Bancos con las mejores vistas

Los bancos, esos asientos tan socorridos para tomar un descanso en medio del camino, muchas veces se convierten en destino en sí mismos. Es el caso de los bancos panorámicos, fijados en enclaves perfectos para disfrutar de las mejores vistas.

Son un reclamo turístico para zonas a veces desconocidas o de difícil acceso. La recompensa llega al sentarnos, aunque a veces tengamos que esperar cola…

Parece ser que fue el banco de Loiba el que empezó la moda. Es un banco de madera que está en el mirador de O Coitelo, en Ortigueira, desde 2009. La leyenda dice que, en 2010, después del Festival de Ortigueira de ese año, algunos componentes de una banda escocesa anduvieron por allí y grabaron en el respaldo lo siguiente: “the best bank of the world”. La traducción sería algo así como: “La mejor orilla del mundo” pero claro, de “bank” a “banco” hay muy poco, de ahí que haya quedado como “el mejor banco del mundo”. Y después del boca a boca, y el selfie a selfie, se fue extendiendo la fama del banco por todas partes. ¿Y qué se ve desde aquí? Pues todo los que tenemos entre Estaca de Bares y Cabo Ortegal, que no es poco, con furnas incluidas.

Pero tenemos más “mejores bancos del mundo”, ya que la moda del banco con vistas triunfó por toda Galicia. En las Rías Baixas, uno de los más famosos y vertiginosos es el banco de Redondela. Está en lo alto del Campo da Rata, en Cedeira, clavado a una roca desde 2015. También tiene lema en el respaldo: “Galiza. It’s different”. Y desde allí se ve toda la ría de Vigo, Rande, San Simón, Cíes… y después ya depende de la vista de cada persona.

En Noalla, tanto les gustó la idea que pusieron varios. El primero, el banco panorámico de Noalla, en Punta Faxilda, en 2016. Podemos ver las Cíes, la isla de Onza, la de Ons, la de Sálvora, la Punta de San Vicente y, los días claros, hasta la provincia de A Coruña. Poco después se instaló el de la Illa se O Outeiriño, el banco panorámico de A Lanzada, frente a la ermita de A Lanzada, que tampoco se queda corto. Hubo un tercero, pero duró poco.

En plena Costa da Morte tenemos otro buen panorama desde el banco de Cabo Touriñán. En 2015 pusieron cerca del faro un banco de granito con las coordenadas de su emplazamiento grabadas en el respaldo: 43º03N – 9º18O, y con el recordatorio de estar en el punto más occidental de la España peninsular. Además de disfrutar de las impresionantes vistas a los acantilados de A Gaivoteira y A Laxe de Buxeirados, desde aquí podemos darle el último adiós al sol en la Europa continental, por lo menos dos veces en el año, por cosas de la rotación de la terra (entre 22 de marzo y 25 de abril y 18 de agosto y 19 de setembro, aproximadamente).

Si vamos hacia el interior de la Costa da Morte, en Terra de Soneira, podemos recorrer la Ruta del Agua de Zas, y descansar en otro banco con buenas vistas. En esta ocasión se trata de la fervenza de Budián. Aquí el mensaje del respaldo dice: “Aperta, enxebre, orballo, bico, quérote… Galicia fascina, o galego namora.” (“Abrazo, enxebre, orballo, beso, te quiero… Galicia fascina, el gallego enamora.”)

En la provincia de Lugo también contamos con dos buenos bancos: el banco del mirador de Monte Castelo, en Viveiro, casi como premio después de la caminata para llegar a él, de 11 km monte arriba. Las vistas sobre la ría bien lo merecen. Otro es el de Xove, al lado del faro de Aa Roncadoira, con vistas sobre la ría de Viveiro, Estaca de Bares y la Illa Coelleira.

El mar sobrecoge, pero el interior también. En A Ribeira Sacra, en el mirador de O Pé do Home, al que solo se puede llegar caminando, por cierto, está el banco de A Nogueira de Ramuín. Con vistas a la Curva da Ferradura, el embarcadero de Santo Estevo y los Cañones del Sil. Un descanso ideal.

En Marín, después de una larga ruta de senderismo de 23 km, sobre todo si la hacemos a pie, da gusto sentarse en el banco de A Pastoriza, y dejar vagar la vista por la ría de Pontevedra, la illa de Ons, Sanxenxo o Beluso.

Y también hay bancos en plena montaña, como el de Padrenda, en la provincia de Ourense también, donde la vista alcanza a Viana do Castelo y parte de las provincias de Ourense y Pontevedra. Al lado del banco, una silueta de oso, recordando el pasado del oso pardo en el lugar.

Otros bancos menos espectaculares, pero con buenas vistas también, son el del Parque de Vista Alegre en Ourense, dominando la ciudad; el del árbol de los enamorados en la Alameda de Santiago, o la Ventana abierta al mar en A Coruña, con vistas a las islas de San Pedro.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.