Recorrido por los faros de la Costa da Morte

La Costa da Morte es la franja costera más occidental de Galicia, en la provincia de A Coruña, que va desde Caión a Carnota. En este frente abierto al Atlántico, el litoral gallego hace que la línea que bordea el mapa avance y retroceda, llena de pliegues, por los muchos cabos, puntas, rías y pequeñas islas que discurren enfrentadas al océano. Aquí el mar es duro y salvaje, ya se ve por el nombre de la costa, lo que también hace de ella un tesoro natural. (El espacio marítimo y litoral está protegido por la ZEC y la ZEPA, en la Red Natura 2000).

En los extremos más sobresalientes de la tierra se sitúan los faros, vitales para navegantes y paradas espectaculares para caminantes. Pues bien, vamos a conocer de cerca esos faros. Comenzando de norte a sur, desde Malpica a Fisterra, encontramos ocho:

Faro de As Illas Sisargas (Malpica). As Sisargas es un archipiélago formado formado por tres islas (Grande, Chica y Malata) y algún islote. El faro está en la isla Grande. El viejo, de 1853, fue uno de los más antiguos de la Costa da Morte. A su lado fue levantado el actual, piedra a piedra, por los vecinos de Malpica en 1915. Para llegar a él dependemos de embarcaciones privadas, pues no hay transporte público, desde el puerto de Malpica. Del embarcadero hasta el faro, 2 km de caminata. Las islas son un importante refugio de aves, sobre todo de gaviotas y araos.

Faro de Punta Nariga (Barizo, municipio de Malpica). Es el faro más moderno de Galicia. Entró en funcionamiento en 1998. La construcción, firmada por César Portela, simula un barco que se mete en el mar. La base, triangular, es un mirador. En la punta hacia el mar se levanta la escultura O Atlante, de Manolo Coia.

Faro de Punta Roncudo (Corme, municipio de Ponteceso). Esta punta debe su nombre al ruido que hace aquí el mar, tan bravo y ronco. Es el paraíso de los percebes. El faro está en funcionamiento desde 1920. Es de construcción sencilla, no muy alto y azulejado en blanco. Es gemelo del faro de Laxe, que también empezó a funcionar a la vez. Entre los dos delimitan la ría de Laxe. En esta peligrosa zona, muchas rocas llevan la memoria de naufragios antiguos, como el Petón do millo, llamado así por ser donde naufragó un barco cagado de maíz, que dio de comer a todo Corme durante una temporada. Entre los acantilados hay tres cruces en memoria de tres percebeiros.

Faro de Punta Laxe (Laxe). Gemelo del faro de Roncudo, pero renovado en 1996, cuando pasa de ser baliza a faro. Está en la punta del monte de A Ínsua. Desde el mirador, vemos, a la derecha, la ría de Corme-Laxe; a la izquierda, el mar abierto y, al fondo, el Penal do Veo y la duna de Monte Branco. La zona dispone de área de descanso con bancos. También hay una escultura: A espera, de Iria Rodríguez.

Faro de Cabo Vilán (Camariñas). Fue el primer faro en España en funcionar con luz eléctrica, en 1896. Hoy en día, es uno de los más potentes. Frente a él, el mar bate en el islote Vilán de Fóra, separado de tierra por el paso de O Bufardo. Aquí también encontramos piedras con nombre propio, como la de A Caveira (Calavera) o la de A Moa (Muela). Estamos en un espacio privilegiado, y seguro que vemos aves en peligro de extinción, como araos o cormoranes. Aquí también está el Centro de Interpretación de los naufragios, faros y señales marítimas, además de sala de exposiciones, tienda y café.

Faro de la Punta da Barca (Muxía). Construido en 1926 al lado del Santuario de A Virxe da Barca, y de las famosas piedras de Abalar, Cadrís y Temón (la supuestas partes de la barca: la vela, el casco y el timón). Está enfrente del Cabo Vilán, delimitando entre los dos faros la ría de Camariñas.

Faro del Cabo Touriñán (Muxía). El cabo es el punto más occidental de la España peninsular. Hay un faro antiguo, de 1898, y otro posterior, de 1981. Es un sitio estupendo para contemplar la puesta de sol, sobre todo en ciertas fechas en las que sabemos que es el último ocaso de toda Europa continental, por cosas de la rotación de la tierra (entre 22 de marzo y 25 de abril y 18 de agosto y 19 de septiembre, aproximadamente).

Faro do Cabo Fisterra (Fisterra). Final de trayecto. Antiguamente se pensaba que aquí terminaba el mundo. También se dice que aquí termina realmente el camino de Santiago, cuando se quemaban las ropas del peregrinaje a la orilla del mar y se emprendía la vuelta a casa. El faro es de 1853. En 1888 se instaló una sirena, para cuando la niebla impide ver la luz del faro. Emite sonido cada minuto con un alcance de 25 m y, popularmente, es conocida como “la vaca de Fisterra”. Otro complemento es el Semáforo, construído en 1879 para dar señales de marina de guerra. Hoy en día es un alojamiento rural. Desde el faro podemos ver la ría de Corcubión, el Monte Pindo, las Islas Lobeira, y hasta la costa de Carnota. Más cerca, el islote O Centolo, causa de muchos naufragios.

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