La huella de los bretones y el obispo Maeloc en A Pastoriza

Son varios los vínculos que unen a Galicia con las islas Británicas. Muchos se mueven directamente en el terreno en el que la historia y la leyenda se confunden, como el relato que sitúa a Lancelot en Cedeira o el que cuenta que los hijos del caudillo celta Breogán fueron a conquistar Irlanda tras atisbar aquellas tierras desde la torre que su padre había levantado en esta orilla del Atlántico. Pero si hay un sitio en el que esa relación es más evidente y sigue hoy en día muy presente es en una pequeña parroquia del municipio lucense de A Pastoriza de nombre revelador: Bretoña.

 

El propio topónimo ya nos avanza que se trata de un lugar de connotaciones históricas y las investigaciones llevadas a cabo por el escritor y arqueólogo Manuel Chamoso Lamas así lo confirmaron hace ya varias décadas desvelando que fue allí donde un grupo de pobladores llegados desde la provincia romana de Britania estableció su capital en el ecuador del primer milenio. El motivo de ese éxodo estaría ligado al proceso de desintegración del Imperio Romano y al acoso al que se vieron sometidos por parte de las nuevas autoridades los pobladores de origen celta que se habían cristianizado. Muchos buscaron refugio en la Europa continental navegando hasta Armórica (que comprendía, entre otros territorios, la actual Bretaña francesa y Normandía) o dirigiéndose más al sur hasta llegar a las costas de la provincia de Gallaecia. Al frente de estos últimos estaba Maeloc, un obispo que estableció la diócesis de Britonia y cuya existencia aparecería recogida en las actas del Concilio de Braga celebrado en el año 572.

 

Las referencias al obispado de Britonia en los documentos conciliares se mantuvieron durante dos siglos y las investigaciones arqueológicas llevadas a cabo hace casi 50 años por Chamoso Lamas en Bretoña arrojaron más luz sobre su emplazamiento. El que fuera presidente de la Real Academia Galega de Bellas Artes acudió hasta esa parroquia de A Pastoriza atraído también por algunos topónimos como O Bispado. En la iglesia parroquial de Santa María y su entorno descubrió, además de varios sepulcros antiguos, unos muros perimetrales y una construcción semicircular que identificó como restos del palacio y de la catedral de Maeloc. Sería este, según esa interpretación, el lugar donde se asentaba la sede de una diócesis que según el concilio de Lugo del año 569 llegaba desde el Monasterio Máximo hasta tierras de Asturias. El emplazamiento se habría mantenido durante un par de siglos, hasta que el empuje musulmán obligó a los moradores del lugar a refugiarse un poco más al norte, propiciando así la construcción de la basílica de San Martín de Mondoñedo (Foz).

 

Los detalles de la forma de vida y la organización de aquellos asentamientos se han perdido en el pasado, pero la huella de Britonia sigue viva en Bretoña y se ha convertido en un motivo de orgullo y reivindicación para los habitantes de A Pastoriza. De hecho, aquel episodio histórico ha inspirado la puesta en marcha de un centro de interpretación en el que es posible acercarse a aquella época a través de paneles informativos y de algunas réplicas de las piezas de cerámica y joyas que fueron encontradas en las excavaciones realizadas en la zona. Los paneles muestran el contexto histórico de la época de la llegada de la población bretona, la situación en la que se encontraba Galicia y cuestiones de interés como el papel que jugó Manuel Chamoso Lamas o la impronta que dejaron en la zona otras personalidades diversas. El CIN Bretoña tiene su sede en una vivienda construida hace un siglo por un emigrante retornado de Cuba y rehabilitada para este nuevo uso por el Concello de A Pastoriza en fechas muy recientes.

 

La iglesia de Santa María y la fuente situada en la plaza central de la parroquia y coronada con una estatua de Maeloc completan el tríptico principal de los bretones de Bretoña y permiten al visitante tratar de vislumbrar la huella de quienes escribieron esta importante página de la historia local.

 

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