Las mujeres han ocupado, tradicionalmente, los márgenes de los libros de historia y sus vidas y logros han sido muchas veces olvidados o silenciados. Pero el recuerdo de algunas de ellas ha logrado atravesar las brumas del paso del tiempo para permitirnos entrever relatos y trayectorias capaces de despertar nuestro asombro. Qué mejor que celebrar el 8 de marzo acercándonos a ocho gallegas que fueron protagonistas de la historia siglos atrás.
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Siglo IV
Las certezas sobre su identidad y sus orÃgenes son escasas, pero la tesis que más acuerdo suscita apunta a que esta peregrina y escritora que vivió en el siglo IV nació en la provincia romana de Gallaecia, que abarcaba los actuales territorios de Galicia, Asturias, Zamora, León y el norte de Portugal. Su importancia radica en el hecho de haber realizado entre los años 381 y 384 un viaje desde Europa hasta Jerusalén y, sobre todo, en haber dejado testimonio por escrito de su periplo. Su “Itinerarium ad Loca Sanctaâ€, el volumen en el que da cuenta de distintos aspectos relacionados con los lugares que fue visitando y con las gentes que se fue topando, está considerado como el primer libro de viajes escrito en la PenÃnsula.
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MarÃa A Balteira
Siglo XIII
Su oficio de soldadera (mujer que cantaba y bailaba con los soldados durante las campañas de guerra) y los testimonios satÃricos que de ella dejaron los autores de varias cantigas han deformado los ecos que han llegado hasta nuestros dÃas de esta mujer nacida en el municipio coruñés de Coirós en el siglo XIII. Pero al menos nos han permitido saber que MarÃa Pérez, A Balteira, frecuentó las cortes de los monarcas Fernando III El Santo y Alfonso X El Sabio, estuvo en las Cruzadas e incluso formó parte de alguna misión negociadora secreta ante los caudillos árabes del sur de la PenÃnsula. Las cantigas ponen el acento en el aspecto más frÃvolo de su existencia, pero describen también a una mujer de carácter que rompÃa con las reglas establecidas.
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MarÃa Castaña
Siglo XIV
Convertido en una expresión popular para referirse a tiempos muy lejanos, el nombre de MarÃa Castaña nos remite a una mujer a la que los libros de historia tampoco han hecho justicia. Se sabe que encabezó una revuelta popular en el año 1386 contra los abusos que sufrÃa el campesinado por parte del obispado de Lugo, según la teorÃa más aceptada, o contra los señores feudales que querÃan despojarlos de sus tierras. Hay quien sostiene también que pudo haber tomado parte en las disputas territoriales propias de la época con la monarquÃa portuguesa, aunque el documento más antiguo en el que se menciona solo hace referencia a los delitos que habrÃa cometido contra la Iglesia lucense y a la multa que le fue impuesta.Â
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MarÃa Soliña
1551-comienzos del siglo XVII
Esta vecina de Cangas trágicamente juzgada y condenada por la Inquisición es el sÃmbolo de la injusticia que, al igual que ella, sufrieron otras mujeres de la época. Su desdicha tiene relación directa con el ataque que la localidad sufrió en 1617 por parte de unos piratas turcos y con la situación de pobreza que se generó a continuación. Bajo una falsa acusación de brujerÃa fue detenida y, tras conseguir su confesión mediante tortura, despojada de todos sus bienes y de los derechos que poseÃa sobre los beneficios económicos de las iglesias de Aldán y Moaña.Â
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MarÃa Pita
1565-1643
Elevada a la categorÃa de heroÃna y gran protagonista de la historia coruñesa, MarÃa Pita (su nombre real era Mayor Fernández de la Cámara e Pita) debe su celebridad al papel que desempeñó para defender la ciudad del ataque que las tropas inglesas comandadas por Francis Drake realizaron en el año 1589. Cuentan las crónicas que tras varios dÃas de asedio los invasores lograron abrir una brecha en los muros de la Ciudad Vieja para enfrentarse a un contingente defensivo formado por soldados y vecinos, entre ellos numerosas mujeres. MarÃa Pita plantó cara a un alférez inglés que portaba una bandera, y tras arrebatarle la enseña habrÃa encabezado la exitosa contraofensiva coruñesa al grito de “Quen teña honra, que me sigaâ€.
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Isabel Barreto de Castro
1567-1612
Isabel Barreto de Castro, nacida en Pontevedra y emigrada a Perú siendo aún niña, forma parte de la historia de la navegación mundial por haber sido la primera mujer en ostentar el cargo de almirante. Casada con el navegante Ãlvaro de Mendaña, Barreto lo acompañó en la expedición que este inició en el año 1595 con destino a las Islas Salomón, archipiélago que el propio Mendaña habÃa descubierto casi tres décadas antes. En el transcurso de ese segundo viaje descubrieron las Islas Marquesas antes de llegar a su destino. Ya en las Salomón, Mendaña enfermó gravemente de malaria y antes de morir decidió nombrar a su esposa gobernadora y al hermano de esta, Lorenzo Barreto, almirante de la expedición. Pero la muerte de Lorenzo pocos dÃas después tras ser alcanzado por una flecha envenenada obligó a Isabel a asumir también el almirantazgo. Al frente ya de la expedición, pondrÃa rumbo a Filipinas, donde volverÃa a contraer matrimonio y desde donde organizarÃa un nuevo viaje hacia América.
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Pepa A Loba
Siglo XIX
En pocos casos resulta tan difÃcil discernir entre leyenda y realidad como en el de Pepa A Loba. Su existencia está ampliamente arraigada en la cultura popular, aunque su presencia en distintos puntos de toda Galicia y los distintos comportamientos que las historias guardadas en el imaginario colectivo le atribuyen (cruel y vengativa, en unos casos, y compasiva cual Robin Hood en otros) hacen que incluso se dude si existió una sola Pepa A Loba o si el mito que hoy conocemos es la suma de varias bandoleras diferentes. Concepción Arenal la menciona en una carta al hablar de sus visitas a la prisión de A Coruña, pero poco más se sabe a ciencia cierta de ella. El relato más difundido cuenta que debe su nombre al hecho de haber plantado cara a un lobo cuando siendo aún niña pastoreaba ovejas.
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RosalÃa de Castro
1837-1885
Su cercanÃa en el tiempo, su importancia capital en el Resurgimiento de la cultura gallega y su legado literario propician que la figura de RosalÃa de Castro sea la más conocida, estudiada y difundida de cuantas integran esta pequeña lista. Buena prueba de su importancia es el hecho de que los responsables de la Real Academia Galega decidiesen adoptar el 17 de mayo como dÃa das Letras Galegas en conmemoración de la fecha (17 de mayo de 1863) en la que fue publicada una de las obras cumbre de RosalÃa, “Cantares gallegosâ€. Los paisajes y sus gentes, el orgullo por lo propio y la denuncia de las injusticias y de la pobreza son algunos de los temas que recorren los versos de la poetisa y que propicia que su legado siga floreciendo casi un siglo y medio después de su muerte.
