El Umia es uno de los ríos más importantes de la provincia de Pontevedra. No es muy largo (70 km), pero su curso es muy animado. Nace a una buena altura, a unos 700 m. En el tramo alto, se le van sumando las aguas de varios arroyos en una llanura elevada y, después de bajar en altura gradualmente, desciende muchos metros de golpe, en unos 2 km, produciendo rápidos y cascadas. Ya desde Caldas de Reis, se va sosegando, y discurre tranquilamente, regando O Val do Salnés, hasta llegar a la ría de Arousa, donde nos despedimos de él entre mariscos y marismas.
Encontramos su nacimiento en el lugar de A Reigosa, en la parroquia de Aciveiro, municipio de Forcarei. Estamos en la mitad meridional de la Dorsal Galega, que va cayendo hacia el oeste, cosa que se nota en el escalonamiento del terreno. En estos montes comienzan su andadura el Umia y el Lérez. El Umia tira hacia el norte y el Lérez hacia el centro y sur.
Forcarei pertenece a la comarca de Tabeirós e Terra de Montes junto con A Estrada y Cerdedo. Aciveiro, donde en el pasado debió de haber muchos acebos, es una parroquia pequeña pero con mucho interés, llena de restos arqueológicos, cruceiros, hórreos… Lo más destacado de su patrimonio artístico es el monasterio de Santa María de Aciveiro, fundado por la orden benedictina en el siglo XII y reformado más tarde por el Císter. Hoy está habilitado como hotel. En esta obra, como en otras más pequeñas de los alrededores, como la iglesia y el cruceiro de Santo Martiño de Forcarei, es notable el trabajo de talla de la piedra; de hecho, esta zona siempre ha sido conocida por sus canteros. También tenían mucha fama los cereros. Cosas que podemos comprobar acercándonos al Centro Etnográfico de Terra de Montes, en Soutelo.

Entre los municipios de Forcarei, A Estrada y Silleda, al sur del Monte de San Sebastián, hay un espacio natural protegido de gran interés: la Lagoa Sacra de Olives y Brañas de Xestoso, más de 1.000 ha de humedal de media montaña, el mejor ejemplo de turberas ácidas de Galicia.
Por Forcarei pasa el Camiño da Geira e dos Arrieros y el Miñoto-Ribeiro. Estos dos, así como el Camiño Sanabrés, también cruzan A Estrada, capital de la comarca. En A Estrada continúan las montañas de la Dorsal al sur y los valles al norte. El Umia va por los montes y el Ulla por la zona más llana, sirviendo de límite con la provincia de A Coruña.
En esta zona abundan los castros, como el de de Marcenlos y el de Trocastello, separados por el río (recordemos que el municipio linda con Campo Lameiro, toda una reserva de la prehistoria); las iglesias románicas y los pazos, como el barroco Pazo de Oca, Versalles a la gallega, que en invierno, hasta abril, está más florido que nunca, con miles de camelias, parada obligada en la ruta de la camelia. El ayuntamiento también es conocido por ser una potencia en muebles.

Por cierto, a la altura de Codeseda, hay un coto pesquero sobre el Umia, entre la presa de Loureiro y Ponte Paradola, donde sobre todo hay truchas. También hay un tramo para la pesca libre sin muerte.
El relieve de Caldas de Reis no tiene nada que ver con el de Terra de Montes. Aquí, el Umia avanza por terrenos más suaves en su curso medio, recorriendo el municipio de norte a sur. La ciudad es famosa por sus aguas termales, ya desde la época de los romanos (Aquae Celenae), y por la estancia de Alfonso VII, hijo de Urraca y Raimundo de Borgoña. Por aquí pasa el Camino Portugués.
Justo antes de llegar a Caldas, el Umia baja de los 100 a los 40 m en 2 km. Esta pendiente hace que se sucedan rápidos y pozas. De esta manera se origina la cascada de Segade. Hay una ruta estupenda que va desde la Alameda de Caldas hasta la fervenza. Por el camino vemos molinos, muchos de ellos restaurados, saltos, ruinas de la fábrica de la luz y el puente de Segade.

En el centro de O Val do Salnés, en las riberas del Umia, está Ribadumia, como bien dice el nombre. Por aquí cruza el río de norte a oeste, en su tramo bajo, y tiene mucho que ver en la riqueza de las tierras del municipio, sobre todo en las plantaciones de viñedos, que aquí dan albariños y barrantes. Podemos ver castros; iglesias románicas, como la de Santo André de Barrantes; barrocas, como la de Santa Baia de Ribadumia; pazos, como el de Barrantes, el de O Monte o el de A Pedreira.
Es muy frecuentada la ruta del río Umia PR-G 173, una ruta lineal que va por Ribadumia, Cambados y Vilanova de Arousa. Empieza en Ponte Barrantes y llega a Ponte Arnelas, que une Ribadumia y Vilanova. Este puente es conocido por la pesca del reo, sobre todo, aunque trucha también hay, y por la “pesca del padrino”. Y es que también se le llama a Ponte dos Padriños, pues aquí acudían las mujeres que querían tener hijos en busca de un “padrino”, un desconocido que pasara por el puente que las bautizara en el río. Con eso bastaba. Eso sí, si tenía descendencia, tendría que ponerle Alberto o Alberta, en honor al santo del cruceiro del puente.

Hacia el último tramo, se celebra la Baixada Internacional do Umia, prueba de piragüismo que ya va por la XXX edición.
Cambados, la capital del albariño, es el núcleo principal de la comarca de O Salnés. Aquí desemboca el Umia, que es límite natural con Ribadumia y que, después de bajar entre vegetación de ribera y viñedos, origina un estuario riquísimo, donde alimenta el banco natural de marisqueo de O Serrido. En esta costa abrigada se dan el mejillón, la almeja, la zamburiña y la vieira, principalmente. Hay una ruta de senderismo desde el monte de A Pastora, donde tenemos buenas vistas de la ría, que baja por las ruinas de Santa Mariña y el Museo Etnográfico do Viño, el cementerio y el camino que va por la orilla del río hasta la desembocadura, entre juncos, donde se forma un ecosistema muy atractivo para aves de todo el mundo.

El Umia no se abre directamente al océano, sino que relajadamente se desliza hacia islas e islotes, al norte la Illa de Arousa, y al sur la de A Toxa y O Grove, una antigua isla que con el tiempo se unió a tierra firme por los sedimentos arenosos. En este istmo, en la parte occidental, disfrutamos de la playa de A Lanzada, con la isla de Ons enfrente y, en la parte oriental, de la ría, frente a la desembocadura. Es lo que conocemos como Complejo Intermareal Umia-O Grove, una zona triplemente protegida (CEE, RAMSAR e LIC). Esta es un área excepcional para el avistamiento de aves, que cuenta con varios observatorios: en la ensenada de O Vao, la bahía de A Lanzada, As Barreiras de Rouxique y el estuario do Umia. Una manera de conocer la zona es hacer un tramo de la ruta del Padre Sarmiento: la etapa circular de O Grove, que bordea la península, incluyendo la isla de A Toxa, y la etapa de O Grove-Cambados, siguiendo la costa.


