Si hay algo que hace especial a Galicia en primavera, son sus paisajes llenos de verde, flores silvestres y ese aire fresco que invita a salir de casa.
¿Sabías que aquí tenemos seis parques naturales declarados? Son espacios protegidos donde la naturaleza casi no ha sido tocada por el ser humano, y que destacan por sus paisajes, su fauna, su flora y hasta por sus curiosidades geológicas. Si buscas planes al aire libre para esta primavera, ¡sigue leyendo!
- Fragas do Eume
Si te gusta perderte entre bosques impresionantes, este lugar es una joya. Fragas do Eume, en A Coruña, es uno de los bosques atlánticos de ribera mejor conservados de Europa, con más de 9 000 hectáreas de naturaleza casi virgen que sigue el curso del río Eume.
La mejor forma de conocerlo es a pie, explorando senderos donde el sol apenas atraviesa la espesa vegetación. Robles, alisos, fresnos y más de 20 especies de helechos conviven con líquenes y musgo, creando ese ambiente verde intenso que solo se aprecia en primavera.
Un plan clásico es acercarte hasta el Monasterio de San Xoán de Caaveiro, un antiguo cenobio con más de 10 siglos de historia escondido en el corazón del bosque. Las vistas desde allí sobre las copas de los árboles son espectaculares.
Además, el parque no es solo flora: alberga una gran diversidad de fauna, y si prestas atención, puedes ver aves como el mirlo acuático o rastros de mamíferos que habitan el bosque.
- Corrubedo e lagoas de Carregal e Vixán
Si buscas un plan diferente junto al mar, este parque costero en A Coruña es ideal. Su gran protagonista es la enorme duna, que supera un kilómetro de longitud, 250 m de ancho y alcanza los 20 m de altura frente al océano, una auténtica “reina de arena” que se mueve con el viento.
El parque combina dunas, playas y lagunas en un paisaje único. La playa de Corrubedo convive con dos lagunas principales:
- Vixán, una laguna de agua dulce rodeada de juncos y carrizos, hogar de multitud de aves acuáticas.
- Carregal, una laguna salobre que se comunica con el mar, creando un ecosistema vibrante donde se mezclan mareas, aves y vida marina.
Puedes recorrer las dunas por itinerarios señalizados y pasarelas respetuosas, disfrutando del parque sin dañar su delicado ecosistema. Y si te gusta la observación de aves, prepara unos prismáticos: Corrubedo acoge miles de aves acuáticas, especialmente activas en primavera.
- O Invernadeiro
Si buscas un destino casi salvaje en plena naturaleza, el Parque Natural de O Invernadeiro, en Ourense, es un lugar que no se olvida. Este espacio, con unas 6 000 hectáreas de montañas y valles, se encuentra en el corazón del Macizo Central ourensano, un territorio de laderas suaves, rocas escarpadas y bosques que parecen no tener fin.
Aquí no hay núcleos urbanos dentro de sus límites: solo naturaleza pura, fauna libre y silencio. Es el lugar perfecto para sentirte realmente inmerso en el paisaje gallego.
En primavera, el parque se llena de color y movimiento: los arroyos y ríos bajan con fuerza, los bosques de acebo, tejo y serbal lucen verdes y frescos, y las aves rapaces, como águilas y halcones, surcan los cielos.
Aunque no hace falta ser un experto para disfrutarlo, el acceso se gestiona con permiso previo y la mayoría de los recorridos se hacen a pie, haciendo que la experiencia sea mucho más auténtica. Algunas rutas llevan a lugares fascinantes como circos glaciares, cascadas o miradores, mientras otras te adentran en el corazón del bosque, donde se percibe ese silencio especial que solo un entorno tan bien conservado puede ofrecer.
- Serra da Enciña da Lastra
Si quieres descubrir un rincón de Galicia con personalidad propia, Serra da Enciña da Lastra es una parada que merece la pena. Este parque natural en Ourense se encuentra en los valles del río Sil, y sus cumbres de roca caliza son una rareza dentro del paisaje gallego, donde domina más el granito.
Aquí la naturaleza tiene un toque especial: bosques de encinas y castaños, prados perfumados con tomillo silvestre y más de 25 especies de orquídeas, dándole un aire casi mediterráneo.
Una de las señas de identidad del parque son sus “palas”, grutas y cavidades rocosas llenas de estalactitas y estalagmitas, hogar de colonias de murciélagos. El río Sil serpentea entre gargantas espectaculares, y las aldeas tradicionales salpican el paisaje. Algunas rutas, tanto a pie como en coche por caminos rurales, permiten descubrir miradores y rincones escondidos.
- Baixa Limia-Serra do xurés
Si buscas una escapada donde naturaleza, historia y paisaje se mezclan, Baixa Limia‑Serra do Xurés en Ourense es un lugar que regala sensaciones únicas. Situado en el suroeste gallego, la naturaleza aquí no entiende de fronteras: al cruzar los montes del Xurés llegas al vecino Parque Nacional Peneda‑Gerês en Portugal.
El parque ofrece bosques atlánticos, valles profundos y montañas abruptas, con colores y texturas que cambian a cada paso. El río Limia crea saltos de agua, embalses y pequeñas cascadas ideales para disfrutar del entorno.
Aquí también late la historia: la Vía Nova romana atraviesa el territorio, y los pueblos tradicionales conservan un encanto especial. En primavera, los robles y madroños lucen verdes, las flores silvestres llenan los prados y es posible ver águilas, lobos o garranos en libertad. Entre sus atractivos destacan la cascada de A Fecha y la piscina natural de Corga da Fecha.
Se puede recorrer a pie, en bici o a caballo, y varias rutas en coche conectan miradores, pueblos y puntos de interés. Además, el parque conserva vestigios culturales como molinos, hórreos y alvarizas.
- Monte Aloia
Si buscas una escapada rápida en plena naturaleza sin ir muy lejos, Monte Aloia es perfecta. Cerca de Tui (Pontevedra), fue el primer parque natural declarado en Galicia. Aunque es pequeño, ofrece un paisaje variado y muy bonito para recorrer en primavera.
Forma parte de la Serra do Galiñeiro y se eleva como una atalaya con miradores espectaculares sobre el río Miño y sus valles, ideales para sentirte en lo alto del paisaje gallego.
Hay caminos señalizados que suman unos 10 km entre senderos, miradores y zonas recreativas, perfectos para pasear tranquilamente cuando el monte se llena de colores con el tojo, la jara o el brezo. También hay restos históricos, como antiguos molinos, que le dan un toque especial. Para empezar, la Casa Forestal “Centro de Visitantes” ofrece información sobre rutas y naturaleza del lugar.
¿A qué esperas para calzarte las botas y descubrirlos? Cada parque tiene su magia, y la primavera es el momento perfecto para sentirla.

