Rutas marítimas para conocer Galicia desde el mar

Hay muchas alternativas para navegar por la costa gallega, acercándose a ella de una manera distinta: trayectos cortos o largos a bordo de catamarán, velero, lancha motora, goleta, barco pesquero… Solo hemos de tener en cuenta las condiciones meteorológicas, la temporada, y la edad mínima requerida para surcar los mares (en algunos casos no se admite a menores de doce años).

De entrada, hay lugares a los que solo se puede acceder en barco. Es el caso de las Islas Atlánticas (Cíes, Ons, Sálvora y Cortegada). Al ser parque nacional y estar protegidas, por suerte, tenemos que obtener una autorización antes de zarpar. Tanto en las Cíes como en Ons se permite acampar, con autorización previa también, por supuesto. Los dos archipiélagos cuentan con servicio marítimo regular en temporada alta, cosa que no ocurre en Sálvora y Cortegada. De todas formas, con los pertinentes permisos, todas se pueden visitar en excursiones organizadas por diferentes navieras, o acceder en barco privado y hasta fondear. También se ofrece la opción de no desembarcar, como en muchas rutas guiadas que se hacen por la ría de Vigo, normalmente en velero o lancha motora.

En las Rías Baixas hay una apetitosa ruta del mejillón, con recorridos por la ría de Arousa, la de Pontevedra y la de Vigo, y salidas desde Ribeira, O Grove, Sanxenxo o Redondela. Algunos servicios ofrecen degustación de marisco y albariño a bordo, e incluso una parada en las propias bateas, para conocer más de cerca el mundo del cultivo del mejillón.

Si buscamos experiencias más inmersivas, siempre podemos enrolarnos en un barco pesquero tradicional, dedicado al turismo, claro, no nos vayan a poner a trabajar… Después de hacer esta ruta, llegamos a tierra conociendo a fondo las artes de pesca que se usan en Galicia. Hasta puede que nos dejen probar suerte y coger una caña. Cada vez hay más ofertas de este tipo de excursiones, hasta salidas nocturnas para ir a pescar sardina y choco, por ejemplo.

En las Rías Baixas también hay excursiones para el avistamiento de cetáceos, como delfines, e incluso ballenas, si hay mucha suerte. Hay salidas desde O Grove, Cambados o Portonovo.

Siempre pensamos en el camino de Santiago a pie, con el bastón, la mochila, las ampollas en los pies… ¿Y qué tal si lo hacemos mar y río a través? La ruta jacobea propone un recorrido de una hora aproximadamente, siguiendo el rastro de la llegada a Galicia de los restos del apóstol, lo que se conoce como “traslatio”. La ruta entera sería desde Jaffa, en la actual Israel, de donde en el año 44 partía la barca con el cuerpo de Santiago, pero eso ya son muchas millas… Aquí, el trayecto parte desde varios punts de la ría de Arousa y sube por el río Ulla hasta Padrón, de manera que combina ruta marítima y fluvial. Desde el barco, vemos de cerca las Torres del Oeste de Catoira, y alguno de los 17 cruceros del único vía crucis fluvial del mundo.

Para una peregrinación más larga, enteramente por mar, tenemos la ruta Iacobus Maris. Aquí, las embarcaciones son de lujo, pues se trata de grandes veleros, en su mayoría buques escuelas internacionales. Salen de Génova, hacen escala en varios puertos, y llegan a Vigo a mediados de julio. Todo un espectáculo verlos juntos.

Otra forma de hacer el camino por mar es apuntarse a una travesía náutica jacobea, en velero propio o contratado, con o sin patrón. La Travesía Norte sale de Ribadeo y la Sur desde Baiona o Vigo. Ambas rematan en Boiro o Portosín. Al llegar a tierra, lo que manda la tradición es terminar el camino a pie.

En las Rías Altas también se organizan salidas marítimas interesantes. Una de ellas nos lleva de crucero por la ría de Ferrol, para conocer su historia naval desde el propio mar, teniendo otra perspectiva de las fortalezas militares, de los astilleros y hasta de Mugardos.

De Cariño salen excursiones en velero hasta cabo Ortegal que, en la versión larga, terminan en Estaca de Bares. Del otro lado del cabo tenemos la ruta por los acantilados de Vixía Herbeira en lancha motora, pasando por San Andrés de Teixido y Teixedelo, la playa de arena negra. Una vista distinta de la Serra da Capelada; seguro que alguna vez, estando en lo alto, nos hemos imaginado allá abajo, en un barquito en el ancho mar,  ¿a que sí?

En el Golfo Ártabro también podemos darnos un paseo marítimo por la ría de Ares, con visitas a las islas de As Mirandas, a O Mourón, o al puerto de Redes.

En el Cantábrico, en verano hay muchas excursiones en lancha motora por la costa de la Mariña lucense, como las que van por As Catedrais, por la costa de Foz y los castros de Fazouro, o por Rinlo. Algunas de ellas están dirigidas al avistamiento de aves marinas.

Y terminamos con una despedida en el mar, en medio del crepúsculo: un paseo al atardecer para contemplar el ocaso desde el océano, por ejemplo en Fisterra, donde se nos acaba el mundo. Qué más se puede pedir…

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