4 planes para pasar un fin de semana de otoño en Galicia

¿Un par de días libres y no sabemos adónde ir?… Aquí van cuatro propuestas muy apetecibles para catar Galicia en cuatro rutas, con todos los ingredientes para sumergirnos en su naturaleza, historia, cultura, gastronomía… ¡Vamos allá!

Termas de Ourense y Ribeira Sacra. En Ourense los ríos mandan y, por extensión, las termas, que la hacen capital termal de Galicia. Un buen modo de empezar el fin de semana, después de una visita a la ciudad, a su catedral, el casco histórico, As Burgas…, es dar una vuelta por el Paseo Termal, con el bañador a mano, por si acaso.

Este camino peatonal a la orilla del Miño, empieza a pocos metros del puente del Milenio. Desde allí, en 4 km, se van sucediendo las termas como por arte de magia: A Chavasqueira, Fonte do Tinteiro, Muíño da Veiga, Termas de Outariz, Outariz e Burga de Canedo y Fonte de Reza. Además, si estamos cansados, el tren de las termas sale del centro y va parando en cada una de ellas.

Para redondear el fin de semana, vamos a acercarnos a la Ribeira Sacra, a solo 20 km de Ourense. Cambiamos las aguas calientes por las aguas frescas del Sil, que avanza en un cañón entre montañas llenas de vides y monasterios. Aquí se funden el paisaje, la cultura del vino y la historia. La ruta nos lleva por el monasterio de San Pedro de Rocas, el de Santo Estevo, el de Santa Cristina, las pasarelas del río Mao y el castillo de Castro Caldelas.  Desde allí, volvemos hacia Ourense, parando en el monasterio de Santa María de Montederramo y en el de Xunqueira de Espadanedo. Además de monasterios, podemos visitar alguna bodega y dar un paseo en barco y, por supuesto, contemplar las vistas desde alguno de los miradores que nos salen al paso, como el de los Balcones de Madrid.

Por cierto, el consorcio de turismo de la Ribeira Sacra organiza excursiones de un día desde Ourense, entre marzo y noviembre.

Ruta por O Courel y tapas en Lugo. O Courel en otoño debería estar en las agendas de todo el mundo. La mezcla de tonos de valles y montañas es para vivirla en directo. Brezos, robles, castaños, devesas… Un buen punto de partida es Samos, con el imponente monasterio de San Xulián. Las siguientes paradas serían: Triacastela, Alto do Poio, O Cebreiro, Seoane, Devesa da Rogueira y Folgoso do Courel, donde es casi obligatorio hacer un magosto.

Después de tanta naturaleza, un poco de vida en la capital de la provincia no sienta nada mal, sobre todo sabiendo que nos esperan unas tapas de primera. Sí, señoras y señores, las tapas de Lugo son conocidas en el mundo entero por su exquisitez y su precio (¡gratis!). Las zonas de tapeo más típicas son las calles que dan a la Praza do Campo: la del Miño, la Nova y la de A Cruz.

Fragas do Eume y tortilla de Betanzos. Las Fragas do Eume, ese pulmón verde entre la ría de Ares-Betanzos y Serra da Loba, es otro destino magnífico en otoño. El parque tiene cuatro portales de acceso, de norte a sur: Caaveiro, A Capela, Cabanas y Monfero. Podemos comenzar el recorrido por el norte, dividiéndolo en dos jornadas. Estamos en el mejor ejemplo de fraga atlántica costera, donde disfrutar de la naturaleza y de otras joyas patrimoniales, como el monasterio de Caaveiro y el de Monfero. Tiene 8 rutas de senderismo y varios centros de interpretación (en temporada baja en horario de mañana) y áreas de recreo. El último día, salimos por Monfero, a unos 20 km de Betanzos, nuestro próximo destino.

Betanzos tiene un casco histórico muy bonito y cuidado, testigo de su importante pasado como una de las capitales del Antiguo Reino de Galicia. Si coincide que sea martes, jueves o sábado, hay mercado en la plaza de los Irmáns García Naveira, así que veremos la vidilla de la ciudad. Se habla mucho del repolo de Betanzos y, sobre todo, de la tortilla de patatas, que aquí se hace con un punto perfecto de fusión líquida de huevos y patatas que parece un plato de otro mundo.

Parque Nacional marítimo-terrestre das Illas Atlánticas de Galicia. El otoño también es buena época para disfrutar de las islas, sin tanta aglomeración como en temporada alta. Si nos organizamos con tiempo, tal vez podamos visitarlas todas en un fin de semana largo. De norte a sur, encontramos los archipiélagos de Cortegada y Sálvora en la ría de Arousa, el de Ons en la ría de Pontevedra y el de Cíes en la de Vigo.

En temporada baja, las visitas se organizan a través de las navieras, en grupos de no más de 25 personas, con un guía acreditado por el parque nacional, así que hay que comprobar con tiempo las fechas y los puertos de salida. Durante todo el año está permitido el acceso a las islas en embarcaciones privadas, en determinadas zonas y con las autorizaciones pertinentes.

El archipiélago de Cortegada, en Vilagarcía de Arousa, es el más recogido. En la isla de Cortegada destaca el bosque de laureles, los restos de una aldea y de la ermita de la Virxe dos Milagres. En el islote de Malvinas Grande, uno de los pocos bosques de roble melojo de la costa atlántica. Las salidas se hacen desde Vilagarcía de Arousa y Carril.

El archipiélago de Sálvora, en Ribeira, protege la ría de Arousa por el norte. Sálvora es famosa por las leyendas, como la de la sirena. Los barcos parten sobre todo de O Grove y Aguiño; otros salen de Ribeira, A Pobra do Caramiñal, Boiro, A Illa de Arousa y Vilagarcía de Arousa; ocasionalmente, de Bueu.

El archipiélago de Ons, en Bueu, está formado por las islas de Ons, aún poblada, y la de Onza, más pequeña y reserva toda ella. En Ons hay una furna (gruta) que mete miedo: O Buraco do Inferno. También tiene arenales como la playa y las dunas de Melide. Tiene un rico patrimonio de cuentos y leyendas, y un pulpo de primera. El transporte marítimo sale de Bueu, Sanxenxo, Portonovo y Marín.

El archipiélago de Cíes, en la bocana de la ría de Vigo, pertenece al ayuntamiento de Vigo. Está formado por tres islas (Monteagudo, Faro, San Martiño) y varios islotes. Aquí tenemos la famosa playa de Rodas, que une Monteagudo y Faro. En los puntos más altos hay miradores con vistas impresionantes, como O Alto do Príncipe. Las líneas regulares para visitar las Cíes salen de Vigo, Baiona y Cangas.

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