Rutas para celebrar San Valentín siguiendo la toponimia gallega más amorosa

Con un tercio de los nombres de lugar que hay en toda España, Galicia puede presumir de un patrimonio toponímico ingente y que nos cuenta mucho sobre nuestro pasado y las personas que habitaron estas tierras siglos atrás. Un rastreo por las denominaciones de lugares, aldeas, parroquias y municipios nos permite conocer hechos, personajes y rastros de culturas ya desaparecidas. Y también descubrir curiosidades. Así que aprovechando la celebración del San Valentín, aquí van algunas propuestas de rutas para disfrutar de algunos de los rincones con encanto de Galicia siguiendo el rastro de los topónimos más amorosos.

 

Cariño y Ferrolterra

La primera ruta nos lleva hasta el norte de la provincia de A Coruña para comenzar el recorrido en una localidad que ha hecho de su nombre toda una declaración de intenciones: Cariño. Cuenta la leyenda que el origen de este topónimo se debe a un suceso ocurrido siglos atrás. Tras fallecer una de las hijas del señor de un castro situado en la zona, este la enterró allí y se marchó despidiéndose con un “adiós, cariño”, dando así nombre al lugar. Menos proclives al romanticismo, los expertos consideran que el origen de Cariño podría tener que ver con la base prelatina “kar” (piedra) y la naturaleza geológica del lugar o con el antropónimo (nombre de persona) latino Carinius. Sea como fuere, lo cierto es que la localidad acoge al visitante haciendo honor a su nombre y poniendo a su alcance lugares de tanto interés como Cabo Ortegal, los espectaculares acantilados de Herbeira y de O Limo o el encantador barrio marinero de la capital municipal.

 

No muy lejos de allí nos encontramos otros lugares de toponimia evocadora. Dirigiéndonos hacia el sur, en Cerdido podremos pasar por Penadobico, y disfrutar de las vistas, puesto que en este caso el bico del que habla el nombre no hace alusión a un beso, sino a un punto elevado. Ya en el municipio de Ferrol, podremos descalzarnos y dar un paseo por la arena de la playa de otro lugar que lleva por nombre Cariño o encaminarnos hasta el ayuntamiento vecino de Fene para visitar la única parroquia de Galicia que tiene como patrón a San Valentín.

 

De Vilamor en Vilamor

Otra opción para perdernos por Galicia siguiendo los topónimos de connotaciones más amorosas nos llevará hasta tierras del interior de las provincias de Lugo y A Coruña. Allí nos aguardan varios lugares que comparten una misma denominación: Vilamor. Es el caso de una aldea situada en el municipio de Folgoso do Courel, donde el visitante podrá callejear entre construcciones tradicionales erigidas en piedra y coronadas con tejados de pizarra, contemplar antiguos hórreos y empaparse de la vida en la montaña.

 

Partiendo desde allí hacia el este se topará con otro lugar de igual nombre en O Incio y un poco más adelante sucederá lo mismo al llegar a O Saviñao, donde podrá descubrir además los espectaculares paisajes de la Ribeira Sacra y visitar también O Bico. Según explican los entendidos, Vilamor no tiene nada que ver con un lugar de pasiones amorosas, sino que en algún caso nos revela la existencia previa de una villa romana (Villa Mauri). Ya en la provincia de A Coruña, otro Vilamor nos aguarda en Sobrado, municipio en el que podremos viajar en el tiempo visitando las ruinas del yacimiento romano de Ciadella o el impresionante monasterio de Santa María. Y en Toques son dos los Vilamor que nos toparemos (de Arriba y de Abaixo) y que nos invitarán a descubrir su patrimonio y su naturaleza internándonos en las rutas de las cascadas, las ermitas o los megalitos.

 

Naturaleza, historia y Amorín

El siguiente topónimo de nuestra ruta nos hará cruzar media Galicia. Se trata de Amorín, una denominación que invita a pensar en amores pequeños, pero que en este caso nos revela algunos datos sobre el lugar en el que estamos, puesto que según los expertos puede hacer referencia a un alto o a un arroyo fronterizo. En Lugo son varios los municipios en los que veremos indicadores con esta denominación. Dos de estos lugares (Amorín de Abaixo y Amorín de Arriba) se encuentran en la parroquia chantadina de Argozón y nos abren las puertas de un municipio que combina la riqueza paisajística de la Ribeira Sacra, con las huellas del Camino de Santiago y una rica historia resumida en su importante patrimonio religioso y arquitectónico. Otro tanto ocurre no muy lejos de allí, en el municipio de Pantón, donde también es posible encontrar otra aldea llamada Amorín, al igual que sucede un poco más al norte de la provincia, en Castro de Rei.

 

En la provincia de Pontevedra, Amorín es el nombre de una parroquia de Tomiño y de una de las fortalezas fronterizas levantadas siglos atrás a orillas del río Miño y aunque sus ruinas han sido engullidas por la vegetación el lugar invita a explorar y a dejar volar la imaginación.

 

De Os Amados a Vila de Amigo

Sin cambiar de provincia, toca emprender ahora ruta hacia el norte sin alejarnos demasiado de la costa para hacer parada en otros tres lugares de toponimia singular. El primer alto lo haremos en Os Amados, lugar del municipio Gondomar, cuyo nombre podría hacernos pensar en una historia romántica, pero cuyo origen parece estar relacionado con el apellido de una familia que allí vivió tiempo atrás. Situado en pleno corazón del municipio es un buen lugar desde el que lanzarse a conocer unas tierras en las que conviven petroglifos, antiguas fortalezas y pazos, pequeños puentes medievales llenos de encanto y altos desde los que contemplar magníficas vistas. En Meaño, en pleno Salnés, nos encontraremos con Valdamor, un lugar cuyo nombre posiblemente también tenga que ver con un antropónimo y que nos mete de lleno en una comarca salpicada de playas y de espacios en los que dar rienda suelta a las formas de ocio más variadas. Y dirigiéndonos ligeramente hacia el este para completar este singular recorrido, en Portas podremos visitar un lugar en el que el amor deja paso a la amistad y que también debe su denominación a una familia que allí vivió: Vila de Amigo.

 

Y para quienes aún tengan ganas de viajar un poco más siguiendo estos curiosos topónimos, aquí van algunos lugares más, aunque como en los casos anteriores hay que recordar que las cosas no siempre son lo que parecen: Coitos, en Toques; O Sexo, en Agolada, y A Paixón, en A Arnoia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *