Principales órganos en Galicia

El órgano se introdujo en la iglesia en el siglo XIV, convirtiéndose en el instrumento litúrgico por excelencia. Si combinamos la acústica de los templos con la música que sale de los tubos de un órgano, entendemos por qué había tantos y eran tan importantes. Pero, con el paso del tiempo, fueron abandonando. La falta de demanda hizo que cada vez hubiera menos organistas y organeros, con lo que los instrumentos que quedaban en pie, desatendidos, empezaron a callar.

En Galicia tuvimos un pasado organístico esplendoroso, del que sólo conservamos unos cien órganos, y la mayoría mudos. Desde que empezaron a catalogarse y a revalorizarse como parte importante de nuestro patrimonio histórico musical, sabemos más sobre ellos y, por suerte, algunos van recuperando su voz.

Aunque ya había órganos en la Edad Media, los más antiguos que se conservan son del siglo XVIII. Hasta mediados del siglo XIX, se construyeron órganos en las catedrales, en las colegiatas, en los grandes monasterios del rural, en los de las ciudades, en algunas parroquias de ciudades de cierta importancia, principalmente en la costa, y en algunos santuarios de renombre. A finales del XIX y en el siglo XX, también se hicieron para las iglesias parroquiales de las ciudades más prósperas (A Coruña, Vigo y Ourense…). Fuera del ámbito religioso, A Coruña cuenta con el único órgano de Galicia en un auditorio, en la Fundación Barrié de la Maza; Vigo, con el único órgano de cine, el del antiguo cine Fraga y, Ourense, con el único órgano de tubos de estudio, en el conservatorio.

La catedral de Santiago fue un gran centro de organeros y organistas del noroeste peninsular (también se trabajaba para Portugal, Asturias y parte de Castilla y León). Casi todos los organistas de Galicia se formaban durante una temporada en la catedral. En ella, solo se conservan las cajas de dos órganos gemelos enfrentados (los primeros de este tipo que se conocen), de principios del siglo XVIII, construidos por el organero Manuel de la Viña y rehechos en 1977.

Compostela es la ciudad de Galicia con más concentración de órganos (en el convento de San Francisco, en el monasterio de San Martiño Pinario, en el convento de Santa Clara, en el convento de Belvís, o en la iglesia de las Ánimas, por ejemplo). Uno de los más importantes que se conservan en su estado original es el de la iglesia de San Paio de Antealtares, construido por el organero compostelano Alberto de la Peña en 1782 y tocado a diario.

En las ciudades cercanas a Santiago también había órganos en las colegiatas. El órgano barroco de la ex-colegiata de Iria-Flavia, hoy iglesia de Santa María la Mayor, hecho en 1780, es uno de los más singulares de Galicia, y fue restaurado hace poco.

En la catedral de Lugo se conservan dos órganos con cajas diferentes. El más antiguo es del siglo XVIII. Allí se celebran festivales internacionales de órgano todos los años.

La catedral de Mondoñedo cuenta con dos magníficos órganos de principios del siglo XVIII. En su área de influencia encontramos dos de los mejores órganos históricos de Galicia: los de la iglesia de San Salvador de Vilanova de Lourenzá, construidos entre 1762 y 1765. Son obra del organero compostelano Alberto de la Peña (el de San Paio de Antealtares). Son gemelos, aunque uno tiene menos registros que el otro. A pesar de estar muy deteriorados por el paso del tiempo, conservan gran parte de su material original, lo que hace que tengan  un valor único.

La catedral de Tui también tiene dos órganos en cajas gemelas, aunque solo uno es operativo. Las cajas son de principios del siglo XVIII y uno de ellos fue reconstruido recientemente. La catedral ofrece una variada programación musical durante todo el año.

La provincia de Ourense es la que más órganos conserva de toda Galicia (22). La catedral alberga un órgano del siglo XVIII del famoso organero de Xeve Frei Simón Fontanes, pero el que se conserva es del siglo XX. Tiene otro barroco, más pequeño, y reformado.

Otro órgano importante de Ourense es el del monasterio de San Salvador de Celanova, construido por el organero Frei Felipe de la Peña en el siglo XVIII que, después de varias intervenciones fallidas, fue reconstruido en el siglo XXI.

La colegiata de Santa María a Real, en Xunqueira de Ambía, presume de poseer el único órgano ibérico de España conservado con todas sus piezas originales. Fue construido por Manuel González Maldonado en 1763 y restaurado en el siglo XX. Desde 1989 se celebran durante el verano los Ciclos de Órgano y Música Antigua.

Conocer nuestro patrimonio organístico hace que lo apreciemos. Y no solo los objetos en sí, como reliquias, pues hay que recordar que, ante todo, los órganos son instrumentos, y la mejor forma de conservar un instrumento es tocarlo.

En este sentido, fue fundamental la creación de la plaza de docencia de órgano en el Conservatorio Profesional de Música de Ourense (la única en toda Galicia). Desde 2004, allí se forma nuestra cantera de organistas. Y, lo mismo que antiguamente los órganos demandaban profesionales que los tocaran, ahora son estos los que demandan órganos y espacios adecuados para tocar.

Esto también crea un público, que va creciendo. Cada vez hay más festivales de música órgano, ciclos, conciertos, encuentros internacionales… También se hacen rutas didácticas y musicales visitando los órganos de los monasterios, una manera de dinamizar el turismo sostenible en pequeñas aldeas que tuvieron un memorable pasado musical.

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