la federación gallega de montañismo. El camino principal es de 22,5 km, aunque hay dos derivaciones, una a la ermita del Monte y otra al faro Vilán. Por cierto, también se puede hacer en bicicleta o a caballo.

El primer tramo parte del Castillo del Soberano, restos de una fortaleza del siglo XVIII, con vistas a la entrada de la ría y a los pueblos costeros. También pasa por la capilla de la Virgen del Monte y va por la orilla del mar, cruzando varias playas, como la de Lago y la de Coidal das Castanas, de cantos rodados o coídos.

El tramo central va del camino del cabo Vilán hasta el cabo Tosto, también llamado Trece. Es una zona de gran valor paisajístico, cultural y medioambiental. Encontramos el faro Vilán, el centro de interpretación de señales marítimas y naufragios de A Costa da Morte, el islote Vilán de Fóra, la Furna dos Infernos, la ensenada Armeliña, el cementerio de los Ingleses, la playa virgen de Trece y la duna de Monte Branco, de las más elevadas de Europa.

El tramo final de la ruta transcurre por la zona más interior en la que, desde lo alto, contemplamos buenas panorámicas de la ría y de la costa, y termina en Camariñas, de vuelta en el Castillo del Soberano.

Sisalde Amarela (Arteixo). Así es llamada una de las sendas del río Sisalve a su paso por Arteixo. La otra es Sisalve roja, un poco más larga. La amarilla abarca 7 km, y empieza y termina en la playa de Barrañán. En la desembocadura del río Boedo, nos encaminamos hacia el bosque de Sisalve, un buen ejemplo de bosque atlántico, con mucho roble, castaño, sauce, aliso, helecho… Los lugares más significativos de la ruta son: el Camiño da Area, el molino de los Zapata, la iglesia de Barrañán, Os Boedos, el monte de Cartas, el castro de Armentón y el área recreativa de Sisalde. Como vemos, pocos kilómetros pero llenos de paradas interesantes.

Refugio de Verdes (Coristanco). En la parroquia de Verdes, encontramos este coto de pesca, en la ZEC río Anllóns. Aquí hay una pequeña ruta, de tan solo unos 500 m, muy refrescante, animada por el bullicio de los saltos del río. El camino va por la margen derecha del río Anllóns, desde el molino de Pose hasta el de As Sangueiroas. En este tramo, las rocas van asomando en el lecho del río como pequeñas islas, entre rápidos y cascadas. Algunos de los molinos que aparecen en la ruta se pueden visitar, ya que están restaurados.

El frescor en el trayecto también tiene que ver con el bosque de ribera que nos rodea, con mucho aliso, sauce, fresno, arraclán… Hay varios puentes de madera para disfrutar mejor del paisaje y acceder a los senderos de cada orilla del río. El refugio también cuenta con área recreativa con bancos, mesas y hasta parrillas. Desde aquí, podemos continuar un kilómetro más hasta Ponte Dona, que une los municipios de Coristanco y Ponteceso. Si aún tenemos ganas de caminata, podemos seguir el camino hasta Ponteceso, y ya serían unos 14 km.

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