Penas de Rodas. Cuando se juntan el sol y la Tierra

Galicia siempre ha sido un territorio de leyenda y son muchas las historias que se siguen contando en nuestros días. En el municipio lucense de Outeiro de Rei abundan las tradiciones y las creencias míticas y, sorprendentemente, muchas de ellas tienen por escenario un mismo lugar del ayuntamiento: Penas de Rodas. Se trata de un conjunto megalítico que no pasa desapercibido ante los ojos de los visitantes, pues se encuentra a unos 620 metros sobre el nivel del mar. El espectacular monumento está caracterizado por dos grandes rocas de granito en forma de esfera que, pese a crear una ilusión óptica de inestabilidad, son pesadas y robustas. Rodeadas por construcciones de castros y yacimientos romanos, poseen una gran relevancia simbólica.

 

El impacto visual que causan en quienes las contemplan no dejan atrás el valor histórico de estas piedras. Están consideradas como un importante y sagrado lugar de culto, cuyos orígenes se remontan a la época romana. Aún así́, su forma de creación y disposición no está del todo clara. Algunos expertos atribuyen su nacimiento a un proceso natural protagonizado por magma fundido que se solidificó al salir a la superficie. Sin embargo, por su colocación y orientación, otros investigadores piensan firmemente que se trata de una formación artificial del hombre. Carlos Sánchez-Montaña, arquitecto y especialista en historia antigua, está seguro de que la colocación de las piedras no es natural, pues su ubicación está muy bien estudiada para simbolizar el matrimonio entre el sol y la Tierra. Aún así́, su origen sigue siendo un misterio.

                                                                     

Leyendas

La ubicación de las rocas es fruto de diversas teorías, como su utilización a modo de santuario pagano o de calendario (pudieron usarse para predecir fechas destacadas del ciclo agrícola). Esta ultima interpretación dio lugar a muchas investigaciones que destacan la orientación del monumento hacia la puesta del sol durante el solsticio de verano y hacia su salida durante el de invierno. Pese a todo, no solo tienen presencia su morfología y colocación: la magia que envuelve la zona desembocó en fabulas que ya forman parte de la historia local.

 

Una de las leyendas más conocidas sobre las Penas de Rodas ​—de la que dejó constancia el escritor Manuel Marina en sus poemas​— hace referencia al propio interior de las dos esferas, pues se dice que una de sus piedras está llena de oro y que la persona que lograse romperla se haría rica. Sin embargo, la otra estaría repleta de alquitrán y, en caso de quebrarla por equivocación, se derramaría y devastaría toda la zona. Por este motivo, las dos rocas se encuentran todavía en un perfecto estado de conservación: las ganas de vivir han podido hasta la fecha con la ambición de conseguir el oro.

 

Relacionada con la anterior, otra leyenda hace referencia a la hipotética rotura de una única formación primigenia que habría propiciado la formación de las dos rocas. En el momento de su caída, la piedra original se habría abierto por la mitad, derramando todo el alquitrán que había en su interior. La catástrofe petrificó a todos los residentes de la zona, lo que explicaría la existencia actual de numerosas piedras de gran tamaño en la zona: son los cuerpos de los habitantes del lugar que, a causa del paso del tiempo y la erosión, adoptaron la forma habitual de esas rocas.

 

Por otro lado, los habitantes de la parroquia de Gaioso tienen su propia creencia sobre el origen de las Penas de Rodas. Su fabula explica que fueron creadas por un trasno o por el mismo diablo, que las colocó allí́ para reírse de los hombres que, sin resultados, intentarían moverlas de sitio.

                                                                     

La romería

Las vistas desde la cima de Penas de Rodas y su situación en medio de un pinar invitan al ocio y al descanso. Para hacer más cómoda la visita de los caminantes, cerca de la zona del yacimiento megalítico se ha construido un área recreativa surtida de mesas, bancos y fuentes. Además, en ese mismo espacio acondicionado y la explanada que hay delante de las piedras, cada domingo anterior al 12 de agosto se celebra una concurrida romería que acoge a un gran numero de visitantes. La música, las danzas, los juegos populares y la artesanía ayudan cada ano a reavivar la leyenda que envuelve al monumento.

 

Penas de Rodas es uno de esos lugares que deben contemplarse desde cerca, pues solo así es posible captar toda la majestuosidad y la magia del lugar. Son muchos los visitantes que se acercan hasta allí́ el 21 de junio, pero cualquier momento es bueno para disfrutar de este paraje lleno de misterios y leyendas.

 

 

 

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