Pasado y presente de la Pedra Alta de la laguna de Antela

Decenas de piedras se alzan por toda Galicia a modo de recordatorio de los ritos que practicaban los habitantes que poblaron estas tierras hace ya varios milenios. Conocidos como menhires, antas o, simplemente, piedras altas, muchos de estos monolitos han permanecido olvidados durante siglos y en algunos casos incluso fueron destruidos, pero unos pocos han sobrevivido hasta nuestros días convertidos en monumentos, y otros aguardan aún a ser descubiertos.

 

Entre los que podemos contemplar y admirar se encuentra la Pedra Alta de Antela o de Cortegada, un menhir que hace honor a su nombre puesto que es uno de los de mayor envergadura de cuantos podemos ver en Galicia en la actualidad y que toma sus diferentes apellidos del área geográfica y de la parroquia del municipio de Sarreaus donde se encuentra. 

 

Varios investigadores han tratado de rastrear sus huellas a través de la historia y han llegado a la conclusión de que pudo ser erigida entre el tercer y el cuarto milenio antes de Cristo. Al igual que ocurre con todos los monumentos de esta índole, se desconoce exactamente su propósito aunque la principal hipótesis apunta a su relación con ritos funerarios: “Los menhires son principalmente símbolos fálicos y concentradores de la fuerza transmisora de vida, y por tanto relacionados con los ritos mágicos para la resurrección o continuidad de la vida en ultratumba”, en palabras de Luis Monteagudo García, el que fuera director del Museo Arqueológico de A Coruña.

 

Precisamente, ese carácter pagano fue lo que propició que, al igual que sucedió con otros restos arqueológicos, algunos de estos monumentos fuesen destruidos durante la Edad Media y que otros fuesen sometidos a un proceso de cristianización para borrar la huella de aquellas prácticas. En el caso de la Pedra Alta de Cortegada se pueden apreciar varias inscripciones, algunas de ellas superpuestas, que apuntan en esa dirección, tal como sostiene uno de sus principales investigadores, Tomás Vega Pato. Este etnógrafo y divulgador identificó varias cruces además de una inscripción de carácter cristiano que habría sido realizada entre los siglos IX y XII. Incluso alguna leyenda local que cuenta que fue una “moura” la que dejó el menhir en ese lugar habría sido sometida a un proceso similar reemplazando la figura mitológica por la Virgen.

 

Por la ubicación donde fue encontrada en fechas no muy lejanas se supone que la Pedra Alta de Cortegada sirvió en otra época de marco divisorio entre los municipios de Xunqueira de Ambía, Vilar de Barrio y Sarreaus. Fue localizada muy cerca del límite de estos tres ayuntamientos y en las proximidades del antiguo camino que cruzaba la laguna de Antela uniendo el primero de esos municipios y Monterrei. El diferente estado de conservación que se puede apreciar entre la mayor parte de la piedra y su segmento inferior hace pensar que durante mucho tiempo el dolmen habría estado clavado en el suelo unos 60 centímetros. Hay quien apunta también que la propia laguna da Antela (desecada a mediados del siglo pasado) podría deber su nombre a este menhir puesto que antela sería el diminutivo de anta, palabra que en gallego se aplica a las piedras empleadas tanto en monumentos megalíticos como en los cierres de terrenos.

 

La Pedra Alta de Cortegada o de Antela fue derribada por un tractor en los año 70 y tuvo que aguardar más de una década a ser recuperada y colocada en un pedestal de cemento no muy lejos del lugar coincidiendo con las obras acometidas en una carretera próxima. Hoy en día, con sus casi 3 metros y medio de alto sigue impresionando a todo aquel que la visita y despertando muchas preguntas sobre un pasado ya remoto.

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