Las mejores rutas con cascada

Ruta de la Fervenza do Toxa. La cascada del río Toxa, en el municipio de Silleda, es la más alta de Galicia en caída libre, con un salto de más de 70 m. El inicio y final de esta ruta circular, de 12,4 km en total, ya nos la descubre, aunque de lejos, ya que se sitúa en un elevado mirador. El paisaje, en medio del bosque atlántico, entre rocas, se puede disfrutar desde distintos puntos de vista, pues este no es el único mirador. Después de contemplar la cascada desde todos los ángulos, de lejos y de cerca, podemos aprovechar para seguir el sendero que lleva al monasterio de Carboeiro. En el camino, el puente de hierro, la ermita de San Paio, la playa fluvial da Carixa, el puente medieval de O Demo y… aquí está el monasterio, una joya del románico, antiguo como el paisaje.

Ruta del río Barbantiño. Discurre por la orilla del río en los municipios de Amoeiro, Puxín y Maside, en la provincia de Ourense, a lo largo de 18 km. Empieza y termina en el parque de los sentidos en Souto-Amoeiro. El trayecto tiene un poco de todo: puente, piscifactoría abandonada, molinos viejos, presas… Lo mejor, el paisaje en su conjunto, con mucho carballo y helecho. Y al fin llegamos a la cascada del Barbantiño o del Cachón, con un salto de unos 15 m. Allí también están los molinos de As Penas y el Pozo do Inferno. La ruta atraviesa el hermoso puente de San Fiz, que une Amoeiro e Maside por el antiguo camino real.También llegamos a los pazos de Martinga y Cornoces.

Ruta de Castro Marce – Fervenza de Augacaída. Está en la Ribeira Sacra, en el municipio de Pantón. El trayecto empieza después de 2 km de bajada por la orilla del Miño, en dirección a Marce. Caminado un kilómetro más o menos, encontramos el desvío a la cascada de Augacaída. Esta se puede contemplar desde lo alto o acercándose hasta la misma base, a través de unas escaleras y pasarelas de madera. Tiene casi 40 m de caída, e impresiona bastante. Siguiendo la ruta, llegamos a Marce, en un fantástico mirador natural, donde quedan los restos de un asentamiento castreño y de una fortaleza que había pertenecido al conde de Lemos, además de la Torre del Reloj, levantada por emigrantes que habían marchado a América en el siglo XX. 

Ruta de los ríos Vilacoba y San Xusto. Puede que este no sea uno de los senderos más conocidos, pero es estupendo para internarse en bosques de ribera misteriosos, en paisajes del romanticismo. Está en el municipio de Lousame, en la provincia de A Coruña. El recorrido abarca 25 km, en los que además de arquitecturas naturales, encontramos las ruinas de hasta 7 fábricas de papel, que tienen su propia senda de fábricas de papel, de unos 4 km. La más grande es la fábrica de Fontán, de 1863. Por si no llegase con las fábricas, también contamos con viejas minas de wolframio, con el fantástico monasterio de Toxosoutos y, alrededor de este, como guinda, las cascadas del río San Xusto.

Ruta de As Fervenzas de Mazaricos. En esta ruta no hay una sino hasta cinco cascadas. Comienza en el camino a la fervenza Vioxo-Chacín, que trae agua del Rego do Casteliño. Más adelante, pasada la capilla de Santa Locaia, encontramos la cascada del mismo nombre, donde está el Pozo das Campás, propucido por el río Vao da Denonciña. Según la leyenda, dos ladrones que habían huído después de robar la campana de la capilla, resbalaron y cayeron allí, dando origen al pozo y a su nombre. Le sigue la cascada de Gosolfre, con mucha pendiente y vegetación, de difícil acceso. Después, la de Noveira, que cae por las rocas de granito desde el río Arcos al Ézaro, terminando en varias pozas. La cascada deFírvado es la última de la ruta, donde se unen en río Xende y el Rego do Ribeiro. También está aquí O Pozo Negro. Justo enfrente de la cascada, podemos subir a un rústico columpio y sacar unas buenas fotos.

Ruta Fervenza do Ézaro. Una gran fcascada es la del río Ézaro, o Xallas, en Santa Uxía de Ézaro, en el municipio de Dumbría. Lo curioso, además del tamaño del salto, de 40 m, es que se trata de una cascada sobre el mar, una original manera de desembocar el río, para más inri, en plena Costa da Morte, al lado del Monte Pindo. Este es un paseo corto, de no más de un kilómetro, pero intenso, que trancurre por pasarelas de madera desde el Museo de la Electricidad hasta la base de la cascada. Para estirar un poco el recorrido, podemos sumarlo a la Ruta de los molinos por la ribera del río Rosa que, en unos 4 km, llega hasta el paseo marítimo y a la desembocadura del Xallas-Ézaro, rematando en el Centro de Interpretación. Lo cierto es que la zona da para mucho que ver, con el mirador del Ézaro, el Monte Pindo, la playa de Louro…

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