La Red Natura, carta de presentación de muchas maravillas de Galicia

Hace ya casi 30 años que comenzaron los trámites para crear una red europea de protección de los hábitat naturales y de la fauna y la flora silvestre. Se sembraba entonces la semilla de la Red Natura 2000, un instrumento de conservación impulsado por la Unión Europea para implementar políticas comunes que conjugasen la preservación del patrimonio natural con un desarrollo sostenible acorde a las necesidades económicas y sociales de cada territorio. El objetivo era definir y delimitar los hábitats naturales y las especies de interés que requerían de protección por su representatividad, vulnerabilidad y rareza. Y para hacerlo se establecieron dos figuras diferenciadas, pero complementarias: las Zonas Especiales de Conservación (ZEC) y las Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA). Ambas serían aprobadas por la Unión Europea tras examinar la propuesta de sus Lugares de Interés Comunitario (LIC) remitida por cada Estado miembro.

 

En Galicia, ese proceso se tradujo en la delimitación de más medio centenar de LIC, y en su posterior transformación en un total de 59 Zonas Especiales de Conservación y 16 Zonas de Especial Protección para las Aves, que comprenden tanto espacios costeros y marinos, como áreas montañosas y humedales. Así, el 12% de la superficie total de la comunidad está sujeta a la Red Natura 2000. Algo más de 100.000 hectáreas corresponden a las ZEPA y otras 374.000 hectáreas a las ZEC, lo que supone casi un total de medio millón de hectáreas, aunque una porción de esa superficie es compartida puesto que la dos figuras se superponen en algunas zonas, tal como ocurre por ejemplo en espacios marinos.

 

Esa superficie se reparte por algo más de 200 municipios de toda Galicia (alrededor de dos tercios del total) convirtiendo la Red Natura 2000 no solo en un símbolo de protección, sino también en una carta de presentación de muchas de las maravillas naturales de las que presume esta tierra: montañas, bosques, humedales, ríos, playas, complejos dunares, islas…

 

Por provincias, Lugo y Ourense lideran el ránking de superficie protegida, con una amplia diferencia, tanto en porcentaje como en hectáreas totales, sobre A Coruña y Pontevedra. Así, el territorio de las dos provincias atlánticas incluido en la Red Natura se sitúa en torno al 5,78% de su superficie total, mientras que en el caso de Lugo y Ourense se incrementa hasta el 15,56 y el 17,78%.

 

Es en tierras lucenses donde podemos encontrar tres de los municipios con mayor porcentaje de su territorio protegido, puesto que en Cervantes, Folgoso do Courel y Pedrafita do Cebreiro la superficie calificada como ZEC supera el 95% al tratarse de ayuntamientos enclavados en el corazón de dos áreas de gran valor ambiental: Os Ancares y O Courel. Otros municipios de esas zonas tienen también gran parte de su territorio en Red Natura: Negueira de Muñiz (62,92%) y Navia de Suarna (73,46%). En el caso de Ourense, una de las áreas donde mayor es el impacto de la Red Natura corresponde al Macizo Central y al parque natural de O Invernadeiro. Así, en el ayuntamiento de Manzaneda la zona protegida supera el 96% de su territorio total y en los municipios vecinos de Chandrexa de Queixa y Vilariño de Conso se sitúa por encima del 59% y el 78%. Ya en el límite con Portugal, nos encontramos con ayuntamientos como Lobios y Entrimo, donde la Red Natura cubre más del 60% de un territorio que ha sido incluido también en la reserva natural transfronteriza Xurés-Gerês. En el caso de la provincia de A Coruña, Cariño, Carnota y Toques, con algo más del 40%, son los municipios con más porcentaje de superficie incluida en la Red Natura, mientras que en Pontevedra, el ránking lo encabeza A Lama con un 30%, seguido de cerca por dos municipios costeros: O Grove y A Guarda, en ambos casos con algo más del 28%.

 

Según los datos del Centro de Extensión Universitaria e Divulgación Ambiental de Galicia (CEIDA), en Galicia es posible encontrar 72 de los hábitats naturales de interés comunitario y un total de 61 especies cuyos hábitats precisan de medidas especiales de conservación según los criterios establecidos por la UE. Entre estas últimas han sido identificadas 19 especies de plantas, 11 de invertebrados, 7 de peces, 2 de anfibios, 6 de réptiles y 16 de mamíferos, además de 81 especies de aves propias y otras 120 migratorias. Bajo el paraguas de la Red Natura se cobijan así aves tan singulares como la Píllara das dunas (chortilejo patinegro), que ha convertido Galicia en su único lugar de nidificación de todo el litoral del norte de la Península, o plantas como la Centaurea borjae, que solo se puede contemplar en uno zona muy concreta del litoral gallego: el incluido en el ZEC Costa-Ártabra.

 

La Red Natura trata de compatibilizar, además, la conservación de todo ese patrimonio natural con el desarrollo sostenible de la población local. Promueve el respeto a las actividades tradicionales que, en muchos casos, han jugado un papel clave precisamente en la protección de esos hábitats, y aboga por potenciar aquellas con capacidad para luchar contra la despoblación que amenaza el mundo rural. El turismo de naturaleza, la artesanía, la agricultura ecológica o la transformación y comercialización de productos con denominación de origen van así de la mano de la naturaleza en la reivindicación de un territorio que podemos y debemos cuidar entre todos.

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