Diez balcones naturales desde los que maravillarse con el Atlántico

¿Qué mejor manera de celebrar el Día Mundial de los Océanos que asomándose a las aguas del Atlántico que bañan las costas de Galicia? Desde A Guarda hasta el extremo septentrional de la comunidad, centenares de kilómetros de litoral nos regalan multitud de espacios desde los que acercarnos al océano y gozar de unas vistas inigualables. Aquí tienes una selección de diez balcones naturales sobre el Atlántico que te maravillarán.

 

Monte de Santa Trega

A Guarda

El estuario del río Miño, las tierras del vecino Portugal, el valle de O Rosal, la localidad de A Guarda y, por supuesto, el océano Atlántico son algunos de los espectaculares paisajes que el monte de Santa Trega regala a todo aquel que asciende hasta sus más de 300 metros de altura. Además, a sus vistas, el Monte de Santa Trega suma su inmenso valor patrimonial, histórico y arqueológico por el asentamiento humano que hubo allí desde el siglo IV a.C. hasta comienzos de la nuestra era y cuya importancia se deja ver en su impresionante castro.

 

Alto do Príncipe

Illas Cíes (Vigo)

Las Illas Cíes constituyen una barrera natural que protege la ría de Vigo de los embates del Atlántico y al mismo tiempo sirven de inmejorable mirador. Las ruta del Monte Faro y del Alto del Príncipe nos llevan hasta los dos puntos de mayor altitud del archipiélago y en ambos casos nos permiten disfrutar de maravillosas vistas del océano y de las aguas que golpean los acantilados de vértigo, pero desde el Alto do Príncipe podrás contemplar además una de las panorámicas más bellas de la famosa playa de Rodas.

 

Mirador de Costa da Vela

Cangas

En el extremo más occidental de la península de O Morrazo se encuentran los acantilados de la Costa da Vela y el mirador homónimo. Allí, junto al faro de Cabo Home, disfrutaremos de una amplia panorámica tanto de ese agreste tramo del litoral de Cangas, como también de buena parte de las Rías Baixas.

 

Mirador da Ra

Ribeira

Una enorme piedra con silueta de rana da forma a este mirador situado en la ladera del Monte Castro. Cuando las condiciones meteorológicas son favorables desde allí es posible contemplar el litoral de las Rías Baixas al completo: desde A Guarda hasta el Cabo Fisterra. Pero sin duda el gran atractivo de este balcón natural se encuentra mucho más cerca: el complejo dunar de Corrubedo y las lagunas de Carregal e Vixán. Tanto la impresionante mole de arena como los dos espacios acuáticos lucen en todo su esplendor desde un mirador que cuenta, además, con el atractivo añadido de los restos castreños de la zona.

 

Mirador de As Paxareiras

Carnota

Sus casi siete kilómetros de longitud convierten la playa de Carnota en la más larga de Galicia y el aspecto casi virgen que presenta en su mayor parte propicia que siempre aparezca en los primeros lugares de los ránkings de los arenales más espectaculares. Pasear por esta playa es una buena forma de disfrutar del Atlántico, pero la mejor manera de contemplar la estampa que la arena y las olas forman en toda su dimensión pasa por alejarse un poco y subir hasta el mirador de As Paxareiras. Las vistas te cautivarán.

 

Mirador do Ézaro

Dumbría

Las aguas de la fervenza de O Ézaro enfilando la recta final hacia su encuentro con el Atlántico, la playa del mismo nombre, la impresionante mole granítica del Monte Pindo y, al fondo, el emblemático cabo Fisterra forman la sorprendente postal que nos regala el famoso mirador dumbriés, elevado también a la categoría de mítica cumbre ciclista.

 

Cabo Fisterra

Fisterra

Adentrándose en el Océano para dar forma a una de las imágenes más icónicas de Galicia, el cabo Fisterra es un lugar de visita obligada para aquellos que quieren asomarse al Atlántico. Así viene siendo ya desde el tiempo de los romanos, que bautizaron el lugar como el Finis Terrae por considerar que no había nada más allá de este punto. Su atracción propició que incluso los peregrinos del Camino de Santiago lo hayan convertido en la segunda meta de su recorrido una vez que visitan la tumba del Apóstol en Compostela. Sus puestas de sol son todo un espectáculo.

 

Cabo Touriñán

Muxía

Aunque el vecino Cabo Fisterra se ha llevado la fama, el Cabo Touriñán presume de ser el punto más occidental de toda Galicia y de la España peninsular. Además, dos veces al año (tras el equinoccio de primavera y poco antes del de otoño) las variaciones del eje de rotación de la Tierra propician que se convierta en el punto de la Europa continental donde más tarde se pone el sol. Así, la contemplación del ocaso desde este punto marcado también por la presencia de su faro y las historias de naufragios que dieron nombre a la Costa da Morte es un espectáculo lleno de simbolismo.

 

Península de la Torre de Hércules

A Coruña

Historia, leyenda, patrimonio, arte, tradición, modernidad… Todos estos ingredientes y las vistas del Atlántico como telón de fondo convierten la Torre de Hércules y su entorno en otro de esos espacios que ofrecen una panorámica única del Atlántico. Situado entre la ciudad y las aguas del océano y convertido en un auténtico símbolo y motivo de orgullo para los coruñeses, este lugar tiene todo lo necesario para cautivar al visitante más heterogéneo.

 

Acantilados de Herbeira

Cedeira y Cariño

En la Serra da Capelada, en el límite de los municipios de Cedeira y Cariño y muy cerca ya del lugar donde las aguas del Atlántico se encuentran con las del mar Cantábrico se alzan los acantilados más altos de la Europa continental. Sus más de 600 metros de altitud y su pronunciada pendiente hacen que no sea un lugar apto para aquellos que sufren miedo a las alturas, pero quienes se atreven a asomarse a miradores como el de la Garita de Herbeira tienen como recompensa una espectacular vista capaz de sobrecoger al más impasible.

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