Un bocado del mar de Vigo

Dani Bastos Macías. El italiano feo

El chef más joven de la Gala Showcooking De Tapas por Galicia llega desde Vigo por el Camino Portugués y trae consigo el mar entero. La propuesta de Daniel Bastos, chef de El Italiano Feo, es una combinación arriesgada en la que predominan los sabores de la ría y que se corona con una espuma elaborada, literalmente, con agua de Samil. El restaurante, regentado por Francky Claude Poplimont y María Inmaculada Goberna García, se sitúa en el concurrido paseo de este arenal.

Porque el mar es el eje fundamental de la gastronomía viguesa. La ciudad tiene una oferta difícil de igualar para los amantes de la cocina creativa, con dos establecimientos reconocidos con una Estrella Michelin, algunas de las propuestas más arriesgadas e innovadoras de Galicia y prácticamente una ruta de picoteo en cada barrio.

La popular playa de Vigo marca la idiosincrasia del restaurante. “En verano esto es una locura, trabajamos muy rápido y con mucho volumen. Fuera de temporada hay más tiempo para pensar”, explica Bastos. Con apenas 22 años ya tiene unas cuantas experiencias detrás de los fogones: “Empecé con 16”, explica, contando cómo la mano para la cocina se ha ido transmitiendo de generación en generación en su familia, hasta que llegó a él: “Mi abuela cocinaba para ricos”, se ríe, “y mi abuela y mi madre, aunque no son profesionales, son un espectáculo”.

Su Maremoto, el bocado con el que ganó el concurso de tapas Petisquiño en Vigo, también es un espectáculo. “Es una combinación poco común de sabores”, describe. La base de pan de cristal se unta con mantequilla de cacahuete trabajada con soja. Encima, se coloca una lámina de pastel de bogavante, cremoso y suave, y, encima, unos granos de granada fresca. En una capa superior se disponen cebollas chinas y algas wakame para aportar frescura, y un pequeño filete de jurel tostado al soplete.

El broche de oro añade aún más sabor a costa y un toque de poesía: es una espuma hecha con agua de Samil, el colofón a una receta explosiva… como un maremoto.

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