Puestas de sol en Galicia

Cuando el sol va cayendo en el horizonte de retirada, nos regala la despedida más hermosa, que se duplica si además sucede en la costa. Los reflejos de los últimos rayos en el mar, los naranjas de nuestra gran estrella y los cambios del cielo nos llegan al corazón. Lo maravilloso de este espectáculo gratuito es que se puede disfrutar cada día, a no ser que haya muchas nubes. Veamos algunos de los mejores escenarios para terminar el día de un modo mágico.

En la península de O Morrazo, en Cangas, encontramos el cabo Home. Está a los pies del monte de O Facho, y forma parte de la Costa da Vela, que va desde el faro de Punta Couso hasta la playa de Nerga. El cabo, además de la riqueza natural que posee (acantilados, furnas, dunas, vegetación…), cuenta con vestigios prehistóricos, pues está lleno de petroglifos. Seguramente hace miles de años desde aquí también se contemplaba la puesta de sol, y fijo que algún ritual se hacía en su honor. Si buscamos un encuadre original, tenemos que acercarnos a la Buguina de Donón, obra de Lito Portela, escultura-mirador que recuerda a las caracolas que usaban los marineros para dar señales. Desde aquí podemos enmarcar la imagen del ocaso en la estructura helicoidal de la concha, con las Cíes a la izquierda y la isla de Ons a la derecha.

Desde el mirador de Monteferro, en Nigrán, tenemos unas buenas vistas sobre Vigo, Baiona y Nigrán, y una puesta de sol de las mejores del Val Miñor. Por otro lado, de camino a la antigua batería militar, en la bajada al faro, hay un columpio estratégicamente situado, para disfrutar del paisaje al ritmo del balanceo entre los pinos.

En Sanxenxo hay buenas puestas de sol en todas partes, pero en la zona de A Lanzada, al suroeste del istmo que une la península de O Grove con el resto de la comarca de O Salnés, son especialmente bonitas. Para disfrutarlas cómodamente podemos sentarnos en el banco de Noalla, en la Punta Faxilda. Aquí la panorámica abarca las Cíes, la isla de Onza, la de Ons, la de Sálvora, la Punta de San Vicente y, los días claros, hasta la provincia de A Coruña y, por supuesto, el sol, el mar y el cielo. Hay otro banco panorámico en A Lanzada, el de la isla de Outeiriño, enfrente de la ermita de A Lanzada, que tampoco se queda corto.

Hasta aquí todo ha sido Rías Baixas, pero la Costa da Morte tiene mucho que decir sobre puestas de sol. Sobre todo teniendo en cuenta que desde aquí, en la franja entre Cabo Touriñán y cabo Fisterra, entre el 24 de marzo y 23 de abril y el 18 de agosto y 19 de septiembre, por cosas de la rotación de la tierra, se contempla la última puesta de sol de la Europa continental. Un lugar genial para aguardarlo es el banco del cabo Touriñán, cerca del faro. Tiene grabadas en el respaldo las coordenadas de su emplazamiento: 43º03N – 9º18O, y el recordatorio de estar en el punto más occidental de la España peninsular. Aquí despedimos el día entre impresionantes vistas de los acantilados de A Gaivoteira y a Laxe de Buxeirados. Otro buen lugar para pasar el ocaso está en Punta Nariga, en Malpica de Bergantiños, al lado del faro más moderno de Galicia.

Hay que recordar que la moda de los bancos comenzó con el banco de Loiba. Es un banco de madera que está en el mirador de O Coitelo, en Ortigueira, y, ¿qué se ve desde aquí? Pues todo lo que tenemos entre Estaca de Bares y cabo Ortegal, que no es poco, con grutas incluídas y, a la hora que toca, un ocaso de impresión.

El mundo de las puestas de sol da mucho juego. Hoy en día incluso se organizan excursiones en barco para disfrutar de los últimos rayos desde el mar, muchas veces con oferta gastronómica incluída, por ejemplo, en la Ría de Vigo.

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