Las “catedrales” que se esconden en las montañas de Trazo y O Pino

“Iglesia principal en que el obispo, con su cabildo, tiene su sede o cátedra”. Esa es la denominación de catedral que nos podemos encontrar en el diccionario. En Galicia contamos con cinco de estos templos (Santa María, en Lugo; Santa María de la Asunción, en Tui; Virgen de la Asunción, en Mondoñedo; San Martiño, en Ourense, y Santiago, en Santiago de Compostela) a los que podemos sumar también los de Ferrol (San Julián) y Vigo (Santa María de la Asunción) por su condición de concatedrales puesto que comparten sede con dos de las anteriores. Pero la tradición popular, que no siempre se ciñe a la doctrina eclesiástica, ha elevado al menos extraoficialmente a esa misma categoría a dos iglesias que poco tienen que ver con las precedentes.

 

Se trata de San Xulián de Lardeiros, iglesia situada en el municipio de O Pino, y de la ermita de Santa Eufemia e San Mateo en Vilouchada, ubicada en Trazo. Son dos construcciones que comparte el sobrenombre popular de “catedral de la montaña” y varios elementos más que las convierten en lugares dignos de ser visitados. En ambos casos, ese título oficioso tiene su origen en el hecho de presentar unas dimensiones y unas características estéticas que no son las habituales para el entorno rural en el que se encuentran.

 

Hay quien señala que fue el historiador Eugenio Carré quien acuñó el término de catedral de la montaña para la capilla de Santa Eufemia y San Mateo de Vilouchada y lo cierto es que quien se acerca hasta allí no deja de asombrarse cuando comienza a atisbarla entre los robles que la rodean. El edificio, de estilo neoclásico, fue levantado en el siglo XIX y sus elementos más característicos son el frontón triangular que preside su fachada, la monumental escalera que nos lleva hasta su puerta y la cúpula octogonal que corona el crucero.

 

El robledal que rodea la iglesia no solo le brinda un bonito entorno, sino que sirve de escenario ideal para las romerías que allí tienen lugar dos veces al año en honor de los santos a los que está dedicado el templo: el 16 de septiembre, con motivo de Santa Eufemia, y solo unos días después, el 21, por San Mateo. Son dos jornadas en las que el culto religioso convive con el ambiente festivo, la música, el baile y con un par de rituales relacionados con otros elementos que se encuentran en sus inmediaciones: El cruceiro forma parte del recorrido de las procesiones y la fuente y la piedra (Pedra dos Cadrís) próximos a la capilla son un lugar de visita habitual para aquellas personas que quieren superar el reuma o la esterilidad. 

 

Religión, naturaleza y festejos conviven, asimismo, en la catedral de la montaña de O Pino. Desde el Concello explican que ese sobrenombre con el que es conocida la iglesia de San Xulián de Lardeiros se debe a sus dimensiones y a su belleza. Al igual que ocurre con la capilla de Vilouchada, su silueta sorprende al visitante que llega por primera vez hasta este templo situado no muy llejos del trazado de una de las dos rutas de peregrinación hacia Compostela que atraviesan el municipio de O Pino: el Camino del Norte. La iglesia, del siglo XVII y estilo barroco, está enmarcada por un pequeño muro de piedra que cierra su cuidado atrio, y en una de las esquinas del recinto se puede ver un olivo centenario. Un par de bancos invitan al visitarse a tomar asiento bajo su sombra y disfrutar de un paraje cuya estampa completa un bonito cruceiro datado en 1700. También este lugar es escenario de actos festivos, puesto que en la parroquia celebran el corpus, el último domingo de julio, y el San Ramón, a finales del mes de agosto. Además, la iglesia de Lardeiros es una de las visitas principales de la ruta diseñada desde el Concello de O Pino para dar o conocer la parte norte del municipio y que ha sido bautizada como Itinerario Cultural de la Montaña.

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