Rutas refrescantes Lugo

¿Qué tal un paseo por la costa, con baño incluido? ¿O mejor en medio del bosque, bajo la sombra de los árboles? ¿O por la orilla del río? O… Por si no se nos ocurre por dónde tirar, aquí llegan tres propuestas de lo más refrescantes para olvidarnos de los sofocos del verano:

Empezamos con una ruta lineal que contiene todos los ingredientes de un paisaje costero bien completo: playas, grutas, miradores, caminos entre piedras, por aldeas, senderos, acantilados… Nos referimos a la  ruta da Costa do Vicedo, en la Mariña Occidental.

Esta es una ruta lineal de 13 km. Empieza cerca del puerto de O Vicedo, al principio del espigón,  y sigue por la playa de O Vidreiro y la playa de O Caolín, donde podemos ver una antigua fábrica de salazón. Después de atravesar alguna aldea, la ruta continúa por la costa. Hay un desvío para acercarnos a la iglesia de O Vicedo, renovada en el siglo XVIII. Por lo visto, una noche de tormenta apareció un cuadro con la imagen de San Esteban en la playa de Xilloi y, allá donde lo dejaron los vecinos después de sacarlo del mar, fue donde se fundó la iglesia.

En el camino van sucediéndose miradores con grandes vistas. El primero de ellos, el más espectacular, justo enfrente de la isla Coelleira. Después, llegamos al mirador de Toxido, con la playa del mismo nombre a los pies. El siguiente es el mirador de San Román, donde está la cruz de San Román do Val. Y, hacia abajo, nos dirigimos a la playa de Area Grande, donde termina la ruta.

Después de este paseo por la costa, ¿qué tal si vamos hacia el interior, en busca de agua dulce? En la Ribeira Sacra, en el municipio de Pantón, hay una pequeña ruta un tanto escondida que refresca con mucha fuerza: la ruta de la cascada de Augacaída. Comienza en la carretera en dirección a Marce, bajando un sendero entre árboles. Después de cosa de un kilómetro, el camino tiene un ramal que va a la cascada y otro al castro de Marce. La bajada a Augacaída, bien sonora, acogida por el bosque, está muy preparada para evitar tropiezos, con pasarelas y barandillas de madera. El salto es de 40 m, nada menos, así que seguro que algo refresca.

Esta ruta también tiene interés etnográfico, pues encontramos restos de arquitectura popular, como los refugios para el ganado, así como restos de un poblado castreño, en el castro de Marce, en el punto más elevado, donde tenemos aseguradas unas buenas vistas sobre el Miño.

A su paso por Rábade y Outeiro de Rei, el Miño marea las aguas entre muchos meandros que han dado origen a pequeñas islas. Muchas quedan ocultas durante el invierno, de manera que es buena idea darse un paseo por la zona en verano. Se trata de las Insuas do Miño, que forman parte de la reserva de la biosfera Terras do Miño. El entorno tiene muchos tipos de bosques de inundación y climáticos, y una gran diversidad de flora acuática, con muchas espadañas en verano, sobre todo. La isla más destacada es la insua de Seivane, en el núcleo de la reserva, en el Z.E.C. Parga-Ladra-Támoga.

Es la isla más grande del canal alto y medio del Miño, de unas 12 ha. Se accede a ella a través de una pasarela colgante. Nada más llegar, hay una área de recreo con merendero, donde también podemos tomar un baño. El paseo transcurre por un sendero de pescadores por el perímetro de la isla, entre mucho abedul, roble, fresno, acebo…

Pues ya que encontramos refresco en el mar, en la cascada y en el río, nos falta por probar un paseo por una laguna haciendo, por ejemplo, la ruta das lagoas, en Cospeito. Aún estamos en la reserva de la biosfera Terras do Miño, en A Terra Chá. Por la gran variedad de hábitats presentes en la zona, es una caminata especialmente indicada para gente que disfruta observando aves, o como se dice ahora, aficionada al birding. De hecho, hay una ruta diseñada especialmente para eso: la ruta ornitológica Crecca, para aguzar los sentidos y apreciar la variedad de aves (aguilucho cenizo, abubilla, oropéndola, golondrina, cuco…). Por cierto, la visita, aunque es gratuita, requiere reserva previa a efectos organizativos. 

La ruta das lagoas es lineal, de unos 14 km, que también se pueden hacer en bici o incluso a caballo. Parte del Centro de Interpretación da Lagoa de Cospeito. Después, llega a la Lagoa de Carballosa y se interna en el bosque, rodeando a Feira do Monte, y pasa por zonas agrícolas y forestales. Termina en la iglesia de San Martiño de Lamas.

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