Expresiones gallegas sobre comer (y comer bien)

No hay forma de negarlo: en Galicia somos buenos comedores. Y muchos de los que nos visitan lo hacen precisamente por eso, porque saben que aquí encontrarán una gastronomía excelente y productos sin igual. Para aquellos que vengan buscado deleite culinario, no está mal conocer algunas expresiones del idioma gallego relacionadas con la comida, la bebida y el goce que producen.

Ya se sabe que en Galicia no todo es “chegar e encher†(llegar y llenar, la panza en este caso). Habitualmente, antes de la comida es procedente “mollar a palleta†(mojar la lengüeta, tomar un vino o un aperitivo, en la forma en que hacían los gaiteros antes de tocar, de ahí lo de la “palletaâ€) y hacerse con algún “petisco†(tapa) antes de sentarse a comer en serio. Este trabajo previo se lleva muy bien en locales como los “furanchosâ€, casas particulares en las que se vende el vino de la cosecha propia.

Una vez a la mesa, hay que concentrarse en lo importante, porque ya se sabe que “soprar e sorber non se pode facer†(soplar y sorber no se puede hacer) o, como diría cualquier abuela, el buen gastrónomo es aquel que “come e cala†(come y calla). De aquel que come con avidez y le gustan todas las recetas se dice que “é de bo dente†(es de buen diente). También hay gente a la que lo de papar no le atrae especialmente, pero acaba cayendo, porque ya se sabe que “comer e rañar, todo é empezar†(comer y rascar, todo es empezarâ€). Aunque los menús gallegos son fáciles de dividir en entrante, plato principal y “sobremesa†(postre), no hay que tener miedo si uno confunde el orden de los alimentos, porque, como se suele explicar, “todo vai para o mesmo sitio†(todo va para el mismo sitio).

Lo más habitual en Galicia es que la comida resulte tan satisfactoria que uno pueda decir cosas como “quedei coma un Pepeâ€, “comín coma un bispo†ou “comín coma un cura†(me quedé como un Pepe, he comido como un obispo o he comido como un cura). Hay que hacérselo saber al anfitrión, de lo contrario preguntará: “Quedaches con fame?†(¿te has quedado con hambre?), para después ofrecerse a freír chorizos, improvisar una tortilla o sacar el jamón de la bodega. Si no se quiere más, se puede afirmar: “Non me colle nin unha cereixa†(no me cabe ni una cereza).

Pero hay que tener cuidado, no se puede andar de bacanal en bacanal a riesgo de pasarse e “ir como un pipo†(ir como un tonel), es decir, sobrealimentado. También puede pasar que si lo de comer en exceso se convierte en hábito uno acabe engordando y le digan que “está de bo ano†(está de buen año), o que le quede fama de “larpeiroâ€, “lambónâ€, “lapónâ€, “comellónâ€, “tripeiroâ€, “enchedoiro†o una de las múltiples palabras que tiene el gallego para designar al amante de la buena mesa. Y ya no hablemos de aquel que se pasa con la bebida, a quien, como poco, pueden calificarlo de “tinallasâ€. Así que, después de una gran “paparota†(comilona), no está de más relajarse en lo gastronómico. Ya se sabe que “de banquetes e grandes ceas estás as sepulturas cheas†(de banquetes y grandes cenas están las sepulturas llenasâ€.

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