5 planes imprescindibles para este puente en Galicia

Un fin de semana largo da para mucho, sobre todo si tenemos claro adónde ir. Aquí aportamos 5 planes para un puente cien por cien gallego. La organización ya es cosa de cada cual: cinco planes en un día, un plan por día, dos en tres, tres en cuatro, uno en cinco…

Senderismo en la Ribeira Sacra, O Courel o As Fragas do Eume. He aquí tres destinos para olvidarse del coche y dar unas buenas caminatas entre los árboles más nuestros, subiendo montañas, bordeando ríos, descubriendo cascadas, contemplando panorámicas que nos dejan sin palabras…

En la Ribeira Sacra hay un montón de senderos homologados, además de los que organizan empresas turísticas a medida. Los hay cortos, como el que lleva a Augacaída-Castro de Marce, de 2,42 km. Breve pero intenso, con una vertiginosa cascada y los vestigios de un castro. Por otro lado, la ruta más larga es la de la Ribeira Sacra del río Miño, de 35,28 km, que parte del monasterio de Santo Estevo de Ribas do Miño y termina en la Cima de Atán. Otro sendero clásico es el del cañón del río Mao, una ruta circular de 16,04 km que nos lleva bordeando el río por un estrecho sendero, con paisajes para inmortalizar.

O Courel es otro lugar para conocer caminando, pisando las hojas, hablando con los pájaros… Esta joya natural es una zona protegida, pues su riqueza botánica, geológica, arqueológica, etnográfica, y más allá, es extraordinaria. Hay muchas rutas, algunas temáticas: arqueológicas, geológicas, del oso y la miel… Entre ellas podemos destacar la ruta fluvial de Samos a Pontenova, de 3 km, alrededor del monasterio de Samos y el río Sarria; la que nos lleva por la Devesa de Rogueira, de 9,5 km, que parte del Aula de la Naturaleza de Moreda; o la que va de Seoane a Folgoso, que sigue el antiguo camino real que iba de O Cebreiro a Quiroga, de 12 km.

As Fragas do Eume es un parque natural con un bosque atlántico de primera, con gran variedad de vegetación autóctona (robles, alisos, abedules, fresnos…) y además especies antiquísimas de helechos. El parque tiene ocho rutas señalizadas. Entre ellas, la de Pena Fesa, de 10 km, por los montes de A Marola y Pena Fesa; la de los Corzos, de 3 km, entre árboles; o la de Os Cerqueiros, de 8,5 km, por la zona más alta, coronada por el mirador de A Carboeira. (La de Os Encomendeiros, por los puentes del Eume, está cerrada temporalmente).

Hacer alguno de los itinerarios del Camino en Galicia. Teniendo el Camino de Santiago tan bien diseñado, con hasta diez rutas diferentes que terminan en la catedral, sería una lástima desaprovecharlo. Solo tenemos que escoger algún tramo, según el tiempo que tengamos y las ganas de ejercicio, en caso de hacerlo a pie, y listo, plan hecho. ¿Sugerencias? Adelante, podemos empezar por la etapa 5 del camino de Invierno, por ejemplo, que va de Quiroga a Monforte de Lemos y abarca 35,4 km, entre los montes de O Courel y la Ribeira Sacra; o puede que nos apetezca más la etapa 2 del Camino Inglés, esa que va de Neda a Miño, 22,1 km por la costa coruñesa; o la etapa Laza a Vilar de Barrio de la Vía de la Plata, en el interior ourensano; o la de Lugo a San Romao da Retorta, de 18,8 km, del Camino Primitivo…

Galicia como Patrimonio de la Humanidad. Sabemos que tenemos un rico patrimonio, y el resto del mundo también lo sabe. Un buen plan es darse una vuelta por Santiago, Lugo y A Coruña y apreciarlo de primera mano. El primero en ser reconocido por la UNESCO fue el casco histórico de Santiago, en 1985. Comprende el recinto intramuros y los barrios históricos. Es un lujo que con el paso del tiempo se sigan conservando estas piedras, que todas ellas parece que hablan. Un paseo por la catedral, por las cuatro plazas que la rodean (Obradoiro, Acibecharía, Praterías, A Quintana), el mercado de Abastos, San Domingos de Bonaval… Y las calles siempre con ambiente, que hace un casco histórico tan antiguo y tan joven a la vez. Y, ya que estamos en marcha, ¿qué tal un paseo por el río sin salir de la ciudad? Desde la Colexiata de Santa María de Sar podemos tomar la senda río Sar – Bosque do Banquete de Conxo, una ruta circular de 7,4 km que nos lleva por la orilla del Sar hasta el mismo Carballo de Conxo.

Otra pieza patrimonial universal, desde el año 2000, es la muralla de Lugo, el mejor ejemplo de fortificación militar del Imperio Romano. Es la única que conserva su perímetro en todo el mundo. Desde que fue construida, entre los siglos III y IV, es cierto que ha perdido alguna torre y algo de altura, pero llegar a hoy tal como está es todo un mérito. La muralla guarda dentro el casco viejo de Lugo. Calles y plazas para pasear por dentro, con catedral incluida, y adarve amplio para caminar sobre la muralla.

En la costa de A Coruña tenemos otra joya de la humanidad, reconocida en 2009: la Torre de Hércules. Aunque sufrió muchas modificaciones a lo largo del tiempo, y la fachada que vemos hoy es neoclásica, es un hecho que se trata del faro romano más antiguo que se conserva, ¡y que se sigue usando desde el siglo II! Desde lo alto de la torre hay vistas estupendas de la ciudad y de la costa coruñesa. Además, está en un monte lleno de esculturas que tienen que ver con ella, con la mitología y las leyendas.

Recorrer la costa gallega. Nuestro litoral es muy variado, cada zona tiene su personalidad. Por ejemplo, en la Mariña Lucense, con una amplia zona llana entre el mar y el interior, muestra grandes plegamientos, y condiciones geológicas particulares, como las que se dan en la playa de As Catedrais en Ribadeo. Por otro lado, en Ferrolterra encontramos importantes paisajes urbanos, como la ciudad de Ferrol o Pontedeume y también naturales, como la Serra da Capelada, la Lagoa da Frouxeira, Santo André de Teixido… y, hacia adentro, As Fragas do Eume, con los monasterios de Caaveiro y Monfero. Si optamos por la Costa da Morte, nos adentramos en el paisaje del abismo al visitar los faros de Cabo Ortegal, Cabo Vilán, Fisterra… También tiene playas salvajes, muy surferas, y puertos marineros de toda la vida. Otro carácter tienen las Rías Baixas, con su clima amable. Entre Baiona y Fisterra nos aguardan tierras de vino, marisco, pazos y grandes arenales. Una de las mejores rutas para hacer aquí con la llegada del frío es la ruta de la camelia, que se da de maravilla en estos lares.

Disfrutar de nuestra gastronomía en otoño. En realidad, este es un plan intrínseco a los demás ya que, vayamos por la costa o por el interior, aquí comer no es solo alimentarse. En otoño no hay escapatoria. Que si castañas, que si membrillo, que si setas, que si calabaza, que si pulpo, que si berberechos… ¿Cómo es posible que todo lo rico esté de temporada? ¡Suerte la nuestra! Platos de estación, para ir calentando el cuerpo: caldo de grelos o de repollo, lacón con grelos, pulpo á feira, papanduxas (manzanas asadas) … y mucho marisco, que diciembre lleva “r”. Hay que tener en cuenta, además, que las casas de turismo rural celebran su “17º Outono Gastronómico”, patrocinado por Turismo de Galicia. Con eso está todo dicho. ¡Buen provecho!

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