Fraga mágica de A Cortiña (San Sadurniño). Hace casi 20 años nació en San Sadurniño, en la comarca de Ferrol, un proyecto ambiental con la intención de preservar nuestras especies arbóreas más preciadas. Está representada la carballeira (bosque de robles), el souto (bosque de castaños), el abedular, el bosque de ribera, el hayedo, el alcornocal y la fraga (bosque de especies variadas). A estas zonas arboladas se les suma el Campón, un amplio espacio central. Lo que empezó llamándose arboreto fue convirtiéndose en una fraga mágica, gracias al trabajo de dosduendes (Carlos García e Marina Goti), que la llenaron de coloridas esculturas y juegos, tallados en troncos secos de roble, castaño, ciprés y acacia, a base de motosierra. Así, nos internamos en un mundo fantástico, entre gnomos, duendes, casitas, ardillas… También hay zona de mesas para reponer fuerzas y ruta fluvial por el Xubia. ¡Éxito seguro!
Senda mitológica del monte Viso (Santiago de Compostela). Parece mentira que tan cerca del núcleo urbano encontramos este lugar, donde disfrutar de un paseo por el monte entre las figuras más antiguas de nuestra mitología y, de paso, admirar las mejores vistas de Santiago. Hay un acceso cerca de la Cidade da Cultura y otro por los caminos de O Viso y la parroquia de Aríns. Este es un lugar revelador para aquellos que nunca vieron de frente una lamia o una meiga, por ejemplo. Aquí se nos muestran un montón de seres legendarios, representados en figuras hechas por Manuel Méndez Rodríguez: la lamia, la coca, el nubeiro, Breogán, mouros, meiga, moura, gatipedro, biosbardos…
Paseo de los Sueños (Vilalba). Muy cerca del núcleo urbano, comienza un paseo fluvial que acompaña al río Madalena durante unos 3 km. Empieza en el molino de O Ráñego y termina en la fuente de Os Freire. El sendero es muy cómodo, con pasarelas de madera durante todo el trayecto. Además del paseo por el río, atravesamos un área recreativa, el puente, molinos, una playa fluvial… Pero lo especial del recorrido es que cada 100 metros, se cumple un hectómetro literario, en donde, a través de una escultura original, se homenajea a un personaje de A Terra Chá. De momento hay 17, el último de ellos dedicado a los hermanos Coira.

Pasarelas del río Mao (Parada de Sil). Este es uno de los muchos recorridos que podemos hacer en la Ribeira Sacra. Nos lleva por la orilla del Mao, afluente del Sil, desde la antigua Fábrica de luz, hoy albergue. El paseo transcurre por pasarelas de madera que se van adaptando al relieve, algunas bastante altas, que dejan el río muy abajo, dándonos la sensación de caminar entre las copas de los árboles. También hay tramos de escaleras y miradores. Por aquí también pasa la ruta del Cañón del río Mao (PR-G177) e incluso una ruta BTT, pero son más duras para ir con niños.

Ruta de los sentidos (Esmelle). ¡Aquí está la selva de Esmelle! Gracias al proyecto de la asociación de vecinos de O Val de Esmelle, se ha recuperado el patrimonio etnográfico en esta zona del valle, a orillas del río Xuncal y el Migués. En esta ruta, sencilla para hacer en familia, de 3 km, pasamos por 8 molinos, un lavadero, fuentes y por la iglesia de San Xoán de Esmelle. También han querido hacer un guiño a la selva de Esmelle que aparece en el libro Merlín e familia de Álvaro Cunqueiro, haciendo del propio Merlín, a través de las señalizaciones, el guía de nuestro recorrido.
Parque Aventura Esteiro río Coroño (Boiro). Entre la playa Barraña, o Xardín, y el estuario del río Coroño, hay un parque del que es difícil cansarse. Una gran extensión entre los árboles con un buen repertorio de diversiones: columpios, tirolinas, circuitos de habilidad, juegos para escalar, cuerdas, puentes, toboganes, casita… Todos ellos con un diseño muy acorde con la naturaleza que los rodea. Después de una sesión de parque, tal vez nos apetezca darnos un chapuzón en la playa de enfrente para rematar la jornada.

Carballolandia (Chantada). ¿A nadie se le había ocurrido hacer un homenaje al carballo? Pues en Chantada sí. Se encargó de ello Anxo Moure, alma del proyecto que transformó A Chousa das Férvedas, en Garabelos, en ecoparque. Un lugar con muchos árboles, atravesado por un arroyo del río da Ponte, con un universo propio, donde prima el reciclaje y la imaginación, lleno de atracciones y personajes creados por Anxo, el “carballo con botas”, que parece sacado de un cuento. La finca es privada, y se puede alquilar durante una tarde o un día entero.
Aldea de las hormigas (Outeiro de Rei). En esta aldea viven las hormigas gigantes de San Clodio. Nos dan la bienvenida con un “érase una vez” que ya nos invita a sumergirnos en un mundo imaginario. Hormigas en variadas situaciones: en la escuela, en una nave espacial, en moto… El artífice de este universo es José Ramón Rodríguez, que también nos deja abejas gigantes, pájaros, serpientes… Todos hechos con material de reciclaje. Los visitantes son animados a dejar sus propias creaciones. A la salida, en el cerdito Martiño, podemos dejar un donativo para ayudar a mantener este universo hormiguero.
Ecoespacio O Rexo (Allariz). Fue una gran idea recuperar un espacio abandonado para dinamizar la economía rural de la zona. Desde el año 2000 se le empezó a dar uso industrial, ganadero, agrario y forestal. Se fundó la Escola Silvo-Pastoril do Rexo y el Centro de Educación Ambiental. Uno de sus atractivos es la zona intervenida por el artista Agustín Ibarrola, que aportó su visión colorista. Hay una ruta de senderismo circular de 7 km que sale de Val do Rexo y recorre la zona de Padela, subiendo al monte, desde donde tenemos buenas vistas de toda la zona. Para conocer a fondo la zona se ofrecen visitas guiadas, que pueden incluir degustaciones y talleres.

Parque de los sentidos (Marín). Este parque también es conocido como la Granxa dos Briz. Cuenta con una zona de aventura, para poner todos los sentidos a trabajar, desde luego, con juegos de un diseño que parece continuar la naturaleza, pensados para correr, saltar, imaginar. También tiene un auditorio al aire libre y tres edificios: el principal, que alberga oficinas municipales, la casa bodega, una casa tradicional y la casa de los caseros. Algunas atracciones son cien por cien musicales, como los xilófonos.


