Cinco ciudades para recorrer esta Semana Santa en Pontevedra

Mar, montaña, bosques, ríos, rías, pazos, vinos, manjares, camelias, historia, arte… en la provincia de Pontevedra encontramos el cóctel perfecto para pasar la Semana Santa. ¿Cómo? ¿Que aún no conocemos Pontevedra, Vigo, Tui, Vilagarcía de Arousa o Lalín? ¡Pues ya va siendo hora!

Pontevedra. La capital más peatonal de Galicia siempre es un destino acogedor. En ella nos aguarda un centro histórico muy rico, con muchas casas nobles de los siglos XVI y XVII, y muchos monumentos y plazas, como la de O Teucro, la de Méndez Núñez, la de las Cinco Rúas, la de la Leña, la de la Ferrería o la de Mugartegui. Todas con mucha historia y mucha terraza. Hay dos piezas escultóricas de César Lombera que nos recuerdan la importancia de la ciudad como centro de intelectuales: la que representa la tertulia del Café Moderno, a tamaño real a pie de calle, con Castelao, Manuel Quiroga, Cabanillas, Paz Andrade, Bóveda y Casares, y la de Valle-Inclán saliendo de la casa de los Muruais, en la plaza de Méndez Núñez.

Paradas obligadas son el Santuario de la Virgen de la Peregrina, la Basílica de Santa María A Mayor, las ruinas de Santo Domingo y el Museo de Pontevedra.

En cuanto a los actos de la Semana Santa, este año hay novedades: por un lado, la inclusión de hombres por primera vez en las procesiones de la Cofradía del Mayor Dolor y, por otro, el cambio de recorrido del Jueves y el Viernes por las obras del Liceo Casino. Por cierto, el paso de la Santa Cena es uno de los más antiguos, de 1693, obra de anónimo compostelano.

Vigo. Este año el Jueves Santo coincide con el Día de la Reconquista, el 28 de marzo, una de las fiestas más populares de Vigo, navidad aparte. De manera que, como no se iba a cambiar la fecha de la Semana Santa, se cambió la de la Reconquista para el 7 de abril.

En Vigo hay tradición de procesiones por el centro, en Teis y en Bouzas. Podemos aprovechar para conocer el Casco Vello, bajando hasta O Berbés y el puerto deportivo; caminar por el paseo marítimo hasta Bouzas; acercarnos al Museo del Mar; a Samil… Para contemplar unas buenas vistas de la ría, podemos subir al mirador del monte de O Castro o al de A Guía.

Ya que disponemos de varios festivos, es un buen momento para hacer una ruta de senderismo por las Cíes y cargarnos de energía marina. Eso sí, hay que acordarse de solicitar autorización previa, para tener plaza en el barco.

Tui. La Semana Santa de Tui se remonta al siglo XVIII. Lo más distintivo de ella es la tradicional visita a los monumentos el Jueves Santo (visitas a la catedral, a la iglesia de las Clarisas, a la iglesia de San Telmo, a la capilla de la Residencia de San Telmo, a la iglesia de San Domingos y a la de San Bartolomeu) y la representación del Huerto de los Olivos en la Capilla de La Misericordia.

Caminando por las calles que ascienden a la catedral fortaleza desde las orillas del Miño parece que viajamos a la Edad Media. Una manera de conocer a fondo el casco antiguo es hacer la ruta judía, una de las más importantes de Galicia.

Por otro lado, recordemos que Tui forma una eurociudad con Valença do Minho, que de hecho ya estaban unidas desde el siglo XIX por el puente internacional. Y, además de historia, aquí tenemos mucha naturaleza, por ejemplo, en el monte Aloia, el primer parque natural de Galicia.

Vilagarcía de Arousa. La Semana Santa casi simboliza el arranque de la temporada turística en las Rías Baixas, sobre todo en O Salnés. Además, en estas fechas, la zona está más que concurrida, pues en marzo y abril hay muchos torneos deportivos, casi todos de fútbol y baloncesto.

Este puerto material de Santiago que es Vilagarcía puede descubrirse de muchas maneras: haciendo una ruta histórica por el antiguo barrio pesquero, una ruta de los cruceiros, por los castros y vestigios arqueológicos de la zona, como el Castro de Alobre, por el paseo marítimo que va por las playas hasta los viveros de almeja de Carril… Si buscamos una panorámica, tenemos buenos miradores en el monte Xiabre, Lobeira o en Carril. Cerca de allí también se pueden visitar bodegas y conserveras.

Y ya que es Semana Santa, es de rigor catar el bolo de ovos de Arousa, toda una delicia pascual.

Lalín. En Lalín (o La Lune, como decía Laxeiro) entre cocido y cocido, también hay Semana Santa. Es una ocasión estupenda para adentrarse en la capital de la comarca de Deza, a mano de las grandes ciudades gallegas. Aquí descubrimos un núcleo urbano muy activo, poblado de esculturas, como la dedicada a Joaquín Loriga de Asorey o la del Cerdo de Manolo Rial, por ejemplo; museos, como el Museo Municipal Ramón María Aller Ulloa, el “Imaxina”, dedicado al Juguete y la Marioneta, o la Casa del Patrón, museo etnográfico, y edificios singulares como el Pazo de Liñares, casa natal de Joaquín Loriga.

Lo bueno de Lalín es que está rodeado de naturaleza, con carballeiras y soutos por todas partes. Tenemos que aprovechar para visitar estos lugares, que son tesoros que no se sabe cuánto van a durar, como el Souto de Quiroga, la Carballeira de Barcia, la de Rodo, los Sobreirais do Arnego, la Fraga de Catasós y la Serra de Candán. Para ver el paisaje con algo de distancia, hay que ir a los miradores de Carrio, de O Couto de Zobra, de Candán, de Pedroselo, de A Cabaña o de Cima de Valxanín.

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