Árboles singulares

Desde 2001, Galicia tiene un Catálogo Gallego de Árboles Singulares, esos que, autóctonos o no, de propiedad pública o privada, reúnen unas características que las hacen muy importantes. Este cargo honorífico hace que sean protegidos especialmente y que se fomente su valor. Y que, por otra parte, cualquier proyecto que pueda amenazar su salud, tenga que obtener una autorización especial de la dirección general de Patrimonio de la Xunta. Desde 2007 se añadieron al catálogo los llamados monumentos naturales o formaciones singulares (bosques, castañares…).

Para que un árbol o formación arbórea sea incluida en el catálogo, tenemos que presentar una candidatura, que se formaliza cubriendo un modelo de solicitud y adjuntando una memoria justificada. Entonces, el Comité Gallego de los Árboles Singulares, se encarga de aceptarla o no, y de informar a la administración antes de proceder a la catalogación.

Y, ¿qué criterio se sigue para considerar a un árbol singular? Pues pueden ser singulares por motivos dendrométricos, o sea, por las dimensiones, como puede ser el caso del Avó de Chavín; por motivos biológicos o ecológicos, en cuanto a su rareza, como el Ombú del Pazo de Rivadulla, por ejemplo; por motivos culturales, como la “figueiriña” que plantó Rosalía, o el Souto da Rubial de Uxío Novoneyra; o por su belleza o situación.

A día de hoy, están catalogados 183 ejemplares, entre los que hay 144 árboles y 38 formaciones arbóreas de 81 especies diferentes. Los más abundantes son los robles y los castaños.

Hay árboles singulares por toda Galicia: 54 en la provincia de A Coruña, 40 en la de Lugo, 26 en la de Ourense y 63 en la de Pontevedra. No obstante, hay que tener en cuenta que las cifras van variando, con nuevas incorporaciones y, a veces, por desgracia, con bajas, muchas a consecuencia de temporales.

Todos estos árboles son maduritos. Entre los más jóvenes, figura la secuoya roja del Pazo de Lourizán, de unos 71 años. El más anciano del catálogo es el castaño de Ramil, en Triacastela, a pie del Camino de Santiago, que tiene… ¡ocho siglos y medio!

Pues, ya que están repartidas por toda Galicia, vamos a acercarnos a algunos de ellos en cada provincia. Por ejemplo, en A Coruña, en el ayuntamiento de Oleiros, podemos admirar el Piñeiro Insigne del Castillo de Santa Cruz. Está en los jardines de la isla, a la que se accede a través de una pasarela de madera. Tiene mucho cuerpo, con 26,6 m de altura y un perímetro de copa de 23,5 m, y es de entre 100 y 200 años.

En el municipio de Vedra se halla la Retícula de Olivos del Pazo de Santa Cruz de Rivadulla, de unos 500 años y casi 15 m de alto, que no está mal. En 2015 ganó un premio al mejor olivar monumental de España. A ambos márgenes de un camino, componen un túnel romántico muy bello.

En la provincia de Lugo, un clásico es el Avó (abuelo) del Eucaliptal de Chavín, en Viveiro, de entre 110 y 140 años, que se encuentra en el Souto da Retorta, que a su vez es monumento natural. Durante mucho tiempo fue considerado el eucalipto más alto de toda Europa. Tiene 60 m, aunque va a menos, pues anda un poco enfermo. El tronco, con una base de 11 m de perímetro, aparece en muchas fotos abrazado por una rueda de personas.

Otro ejemplar peculiar es el Castaño de la capilla, en Baamonde, en el municipio de Begonte. Antes de existir la catalogación, el artista local Víctor Corral se encerró dentro del hueco de su tronco, donde labró todo un santuario a la virgen del Rosario, una manera imaginativa de evitar su tala por la ampliación de la carretera. El caso es que consiguió su objetivo, y hoy todavía podemos disfrutar de este árbol de 500 años. Ahora, gracias a la catalogación, no tenemos que llegar a estas medidas extremas.

En Ourense hay muchos castaños singulares, uno de ellos, el de Pumbariños, que forma parte del Souto de Rozabales, también monumento natural, en Manzaneda. Es uno de los ejemplares de castaño de mayor tamaño, de 16 m de alto y de unos 20 de diámetro. Se le echan cinco siglos como mínimo.

Cambiando de especie, el Teixedal de Casaio, en Carballeda de Valdeorras, muestra un conjunto de más de 400 tejos, estos míticos árboles celtas, de entre 200 y 400 años. 

La provincia de Pontevedra es la que cuenta con más árboles singulares. En Vigo, por ejemplo, en el Pazo de Castrelos, se levanta en medio del laberinto de boj, apoyada en bastones, la Matusalén de las camelias, conocida así por su edad y por su porte. Tiene más de 8 m de altura y de 16 m de diámetro de copa, y unos 200 años.

En Quintela, en el ayuntamiento de Lalín, hay una formación de castaños considerados como los de mejor porte de Europa (FAO, 1954). Forman la Fraga de Catasós, por la que mucho paseó Emilia Pardo Bazán. Tienen entre 225 y 250 años, y destacan por su verticalidad.

Estos son unos cuantos ejemplos de los muchos árboles que tanto significan para Galicia. Esperamos que continúen con nosotros mucho tiempo y que el catálogo siga creciendo.

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