Recorriendo el Río Lérez

El río Lérez es muy pontevedrés: no pasa por otra provincia y, además, desemboca en la ría de Pontevedra. Empieza su recorrido en el monte de San Bieito, en la Serra do Candán, donde también se originan el Umia y el Verdugo. Desde aquí, en A Noveliza, parroquia de Aciveiro, municipio de Forcarei, para más señas, el Lérez fluye hacia el suroeste, a lo largo de unos 60 km, hasta desembocar en la ría.

Durante su curso, la vegetación es rica y diversa, con bosques de galería, fragas y, en las zonas más altas, brezo y retama. En su último trecho es espacio LIC y ZEC, a su paso por los ayuntamientos de Cerdedo-Cotobade, Campo Lameiro y Pontevedra.

Pero, volviendo al principio, hay que decir que aquí el relieve corresponde a la parte meridional de la Dorsal gallega, que viene caracterizada por su escalonamiento hacia el oeste. Se ve que el lugar de nacimiento del Lérez es buena tierra, pues muy cerca la orden benedictina levantó un importante monasterio en el siglo XII, el de Santa María de Aciveiro, hoy en día en gran parte convertido en hotel.

En Forcarei podemos acompañar al río dando un paseo por la Ruta das pontes do Lérez, un sendero lineal de 28 km que pasa por los municipios de Forcarei y Cerdedo-Cotobade. En esta distancia se cuentan nada menos que hasta 20 puentes. Entre ellos, el románico de Pedre, el de San Antón, el de Vella do Forno o el de Goimil.

El ayuntamiento de Cerdedo-Cotobade es cruzado por el Lérez, en una zona protegida con altos valores ambientales y variadas especies de animales, como la nutria, el murciélago, la curruca rabilarga o el alcaudón dorsirrojo.

¿Qué tal unas truchas? ¿Y unos molinos? Pues tenemos de unas y de otros en el coto que va del Muíño do Penelo hasta la desembocadura del Regato de Quireza. Por la zona, también hay donde darse un baño, por ejemplo, en la playa de Calvelo, que además tiene mesas y bancos de piedra para hacer merendolas.

El Lérez es el límite por el sur de Campo Lameiro. En estos montes se dan de maravilla los castros y los petroglifos. Uno dos ejemplos de su patrimonio arqueológico es el castro da Penalba, coronado por la Pedra da Serpe. Desde aquí arriba, además, tenemos una fantástica panorámica de las Terras do Lérez; o la Rotea de Mendo, al pie del castro, que muestra una colección de grabados rupestres, entre los que destaca un gran ciervo. Hay rutas de senderismo que nos ayudan a encontrarlos, como la de A Lagoa a Castro de Penalba, la de Paredes, la de Parada, la San Isidro o la de Caneda.

Sin duda, no habría lugar más acertado para albergar un parque de arte rupestre, o Parque de arte de Campo Lameiro que, desde 2011 acrecienta nuestra curiosidad y conocimiento sobre nuestro pasado más remoto. El parque se extiende por el monte, lleno de petroglifos y la reconstrucción de un poblado de la Edad de Bronce, y cuenta además con un centro de interpretación, con exposiciones y actividades muy interesantes.

Por otro lado, en cuanto al patrimonio natural, hay que hablar del área recreativa de Lodeiro, con playa, en la unión del Lérez con el afluente Muíños. Aquí hay coto de pesca, molinos, mesas… Todo listo para una buena excursión fluvial.

Poco a poco vamos llegando a la desembocadura, en la ría de Pontevedra. Esta es una ría abierta, con la isla de Tambo, en el ayuntamiento de Poio, cerca de la costa y, ya en el mar mar, el archipiélago de Ons, del municipio de Bueu, que forma parte del Parque nacional marítimo terrestre das Illas Atlánticas de Galicia. Actúa casi como una barrera frente al mar abierto.

El litoral de la ría va desde Punta Miranda, en O Salnés, a Punta Couso, en O Morrazo, una extensión con muy buen marisco, muy buenas playas (A Lanzada, Montalvo, Silgar, Mogor, Aguete, Portomaior, Aldán…), un patrimonio histórico importante (monasterio de Poio; castros de A Lanzada, de A Porteliña…; casco histórico de Pontevedra…), pueblos únicos, como Combarro y sus hórreos costeros, y grandes núcleos de población, como Marín, con su gigantesco puerto y la Escuela naval, y Pontevedra, la capital de la provincia.

Vamos a Pontevedra pues, por donde el Lérez desemboca después de cruzar la ciudad de este a oeste. Sin salir de la ciudad, por la avenida de Buenos Aires, un puente nos lleva a la Illa do Corvo. También es conocida como la Illa das Esculturas desde que, en 1999, entre las actuaciones del año santo, se llevó a cabo el proyecto de convocar a un grupo de artistas para intervenir en la isla con obras hechas en piedra del país. Resultó un museo al aire libre de categoría, con piezas de Jenny Holzer, Giovanni Anselmo, Leiro, Richard Long…

Si queremos completar la visita a la isla con una ruta por el río, solo tenemos que seguir las Sendas do Lérez. Se trata de una ruta lineal de unos 6 km, que va desde la ciudad hasta una pequeña presa en la parroquia de Bora. La senda va por las dos orillas del río, aunque la de la izquierda es más difícil. Tenemos playa fluvial, pasarela colgante, y los llamados “salóns do Lérez”, una buena zona de pesca, donde el río lleva más agua. Aquí están los restos del balneario de Pontevedra. Después de unos rápidos, llegamos a Bora, fin de la ruta.

Antes del final, desviándonos un poco por la margen derecha, podemos visitar el monasterio de San Salvador, más conocido como San Benitiño do Lérez. Allí, el día de San Bieito, 11 de julio, es tradición de los romeros untar el dedo en aceite bendito, quemado previamente en una olla de cobre, y pasar por debajo del altar. Remedio para verrugas, principalmente. Y ya se sabe: “Se vas a san Benitiño, non vaias ao de Paredes, que hai outro máis milagreiro, san Benitiño de Lérez.

2 comentarios en «Recorriendo el Río Lérez»

  1. Uno de los lugares donde hay petroglifos ,según los habitantes de la parroquia de Morillas (Campo Lameiro) es Caneda y no “Cadena” como acabo de leer.

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