Recorriendo el río Arnoia

El río Arnoia es 100% ourensano: nace y muere en la provincia, con una vida de 84,5 km, el curso más largo de Ourense. Nace en Rebordechau, en el municipio de Vilar de Barrio, en la Serra de Mamede, a 1.300 m, donde se junta con aguas de varios arroyos. En este comienzo de su andadura, merece la pena subir a alguno de los miradores de la sierra, desde donde se puede contemplar todo lo que un día fue la Lagoa de Antela. A unos 20 km de Rebordechau, el Bidueiral de Montederramo, otro paisaje en el que sumergirse.

Desde la cabecera, el río fluye en un lecho amplio, extendiéndose para, después de Allariz, ir más encajado, en el cañón de Cartelle, para abrirse de nuevo en A Arnoia, donde desemboca.

El río va descendiendo de las alturas entre prados y huertas, amparado por la rica vegetación de Ribeira. Puntos claves en su recorrido son: Baños de Molgas, Allariz, Cartelle, Cortegada y A Arnoia.

Entra en Baños de Molgas por el sureste, desde donde sube y baja al suroeste hacia A Arnoia. Con ese nombre es fácil deducir qué vamos a encontrar aquí: agua para bañarse. Esta no es una villa cualquiera: es una villa termal. Aquí emanan aguas bicarbonatadas, sódicas-clorurosas y ligeramente radiactivas, muy buenas para las dermatosis, la artrosis, el reuma, la gota, las neuralgias y la circulación. Además del balneario a la orilla del río, otro símbolo de la villa es el puente medieval, construido sobre los restos de uno romana.

Baños de Molgas también es conocido por la peregrinación que se hace al santuario de los Milagros en el Monte Medo. En el mismo municipio está el conjunto etnográfico de Suatorre, la iglesia prerrománica de Vilariño de Lama Má, la capilla de Santa Eufemia de Ambía y la capilla barroca de San Vitorio, donde hay un petroglifo con un cruceiro encima.

Hay varias áreas recreativas a la orilla del río, con espacio para darse un baño: A Ansuíña, A Acea y Vide. Entre Baños y la aldea de A Acea, va la ruta de O Canón do Arnoia.

Discurriendo entre zonas de montaña, el río se extiende en un amplio valle a su llegada a Allariz, ya en su curso medio. En esta ciudad medieval, protegida por las montañas, el río, que cruza el municipio de este a oeste, ha sido clave para su desarrollo. Todo lo que significa el Arnoia para Allariz se entiende muy bien al visitar el Parque Etnográfico del río Arnoia, del que forman parte el Muíño do Burato, el Museo del Tejido O Fiadeiro y el Museo del cuero.

El casco histórico, muy cuidado, coronado por los restos del castillo de Alfonso IV, nos revela el importante pasado de la ciudad, residencia de reyes y nobles. Es destacable el convento de Santa Clara, con un Museo Sacro muy completo.

Otros lugares cargados de historia y leyenda son Santa Mariña de Augas Santas; el conjunto arqueológico-histórico de Armeá, con cibdá, horno (tal vez el de Santa Mariña) y basílica inacabada, y el yacimiento tardomedieval de San Salvador dos Penedos, con el castillo de San Salvador de Todea.

Enfocándonos en el río, el corredor temático del Arnoia, de unos 5 km perfectamente acondicionado, va desde O Rexo, el ecoespacio intervenido por el Ibarrola, hasta el Festival de Xardíns.

Nos despedimos de Allariz con unos almendrados y un licor café en la mochila y seguimos el viaje del Arnoia, adentrándonos en Terra de Celanova, zona históricamente ligada al monasterio benedictino. Precisamente, en Cartelle todavía se ve sobresalir entre las rocas la Torre de Sande, restos de la fortaleza del monasterio. Entre las obras de arquitectura, vemos que el barroco ha dejado huella, con las iglesias de Cartelle, As Marabillas en Espiñoso o Mundil, por ejemplo.

Cabe destacar Ponte Freixo, puente romano entre Freixo y Penela, por donde pasaba la vía XVII romana, en el tramo que iba de Aquis Querquennis a Lucus Augusti.

Una buena zona para disfrutar del río es el área recreativa de Ponte Nova y la Ruta do Santo, que va por el margen izquierdo hasta la capilla de San Bartomeu, unos 4 km de naturaleza pura e intervenida por la mirada del artista Pepe Álvarez. De manera que, además de robles centenarios, igual encontramos algún tigre. La zona está poblada de árboles autóctonos (carballos, alisos, abedules…), y cuenta con puentes, molinos, área recreativa y zona de baño con un pequeño embarcadero. El 24 de agosto hay procesión hasta la capilla y romería.

En el área de influencia de los monasterios siempre hay viñedos, lo que implica que aquí hay mucho vino, sobre todo cuando entramos en la comarca de O Ribeiro siguiendo el río. A 20 km de Cartelle hay otro municipio famoso por sus baños: Cortegada. Es un ayuntamiento más que regado, pues por él circulan el Miño, el Deva y el Arnoia, que aquí forma un cañón de 200 m de desnivel.

A Cortegada se venían a tomar las aguas desde hace siglos, pero la época de mayor esplendor, como la de todos los balnearios en general, fue en el siglo XIX, con la construcción de un edificio modernista para el balneario. Pero, desde que se puso en marcha el embalse de Frieira, se paralizó la actividad en este centro, a causa de la subida de las aguas. Así que se llevaron los baños a más altura, cerca del mirador de O Coto da Pena.

Hoy en día, la villa termal cuenta con un Club Termal, con tres piscinas termolúdicas, el balneario, y la Fonte da Pezoña. Las aguas de la zona son sulfuradas cloruro-sódicas hipertermales, buenas para todo en general y para afecciones respiratorias y reumáticas en particular.

Cortegada cuenta con monumentos de interés como el pazo de los Cid, el del Conde de Meréns o el santuario de San Bieito de Rabiño, del siglo XVII, con su curioso humilladero.

Casi sin darnos cuenta vamos llegando a la desembocadura de nuestro río, en A Arnoia. Este va dividiendo el municipio en dos desde el sureste al noroeste, abriéndose paso entre montañas y valles, en una tierra de vinos y pimientos. Por otra parte, en A Arnoia, las aguas termales no terminan de repente, de hecho, a orillas del Miño hay un gran balneario-hotel, desde el que además de tomar las aguas, podemos navegar por los ríos.

El cañón del Arnoia va cargado de vegetación, como vemos en los alcornocales de A Peneda, la misteriosa Silvaescura e Inquiau, donde tenemos área recreativa y molinos. Le siguen el puente medieval y el área de As Poldras, donde podemos pescar y darnos un baño, y donde arranca un paseo fluvial que llega a la desembocadura, donde están los islotes Os Castelos.

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