Ruta por las juderías gallegas

La primera referencia documentada sobre la presencia judía en Galicia nos lleva a Celanova, año 1044. Desde aquí, los judíos fueron extendiendo discretamente por Galicia hasta 1492, el año de la expulsión o la conversión. Parece ser que vivían mezclados en armonía con los cristianos aunque sí había calles más frecuentadas por ellos, a las que dieron en llamar juderías. En ellas estaba el centro de la comunidad: la sinagoga. Y, aunque el tópico nos los muestre siempre como comerciantes o artesanos, lo cual es cierto, ya que había muchos zapateros, plateros, etc… también tuvieron puestos en la administración, o como médicos, o incluso en la corte.

Sabemos que hubo juderías en Ourense, Allariz, Monterrei, Pontevedra… Pero los núcleos más importantes, que hoy forman parte de la Red de Juderías de España – Camino de Sefarad, son: Monforte de Lemos, Ribadavia y Tui. ¿Qué tal si damos una vuelta por sus barrios judíos?

Monforte de Lemos (Lugo). Al principio, la presencia judía era escasa pero, a partir de 1147 se convierte en destino de los refugiados que huían de la invasión almohade. La comunidad judía fue asentándose y, en el siglo XIV, incluso llegó a haber judíos en la corte. Después de las matanzas de 1391 en Castilla y León, Monforte dio cobijo a muchos huidos que se integraron en la sociedad. Y, aún después de la expulsión, muchos regresaron conversos.

La ruta de la judería de Monforte comienza en en monte de San Vicente, donde está el conjunto monumental de San Vicente del Pino, la Torre del Homenaje, con estrellas de Salomón grabadas en los sillares, y el Palacio de los Condes de Lemos. Bajando el monte llegamos a la Porta Nova, del siglo XV, que daba paso a varias casas habitadas por judíos. Allí cerca, quedan los restos de una sinagoga.

La calle principal de la judería era la Falagueira, que une Porta Nova con la Pescadería. En esta zona había muchas casas judías, que hoy en día son huertas. En una de las que se conservan hay restos de un “trabuleiro”, un gran alféizar de la ventana que se aprovechaba para despachar desde dentro. Al final de la calle está la casa de los Gaibor, importante familia de judíos conversos. Otras calles destacadas son la de la Pescadería, la de Abelardo Baanante, la de la Zapatería y la Plaza de España. Hasta en el Colegio de la Compañía o de Nosa Señora da Antiga, hay testimonios del mundo hebreo, como la representación de la circuncisión de Jesús en el retablo mayor.

Ribadavia (Ourense). Hemos de recordar que Ribadavia tuvo un gran momento de esplendor en el siglo XI, cuando fue capital del Reino de Galicia, bajo el mandato de García I. Su situación geográfica estratégica y el florecimiento económico fueron un reclamo para la comunidad judía.

En los siglos XII y XIII ya había una judería importante, con negocios alrededor del mundo del vino, y su exportación al extranjero. El núcleo se extendía desde la Plaza Mayor hasta la muralla medieval. Parece ser que había sintonía entre cristianos y judíos, y aún después de la expulsión, muchos se quedaron como conversos, o simulando serlo.

La zona más importante era la antigua calle de La Judería, hoy Merelles Caula, que va hasta la Plaza de la Magdalena, donde se dice que había una sinagoga. Aquí encontramos la Plaza de Buxán y seguimos hasta la Porta Nova de Abaixo. En la Travesía da Porta Nova funcionó hasta hace poco la legendaria Tafona de Herminia, especializada en dulces hebreos.

Esta ciudad tiene muy presente su legado hebreo. Prueba de ello es que, en el Pazo de los Condes de Ribadavia está el Centro de Información Judía de Galicia, también conocido como Museo Sefardí de Galicia, que hace un repaso por todo el patrimonio judío en esta tierra. Por otra parte, en la Festa da Istoria de cada año, se rememora la celebración de una boda judía medieval, con un gran desfile desde la antigua judería, por la calle Fornos.

Tui (Pontevedra). Aquí, la presencia judía es muy importante desde el siglo XI, cuando Fernando II concede fueros municipales a la ciudad, lo que hace de ella un destino atractivo. Por cierto, que ya nada más visitar la catedral, vemos una menorá, el candelabro de siete brazos, grabada en el claustro gótico, que nos habla de la huella judía. De la catedral parten las principales calles de la judería, hacia la carnicería; la cárcel capitular, donde estuvo preso el canónigo judíoconverso Francisco Coronel; el cementerio y la sinagoga.

Los núcleos de la judería parece que estaban en la calle Oliveira, hoy calle de las Monjas; en la calle Canicouva, donde se conserva la casa de Salomón, del siglo XV, y en la actual calle Tide, donde está la Torre do Xudeu. Además, la puerta más importante de la ciudad, la Porta Pía (Pila), se llama así por la pila bautismal del baño ritual judío.

En el Museo Diocesano de la catedral se conserva un singular testimonio de la huella judía en Tui. Se trata de un conjunto de cinco sambenitos de la Inquisición, paños pintados que se colgaban en las iglesias a modo de penitencia de vergüenza pública. Son ejemplares originales únicos en Europa, que muestran el nombre y la afiliación de catorce “herejes judaizantes”.

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