Los mejores planes para hacer con lluvia

No podemos escapar de la lluvia. Es intrínseca a nuestra tierra. Por algo será que el gallego tiene más de cien palabras distintas dedicadas al fenómeno. Pero, precisamente por eso, sabemos bien que la lluvia no es impedimento para hacer un buen plan, incluso a veces se disfruta más de ciertas actividades si cae un poco de agua. Además, nunca llovió que no escampara…

Por ejemplo, ¿por qué no aprovechar para ponernos al día en temas artísticos? Además de las exposiciones en las galerías y fundaciones de las principales ciudades, tenemos varios museos y centros que programan arte contemporáneo, como el MARCO de Vigo, el CGAC de Santiago, o la Ciudad de la Cultura, en Santiago también. Todos con buenas bibliotecas de arte y vida más allá de las exposiciones: seminarios, proyecciones, conciertos…

Un poco de arte y… un poco de ciencia: gran complemento. Entretenimiento y conocimiento por los museos científicos e interactivos repartidos por Galicia. Museos científicos coruñeses: Casa de las Ciencias, Domus, Aquarium Finisterrae; MUNCYT (A Coruña); Museo do Mar (Vigo); Museo Interactivo da Historia de Lugo; Exponav (Ferrol); Naturnova (Vigo); Museo de Historia Natural (Santiago de Compostela).

Si no llueve mucho, porque tampoco es el caso de meternos cayendo chuzos, podemos darnos un buen baño… De agua calentita, claro. El turismo termal bajo la lluvia tiene mucho encanto, merece la pena probarlo. Hay buenas termas en Outariz (Ourense) o en Preixigueira (Ribadavia), por ejemplo. Si preferimos algo más sofisticado, con más servicios y terapias de salud y belleza, sin salir del agua, podemos acudir a un balneario (Mondariz, Caldas de Reis, Lugo…), un spa, o un talaso (Sanxenxo, Oia, O Grove…). Nada mejor para relajarse. (Otra opción más aventurera es el buceo).

Y, si estamos hasta el moño de agua y de lluvia, ¿por qué no olvidarnos de todo bajo tierra? Es buena ocasión de apostar por el turismo subterráneo, o mejor dicho arqueológico, visitando yacimientos romanos. Podemos bajar al centro Salinae de Vigo, única salina marina de evaporación solar conservada y musealizada de todo el Imperio Romano, que ya es. En Lugo, a unos metros debajo de la ciudad, viajamos 2.000 años atrás y nos encontramos en la Domus del Mitreo, los restos de una importante domus romana con templo dedicado a Mitra incluido, además de los cimientos de la muralla, claro. En la misma ciudad hay otra domus musealizada: la Casa de los mosaicos.

Siguiendo con la arqueología, no nos olvidemos del PAAR (Parque Arqueológico del Arte Rupestre de Campo Lameiro), con el monte lleno de petroglifos, e incluso la recreación de un poblado de la Edad de Bronce. Además de enterarnos de la prehistoria de manera muy didáctica y entretenida en el museo, siempre hay talleres o actividades que nos hacen el plan redondo.

Bueno, tampoco hay que meterse en sitios todo el tiempo, que hay chubasqueros, catiuscas y paraguas. Una caminata por algunos de los pazos, monasterios o castillos, sobre todo con jardines de camelias, que dicen que se potencian con la lluvia, es otro buen plan. ¿Ejemplos?: monasterio cisterciense de Oseira, en Cea (y a la vuelta nos traemos un pan); el de Sobrado, en Terra de Melide (y aprovechamos para traernos un queso), o el Pazo de Oca, famoso por sus jardines, en el valle del Ulla (de aquí, el vino). 

Un plan típico que nunca falla es ver llover en Santiago. Así es. Dicen que es como realmente se conoce el alma de la ciudad, que si no le falta algo. Los reflejos en la piedra, los soportales, el aire romántico… Y si cae arreo, entramos una vez más en la catedral, que nunca cansa. A Mondoñedo le pasa un poco lo mismo. Y a Betanzos… Hay ciudades que se tienen que ver con lluvia, como Seattle.

Tanto patear… ¿Y qué pasa con el turismo gastronómico? ¿Y con el enoturismo? Hay que recomponer los cuerpos después de las mojaduras. Casi en cualquier época del año tenemos una buena feria para catar el producto de la tierra y de paso conocer sitios nuevos. Cuando llueve, bajo carpa, no hay problema. Ferias del queso, de la miel, de la castaña, de la seta, del botillo… de todo. Si queremos ahondar en el tema, también hay centros de interpretación y museos: Museo etnográfico del pan, en Sarria; Centro de divulgación del queso y de la miel, en Arzúa; Centro de interpretación del vino y de la lamprea, en Arbo; Centro de interpretación de la castaña, en Riós, Ourense…

Por cierto que, en cuanto al turismo del vino, además de poder resguardarnos en las bodegas y saciar los apetitos, los catamaranes cubiertos e la Ribeira Sacra permiten hacer interesantes excursiones aunque llueva un poco.

Y, para terminar, podemos salir de casa y meternos en otra casa, cotilleando un poco en la vida de otras gentes y otras épocas. Nos referimos a las casas-museo, claro, no a las del vecindario. Aquí va una selección: la de Rosalía de Castro, en Padrón; la de Pardo Bazán, en A Coruña; la de Picasso de pequeño, en A Coruña también; la de Cabanillas, en Cambados; la Casa de los Poetas, en Celanova; la de Otero Pedrayo, en Cimadevila, Ourense; la de Pondal, en Ponteceso; la de Cunqueiro, en Mondoñedo… Incluso hay quien tiene más de una, como Valle-Inclán: una en Vilanova de Arousa y otra en A Pobra do Caramiñal.

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