Recorrido por el Río Miño

Entre todos los ríos gallegos, hay uno que no solo es un río, es todo un símbolo. Nombrarlo es nombrar a Galicia entera, aunque no llegue a todas partes. Es el Miño, el río más grande y caudaloso de la comunidad. Pasa por las provincias de Lugo, Ourense y Pontevedra a lo largo de 310 km. Siguiendo el recorrido que describe, vemos cómo el flujo del agua va labrando su camino, extendido y lento en las zonas más llanas y elevadas, luego encajado entre montañas, haciendo curvas en profundos cañones, relajándose de nuevo, en compañía de islas pequeñas y grandes, hasta que el valle desaparece y el Miño se entrega al océano Atlántico.

Entonces, ¿dónde empieza todo? Pues en la provincia de Lugo, en la ladera occidental de la Serra de Meira, en O Pedregal de Irimia, en el ayuntamiento de Meira. Allí brota un Miño pequeñito, en la morrena de un antiguo glaciar, un sitio bien lleno de piedras, ya lo dice el nombre, a casi 700 m de altitud. Va creciendo poco a poco con los aportes de otros arroyos y fuentes, como la de Fonmiñá, en A Pastoriza, a apenas 6 km, considerada mucho tiempo cuna del río, en una laguna donde burbujean los llamados “ojos del Miño”. En O Porto da Pena, en Santa María de Meira, también van juntándose los arroyos en la infancia del río. Antes de dejar Meira tenemos que parar en el centro de esta ciudad, llena de historia, en la que destacan el monasterio y la iglesia de Santa María, con su espléndido rosetón.

Seguimos acompañando a un Miño ya bien visible en su curso alto, que transcurre por A Terra Chá. Entramos en la Reserva de la Biosfera Terras do Miño, una de las más grandes de la península, determinada por la cuenca alta del Miño y sus afluentes y por la Serra do Xistral. Aquí, el Miño coge fuerzas con las aguas de los ríos Parga, Ladra y Támoga, espacio ZEC, donde se va formando el complejo húmedo de A Terra Chá, rico en humedales, zonas de cultivo, lagunas, como la de Cospeito, la de Caque y la de Riocaldo, y pequeñas islas, como las de Rábade y Outeiro de Rei. En especial las lagunas, son lugares privilegiados para la observación de aves. En esta zona también discurre la Ruta del Agua de Guitiriz. La riqueza natural de la reserva viene acompañada de la arqueológica, con túmulos megalíticos y castros como el de Viladonga, en Castro de Rei, que hasta cuenta con un museo monográfico. Por otra parte, en Outeiro de Rei, además, están los parques zoológicos Avifauna y Marcelle natureza, y la casa museo del poeta Manuel María.

La reserva también llega a la capital de la provincia. A 73 km de su nacimiento, el río ya va más encajado en el terreno. Aquí, el Camino primitivo pasa sobre el Miño, por la Ponte Vella, de origen romano. A pocos metros de este puente, comienza el Paseo fluvial del Miño, donde se halla el Balneario de Lugo, que conserva restos de termas romanas. Más adelante, en el Paseo del río Rato, encontramos el Centro de Interpretación da Reserva da Biosfera Terras do Miño, que siempre ofrece actividades interesantes. Y, ya que estamos en Lugo, tenemos que visitar el centro histórico, con la catedral de Santa María a la cabeza, dar un paseo por el adarve de la Muralla, y tomar algo en la zona de vinos, como mínimo.

En el curso medio, el valle del río se va haciendo más grande, hasta llegar a la confluencia con el Sil, que le otorga un generoso caudal pues, como se dice, “O Miño leva a fama e o Sil dálle a auga”. Aquí, el río avanza sinuosamente entre altas riberas que se dedican al cultivo de la vid. Estamos en plena Ribeira Sacra, que podemos conocer desde el propio río, pues cuenta con varios embarcaderos y rutas fluviales. El paisaje nos deja con la boca abierta, ya desde abajo, ya desde alguno de los miradores en lo alto de las montañas. Además, repartidas por la ribera, encontramos varias obras de arte románico, como las iglesias de Santo Estevo de Ribas de Miño, San Facundo de Ribas de Miño y Santa María de Pesqueiras. Otros lugares para visitar son el castillo de A Peroxa y el castro de Castromaior, por ejemplo. El Camino francés cruza el Miño en Portomarín y, el de Invierno, a la altura de Belesar, entre los municipios de Chantada y O Saviñao.

Al llegar a A Peroxa, ya nos adentramos en la provincia de Ourense. En unos 15 km nos ponemos en la capital, donde el Miño es cruzado por la Vía de la Plata, que va sobre la Ponte Vella, de origen romano. En Ourense, el río va acompañado de numerosas surgencias, como las de As Burgas, en el núcleo urbano, y las que encontramos recorriendo el Paseo Termal del Miño, con hasta siete espacios termales concentrados en tan solo 4 km. En el centro de la ciudad destaca el casco histórico, con la catedral de San Martiño y su Pórtico del Paraíso.

Seguimos entre aguas termales y viñedos en la comarca de O Ribeiro. La capital, Ribadavia, una ciudad medieval cargada de historia, alberga además el Museo del Vino de Galicia. En esta zona, el río se alimenta de las aguas del Avia y, más adelante, de las del Arnoia y el Deva.

Ya en el tramo final, el Miño circula por la provincia de Pontevedra en busca del océano, marcando la frontera con Portugal en sus últimos 77,8 km. De hecho, desde la confluencia con río Barxas hasta la desembocadura, hablamos de TIRM (Tramo Internacional del Río Miño). La Raya húmeda pasa por las comarcas de A Paradanta, O Condado y Baixo Miño. También son tierras buenas para el vino, en este caso, de la DO Rías Baixas. Las principales localidades son Salvaterra de Miño, entre la confluencia del Tea y el Miño, con un patrimonio importante, como la fortaleza y el Castillo de doña Urraca; Tui, ciudad medieval, con una imponente catedral de portada gótica; y A Guarda, con su gran yacimiento castreño. Por otro lado, entre Crecente y Salvaterra de Miño, encontramos hasta 400 pesqueras para la captura de la lamprea, el manjar de la zona, de temporada entre enero y abril. También es un tramo ideal para la práctica de deportes náuticos.

En el final del lecho del río, a las puertas del mar, se suceden los humedales, junqueras, morraceiras (praderas húmedas), islas y ariños (bancos de arena). Por suerte, este paisaje, frecuentado por aves de todo el mundo, está protegido como ZEC Baixo Miño y ZEPA Estuario del Miño. Por cierto, por este tramo también está presente el Camino de Santiago, en concreto el Portugués, que cruza de Valença a Tui, y el Portugués por la Costa, entre Caminha y A Guarda.

Precisamente en A Guarda, desde lo alto del monte de Santa Trega, tenemos una panorámica impresionante de la desembocadura. El mejor sitio para despedirse del Miño.

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