Del Monasterio de Carboeiro a la Fervenza do Toxa siguiendo el murmullo del agua

A menudo el silencio imperante en los senderos y montes gallegos se rompe con el sonido de los ríos y riachuelos que discurren por nuestras tierras. Con mayor o menor caudal, los ríos de Galicia forman parte de la identidad de centenares de localidades y son responsables de grandes maravillas de nuestro patrimonio natural. Algo así ocurre en la Comarca de Deza, una zona que acoge los municipios de Agolada, Dozón, Lalín, Rodeiro, Silleda y Vila de Cruces y que adquiere el nombre del río que recorre su suelo, el Deza. Uno de los mayores afluentes del río Ulla y coprotagonista en una comarca de enorme interés natural e histórico.

Justo al lado de este río, y junto al Coto de Castoia, se encuentra el Monasterio de Carboeiro. Un monumento de referencia para la parroquia de Santa María de Carboeiro, en el municipio pontevedrés de Silleda, que se levanta entre la abrumadora y salvaje naturaleza que lo rodea. El inicio de la obra del monasterio se remonta al siglo XI, cuando el Maestro Mateo – quien diseñó los planos de esta iglesia basilical y también autor del Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago de Compostela- ordena a sus discípulos la construcción. De ahí, la estrecha relación que une el edificio con la Catedral compostelana. Y aunque vivió su época de máximo esplendor entre los siglos XII y XIII bajo la dirección del Abad Fernando y fue cárcel para monjes en 1794, sufrió el abandono total en el año 1836, coincidiendo con la desamortización de Mendizábal, pasando en ese momento a pertenecer a particulares.

Hoy en día, la iglesia es un símbolo para la Comarca de O Deza que destaca -entre otras cosas- por su nave mayor compuesta por tres tramos separados por pilares y capiteles con decoración vegetal y por su majestuosa fachada oriental con un gran ábside de triple capilla apoyado sobre el pedestal de la cripta. Desde luego una maravilla arquitectónica de obligada parada para los que se encuentran de visita por la zona. Los horarios de visita, permiten que se pueda disfrutar de las instalaciones prácticamente todos los días del año y además, existe la opción de acceder al monasterio con visitas didácticas para conocer a fondo la historia del lugar. 

Una vez terminada la visita al Monasterio de Carboeiro, la zona ofrece muchas más opciones de ocio al aire libre. Si todavía quedan ánimos para caminar, durante unos seis kilómetros se puede recorrer el sendero Natural que comunica el monasterio con la Fervenza do Toxa. Considerada la caída libre de agua más alta de Galicia -70 metros-  y reconocida dentro del proyecto Red Natura 2000 como Lugar de Importancia Comunitaria. Con todo, el sendero no sólo sirve como conector de dos puntos de interés turístico sino que brinda la posibilidad de acercarnos a elementos del patrimonio de la zona, que de otra manera no podríamos conocer, como son el puente Ponte do Demo, la ermita de San Paio o la playa fluvial de A Carixa, entre otros lugares.

A fin de cuentas, si el objetivo de tu escapada es rodearte de la flora y fauna gallega y desconectar del bullicio de las zonas más pobladas,… ¿hay algo mejor que seguir el sonido del agua para descubrir algunos de los rincones más bellos del interior de Galicia? 

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