Cinco ciudades para recorrer esta Semana Santa en Lugo

Llega la primavera, con el canto de los pájaros, el despertar de la naturaleza, los días más luminosos y… ¡la Semana Santa! Esto significa, como mínimo, cuatro días de asueto, que podemos aprovechar para visitar cinco ciudades lucenses con un atractivo especial en estas fechas: la capital de la provincia, Lugo; la de Terra de Lemos y Ribeira Sacra, Monforte de Lemos, y las tres villas históricas de A Mariña Lucense: Mondoñedo, Viveiro y Ribadeo. ¡Vamos allá!

Lugo. Estamos en la ciudad más antigua de Galicia, lo que se nota nada más llegar, con la imponente Muralla romana, que esconde un rico centro histórico, con la Plaza Mayor, la catedral de Santa María, el Palacio episcopal, el convento de San Francisco, la Plaza del Campo…

Volviendo al pasado romano, los principales vestigios arquitectónicos se hallan en la Casa de los Mosaicos, la Domus del Mitreo o, ya en el Miño, en el puente y las termas.

La Semana Santa de Lugo tiene mucha tradición, se celebra desde el siglo XIII. Si queremos ver algo único, tenemos que acudir a la procesión del Jueves Santo, la de la Santa Cena, en la que también desfila la Sagrada Forma, cosa extraordinaria, para lo que la ciudad tiene permiso especial, así como para que esté expuesta durante todo el año en la catedral.

Para despedirse de la ciudad, nada como la zona de vinos, de merecida fama, en la rúa Nova, la de la Cruz y la Plaza del Campo.

Monforte de Lemos. La segunda ciudad más poblada de la provincia se encuentra al sur, en un valle cruzado por el río Cabe y coronado por el monte de San Vicente, donde encontramos el principal monumento: el conjunto formado por la Torre, el Pazo Condal y el monasterio benedictino. En Monforte también tenemos un Escorial, como llaman a Nosa Señora da Antiga, el colegio de los escolapios. Este edificio tiene una pinacoteca de categoría, al igual que la del Museo de Arte Sacra das Clarisas, con la colección de arte italiano del siglo XVII más importante de Galicia, que tiene que ver con que los Condes de Lemos hubieran sido virreyes en el Nápoles del siglo XVII (1610-1616).

Otros lugares a destacar son el barrio judío, el Centro del Vino de la Ribeira Sacra o el MUFERGA (Museo del Ferrocarril de Galicia).

Aconsejamos meter algún modelito vintage en la maleta, ya que el 30 y 31 de marzo, coincidiendo con Sábado y Domingo Santo, se celebra la XX Feira Medieval en el casco histórico, con campamento medieval, justas, mercado, exhibiciones de cetrería…

Y, después de la Semana Santa, las procesiones siguen, pues el Martes de Pascua, aquí festivo, se celebra la procesión de la Montserrat, la patrona, en la que se bendicen los campos y, de paso, el alcalde renueva la promesa de dedicarle el día a la Virgen un año más. Resumiendo: una Semana Santa bien completa.

Mondoñedo. La capital de la Mariña Central, antiguamente capital de la provincia de Mondoñedo, tuvo un pasado esplendoroso, recibiendo el título de ciudad en 1156 por Alfonso VII. La tierra de Cunqueiro, del rey de las Tartas, de la cabeza de Pardo de Cela, de la catedral arrodillada… Mondoñedo conserva un aire de otra época, como salida de la imaginación de don Álvaro. Desde las laderas que rodean el valle tenemos una bonita panorámica de la ciudad, con todos los tejados de pizarra, característicos de la zona. Otra vista en más detalle, la que se observa desde la Paula, la campana principal de la catedral, que se puede visitar.

En Mondoñedo hay mucho que ver: la catedral de la Asunción, el santuario de los Remedios, el Hospital de San Paulo, el convento de la Concepción, el Seminario conciliar… (se nota que es sede episcopal desde hace mucho tiempo), la Alameda, el Puente del Pasatiempo, la Fonte Vella, el Barrio dos Muíños, el Museo Cunqueiro… Fuera del casco urbano, cuenta con un importante patrimonio etnográfico y arqueológico, con castros como el de Zoñán, y natural, con la Cueva del Rei Cintolo, la más grande de Galicia (en marzo y abril se puede visitar viernes, sábados, domingos y festivos).

En cuanto a la Semana Santa, hay que decir que la protagonista es la catedral, de donde salen y adonde llegan todas las procesiones, que se hacen desde el Domingo de Ramos hasta el de Resurrección. La más peculiar es la de la Soledad, el Viernes Santo, en la que se acompaña el paso de la Virgen con velas y se canta el Plorans del maestro Pacheco, que solo puede entonarse aquí y en la Capilla Real de Madrid.

Viveiro. La capital de A Mariña Occidental tiene varias citas importantes al año, como la Romaría do Naseiro, el Resurrection Fest y… ¡la Semana Santa! La celebración se remonta al siglo XIII y desde entonces no deja de convocar a gente de todas partes, de hecho es Fiesta de Interés Internacional. Así que ambiente no va a faltar, eso seguro. El calendario de procesiones abarca desde el Viernes de Dolores hasta el Domingo de Pascua. Los momentos más destacables son la Tamborrada del Lunes Santo, el pregón del Sábado de Pasión, la procesión del Jueves Santo, con el magnífico paso de la Oración del huerto, atribuido a Gregorio Fernández, y la del Viernes Santo, con las figuras articuladas del Encuentro y el Desenclavo, del siglo XV y XVI.

El núcleo urbano cuenta con monumentos como la Puerta de Carlos V, la iglesia de Santa María, el monasterio de Valdeflores y muchas calles gremiales y plazas por las que perderse, y balconadas y galerías delante de la ría.

Ribadeo. Viramos hacia A Mariña Oriental, donde se encuentra Ribadeo, separada de Asturias por la ría y unida a ella por el Puente de Os Santos. En la ciudad, capital de comarca, se mezcla la arquitectura marinera con las ricas construcciones indianas. Encontramos edificios singulares como el pazo de Ibáñez, la Torre dos Moreno, el castillo de San Damián, el convento de Santa Clara… Además, tiene un comercio muy activo, que incluso abre los domingos por la mañana, herencia del antiguo mercado dominical.

De su patrimonio natural destacan el humedal protegido de la ría; la reserva del río Eo, Oscos y Terras de Burón; la Illa Pancha, y el monumento natural de la playa de As Catedrais (ojo, desde marzo hay que reservar visita con antelación).

La Semana Santa, de honda tradición, es tan antigua como la de Viveiro, por la huella franciscana en la ciudad.

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