La tradición de las cabañas de paja sigue viva en Zas

“Cabana, palleira, palleiro, meda”… Son casi más los nombres diferentes que conocemos que los ejemplares que se pueden admirar hoy en día, pero en el municipio coruñés de Zas llevan ya varios años trabajando para mantener viva la memoria de una curiosa manifestación del trabajo tradicional agrario que ha sucumbido ante la modernización y los cambios de usos en el campo: las cabañas de paja de maíz.

 

El ejemplar que se puede ver en actualidad la parroquia de Carreira gracias al empeño de los miembros de la asociación O Santiaguiño nos permite conocer una práctica rural que desapareció hace ya varias décadas y sirve también de demostración de cómo la falta de medios era suplida en otros tiempos con sencillez e ingenio. La finalidad principal de la “cabana”, que así es como la siguen conociendo en el lugar, no era otra que proteger la propia materia prima de la que estaba hecha sirviendo a un tiempo de continente y de contenido. 

 

Unos pocos palos de madera clavados en el suelo, dispuestos en círculo y unidos en su parte superior para formar una estructura cónica son el esqueleto de estas construcciones que se elaboraban en la época de la recogida del maíz con la paja sobrante del proceso. Los granos eran el bien más preciado de aquella actividad, pero las cañas que sustentaban las espigas también tenía un valor importante para los agricultores puesto que servían para alimentar al ganado durante el invierno. Como las posibilidades de transporte y almacenamiento eran pocas, las cabañas levantadas con la propia paja se convirtieron en la opción ideal para realizar esa labor puesto que la cubierta exterior mantenía la parte interior a resguardo de las inclemencias meteorológicas. Eran, pues, construcciones con fecha de caducidad puesto que iban desapareciendo a medida que la paja era retirada para que el ganado pudiese comer.

 

La elaboración de estas cabañas, como ocurría con otras muchas labores agrarias, era una actividad colectiva en la que participaban distintos vecinos. Y por su propia forma, con una abertura y un espacio hueco en su interior, la estructura resultante era empleada por los habitantes del lugar como refugio cuando el mal tiempo los sorprendía en plena faena agrícola y como punto de encuentro. Al igual que ocurría con las “lareiras”, los lavaderos, los molinos y otros lugares relacionados con la vida rural, las cabañas también eran un espacio propicio para compartir historias y confidencias.

 

La modernización de las instalaciones agrícolas y el cambio en la forma de alimentación del ganado propició el abandono de esta práctica hasta su casi total desaparición. En Carreira, fue a comienzos de la década pasada cuando se decidieron a recuperar esta tradición poniendo en pie una nueva cabaña y convirtiéndola en motivo de celebración colectiva y de reafirmación de orgullo del mundo rural. Desde entonces se han sucedido ya varios ejemplares para disfrute de cualquiera que se acerque hasta esa parroquia de Zas. Esta singular muestra de la vida y el trabajo en el mundo rural aguarda allí a quien quiera contemplarla de cerca.

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