Los 7 Parques Naturales de Galicia

Galicia cuenta con seis Parques Naturales y uno Nacional. Estas zonas protegidas, además de ser vitales para el medio ambiente, son los mejores destinos para desconectar de la vida urbana y disfrutar de nuestra naturaleza. Veamos qué nos ofrecen.

As Fragas do Eume se extienden en 9.125 ha en la comarca del Eume, por los municipios de Cabanas, A Capela, As Pontes de García Rodríguez, Monfero y Pontedeume. 

Aquí, el Eume discurre en su tramo final, a lo largo de un cañón rodeado de bosque. Este es el bosque atlántico costero mejor conservado de Europa, en el que que predominan los robles, castaños, sauces, salgueiros, madroños, olmos y abedules. Entre la flora miúda, musgo y helecho, del que persisten hasta 28 especies que se remontan a la época de los dinosaurios. De estos no hay rastro, pero podemos ver jabalíes, martas, tejones, búhos…

Entre las fragas encontramos el monasterio de Caaveiro, el de Monfero y el puente medieval de Santa Cristina. El Parque tiene ocho rutas de senderismo, centros de interpretación, museo etnográfico, embarcaciones, miradores, puentes colgantes, áreas recreativas y, por si nos falta el aliento, servicio de autobuses.

Complexo dunar de Corrubedo e lagoas de Carregal e Vixián se localiza entre las rías de Arousa, Muros y Noia, en el municipio de Ribeira. Abarca 996 ha.

En él encontramos la duna móvil más grande del noroeste peninsular. No se puede pisar la arena, causa de la conservación, pero sí andar por los caminos hechos por el parque adelante. Las arenas que podemos pisar son las de las playas de Ladeira y la de Vilar, que van seguidas, al lado de la duna. 

En el parque también están la laguna de Vixián, de agua dulce, y la de Carregal, de agua salada. En los humedales habitan más de 250 especies vegetales y gran variedad de fauna, sobre todo aves acuáticas, que tienen observatorio propio. Además, hay dos miradores: el de A Pedra da Rá y el de O Castro da Cidá. En la zona hay restos de castros, molinos y hornos de teja del siglo XIX.

Y no olvidemos que aquí se sitúa la legendaria ciudad Valverde, sumergida bajo la arena y el mar, y motivo de historias fantásticas de reyes, princesas, moros… y hasta del Apóstol. 

O Invernadeiro está en el municipio de Vilariño de Conso, en la provincia de Ourense. Se extiende por la zona montañosa al sur del Macizo Central, surcada por los ríos Ribeira Grande y Ribeira Pequena, ocupando 5.722 ha.

El paisaje es rico en bosques de robles, acebos, alisos, fresnos…, bosques de ribera en los valles y vegetación baja, como matorral o helecho. Especies que hacen que las estaciones pinten colores distintos. Muchos animales tienen aquí su hogar: corzos, ciervos, águilas reales, búhos reales, truchas…

El parque tiene Aula de la Naturaleza, Centro ictiogénico y seis rutas de senderismo. Entre el patrimonio humano del pasado: molinos, barrios de carboneros, restos de la Papelera Española…

Baixa Limia-Serra do Xurés es el Parque Natural más grande, con 29.345 ha. Junto con el Parque Nacional Peneda-Gerês, conforma el núcleo de la reserva de la Biosfera Transfronteiriza Gerês-Xurés. Se extiende en la “raya seca” con Portugal, en los municipios de Bande, A Vila, Muíños, Lobios y Calvos de Randín.

Al ser tan grande, hay un poco de todo: mucha montaña, ríos, embalses, aguas termales, brezales, turberas, roquedales y bosques. El clima de la zona, entre oceánico y mediterráneo, propicia una extraña variedad de especies vegetales, como el azarero. Avanzada la primavera florece el lirio del Xurés, en peligro de extinción.

Hay numerosos monumentos megalíticos, castros, y vestigios romanos, como los miliarios de la Vía Nova o el Campamento Aquis Querquennis, en Bande.

Característicos de la zona son los bolouros graníticos, de origen glaciar, también presentes en medio de las aldeas, como en Salgueiro, la primera aldea medioambiental de Galicia.

Para aprovechar mejor la visita disponemos de once miradores y once rutas señalizadas.

A Serra da Enciña de Lastra está en la comarca de Valdeorras, y ocupa 3.152 ha. El nombre hace referencia a un gran árbol que servía de guía a los viajeros. Aquí están los picos más altos de Galicia, como Pena Trevinca o Cabeza Grande de Manzaneda.

Con tanta montaña resulta ideal para la espeleología, el alpinismo y el esquí. Hay más de cien cuevas, aquí llamadas “palas”, como la de A Zorra, la más grande, o la de A Campá, famosa por su eco. Y muchísimos murciélagos en ellas. Otra curiosidad de la zona es la presencia de rocas calcáreas.

Alberga la mayor comunidad de nidificantes de Galicia. En cuanto a la flora: sauces en las orillas del Sil, sotos de castaños rodeando las aldeas, y matorral de montaña, con especies mediterráneas como orégano o tomillo.

Tiene nueve miradores y diez sendas acondicionadas y señalizadas.

Monte Aloia, que hay quien dice que se trata del mismo Monte Medulio, fue el primero en recibir el título de Parque Natural de Galicia, en 1978. Es la cumbre más al sur de la Serra do Galiñeiro, y pertenece al municipio de Tui. Cuenta con 746 ha.

Además de mucho arbusto, roble, alcornoque… en 1910 hubo una reforestación con distintas especies exóticas. Y ojo, que podemos encontrarnos con caballos salvajes. Entre el patrimonio arqueológico, destacan la muralla ciclópea, el castro de O Alto dos Cubos, varios sepulcros y petroglifos.

Cuenta con un Centro de Interpretación y cinco miradores sobre el valle del Miño y la Ría de Vigo.

As Illas Atlánticas son Parque Nacional marítimo-terrestre desde 2002. Son los cuatro archipiélagos de las Rías Baixas: Cortegada y Sálvora en la Ría de Arousa, Ons frente a la de Pontevedra y las Cíes, cerrando la Ría de Vigo. Entre todos abarcan 8.480 ha, 1.200 terrestres y el resto marinas.

En la parte orientada hacia las rías, presentan la cara más dulce, con playas paradisíacas y, en la parte que mira al Atlántico puro y duro, el lado más granítico.

Todas estas islas son zonas de reserva para la cría de aves marinas. Las más abundantes son la gaviota patiamarilla y el cormorán moñudo. La isla de Sálvora, rica en leyendas, es reserva total; la de Cortegada es famosa por su bosque de enormes laureles; la de Ons, la única habitada, tiene muchas furnas (cuevas marinas) y mucho pulpo; y en las Cíes, las más visitadas, está “la playa más bonita del mundo”, según The Guardian.

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