Galicia y sus faros

El litoral gallego es complicado, lleno de entrantes y salientes y de pequeñas islas. Esto también hace que sea rico en pesca, en diversidad ecológica y en paisaje. Aunque no lo parezca, Galicia es la comunidad autónoma con mayor longitud de costa, así que no es de extrañar que haya tanto faro. Tal cantidad de cabos y rías necesitan una buena iluminación. Por cierto, la mayor parte de los faros fueron levantados en el siglo XIX, según el Plan de alumbrado de las Costas de España de 1847, bajo el reinado de Isabel II.

Empezando por el nordeste, todavía en el Cantábrico, podemos hacer un recorrido siguiendo el mapa por los faros más destacados.

El primero que encontramos en el litoral lucense es el de Isla Pancha, en la parte más occidental de la ría de Ribadeo. En realidad son dos: uno de 1857, hoy en día alojamiento turístico, y otro de 1983.

El faro de Punta Atalaia está situado en la costa cantábrica, en San Cibrao, concello de Cervo, desde donde se pueden observar los Farallóns y los increíbles acantilados.

A 100 km más o menos hacia el oeste de Ribadeo, llegamos al cabo de Estaca de Bares, ya en A Coruña, en el municipio de Mañón, entre las rías de O Vicedo y Ortigueira. Estamos en el punto más septentrional de toda la península. El faro funciona desde 1850. A unos metros, está la Estación Ornitológica de Estaca de Bares, importante observatorio de aves migratorias, en especial de alcatraces, pardelas y cormoranes. Hacia los acantilados podemos ver los restos de cinco molinos en la pendiente.

Tradicionalmente, siempre se ha tomado a Bares como la frontera entre Atlántico y Cantábrico. Pero, según la Organización Hidrográfica Internacional y el Instituto Geográfico Nacional, la línea divisoria simbólica se encuentra en la Punta dos Aguillóns, en el cabo Ortegal, en el otro extremo de la ría de Ortigueira.

Después del de Estaca de Bares, este es el segundo faro situado más al norte. Está en Cariño, entre la ría de Ortigueira y los acantilados de Teixido. Desde aquí se ven los acantilados de Limo al oeste y Os Aguillóns al este. Y también, si no está nublado, Estaca de Bares. La sensación de estar en un paisaje infinito se ve acusada al saber que los acantilados están constituídos por formaciones rocosas de granito negro, las piedras más antiguas del mundo. Muy cerca de allí, en la Serra da Capelada, entre el cabo y Santo André de Teixido, tenemos los acantilados de Vixía Herbeira, los más altos de la Europa Continental.

Ya metiéndonos en la Costa Ártabra, otro buen faro es el de cabo Prior, al norte de Ferrol, en la parroquia de Covas. Activo desde 1853, antiguamente fue punto estratégico de defensa militar.

Si seguimos bordeando entrantes y salientes llegamos al único faro romano que sigue en pie de todo el mundo. Y el que funciona desde hace más tiempo (s. II d. C.). Ha cambiado un poco desde la remodelación neoclásica, claro. Desde el siglo XV se ha convertido en símbolo se du ciudad. Y fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2009. Sí, se trata de la Torre de Hércules.

Hay muchas leyendas en lo tocante a su construcción. Alfonso X nos remite a un Hércules vencedor del gigante Gerión que erige la torre para conmemorar el hecho, con los huesos de Gerión enterrados debajo. Otras historias hablan de la Torre de Breogán, desde la que se ve Irlanda, que será conquistada por Mil, nieto de Breogán. Otros cuentos la relacionan con un espejo en el que aparecía reflejada una isla paradisíaca a la que marchó el monje Trezentario y allí permaneció durante siete años. Y aún hay más…

Y bajamos la Costa Ártabra hasta la frontera con la Costa da Morte. Aquí el trabajo de los faros es muy importante, por el peligro que entraña el mar. El primero es el de las Islas Sisargas, en Malpica. El faro está en la Sisarga Grande. El actual fue construido por los vecinos de Malpica en 1915, al lado del viejo. Este había sido uno de los más antiguos de la Costa da Morte (1853), junto con el de Fisterra. Las islas están declaradas Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), un paraíso para gaviotas y araos.

El segundo faro más grande de la Costa da Morte, después del de Fisterra, es el de Cabo Vilán, en Camariñas. El viejo es de 1854 y el nuevo de 1860 (el primero no salvaba la roca saliente del cabo, con lo que no había buena visibilidad). Fue el primer faro español electrificado. Allí se encuentra el Centro de Interpretación de Naufragios de A Costa da Morte. Por cierto, es el que tiene más largo alcance de toda Galicia: 28 millas.

Otro faro clave en A Costa da Morte es el de cabo Touriñán, en Muxía. al sur de la ría de Camariñas. Se sitúa en el punto más occidental de la península. Tiene un faro viejo, de 1898, y otro nuevo, de 1981. En este cabo se da la particularidad de que durante ciertas fechas en el año (entre el 22 de marzo y 25 de abril y entre 18 de agosto y 19 de septiembre, aproximadamente), podemos contemplar la última puesta de sol de la Europa Continental.

El último cabo de A Costa da Morte es el de Fisterra, que da paso a las Rías Baixas. Los romanos la consideraban el fin del mundo conocido. Siempre se ha dicho que el final del Camino de Santiago se hacía aquí, cuando los peregrinos quemaban las ropas a la orilla del mar y emprendían el regreso a casa (se supone que con otras ropas). El faro es de 1853. En 1888 se instaló una sirena a causa de la niebla, que fue llamada «la vaca de Fisterra».

Las Rías Baixas son más abiertas y seguras, por lo que no hay tanta profusión de faros. 

Uno de los más importantes y que sirve de transición es el faro de Corrubedo. Situado en un entorno rocoso desde donde se pueden observar las dunas del Parque Natural Dunas de Corrubedo, fue construido en 1853 y diseñado por  Celedonio Uribe. Desde esta ubicación se distinguen perfectamente las luces de los faros de Fisterra y de las islas Cíes.

Y si queremos contemplar unas buenas vistas de las Cíes y de toda la ría de Vigo, podemos subir al faro de las Cíes, que da nombre al monte y a la isla que lo acoge (O Faro).

En Baiona, el último cabo importante de Galicia es el cabo Silleiro, con un faro de 1866 y otro nuevo de 1924. En los años 40 fue enclave militar, con instalaciones de artillería costera, que fueron abandonadas en los años 80.

Y si continuamos la línea de la costa hacia abajo encontramos el Faro Montedor, en Viana do Castelo. Cómo, ¿ya hemos llegado a Portugal? Aquí dejamos entonces el repaso por la Galicia farera…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *