La huella arquitectónica de Domingo de Andrade

El arte barroco no se entiende en Galicia sin la figura de Domingo Antonio de Andrade, arquitecto nacido en la villa de Cee en 1639 y fallecido en Santiago de Compostela en 1712. Es en la capital gallega donde más sigue presente la huella de este inquieto creador que en 1676 se convirtió en maestro mayor de su catedral, pero ciudades y villas de las cuatro provincias gallegas guardan hoy buena parte del legado de quien llegó a ser un gran referente para otros muchos arquitectos gallegos. A continuación te proponemos un recorrido por Galicia a través de algunas de sus obras más destacadas.

 

La Torre del Reloj y otros espacios de la Catedral de Santiago

La Torre del Reloj, también conocida como la Berenguela, de la Catedral compostelana es la obra más emblemática de Domingo de Andrade, pero no la única huella que dejó en la basílica y en sus aledaños. Andrade aprovechó las bases de una primera torre proyectada en el siglo XIV para levantar esta famosa estructura que alberga la campana principal de la basílica y que destaca por su estructura esbelta y armónica, y por su bella decoración. Esas características la han convertido en uno de los elementos más conocidos de la catedral compostelana. La linterna que durante los Años Santos permanece encendida en su parte superior como faro para los peregrinos incrementa aún más su valor simbólico. Andrade se ocupó también de la fachada de la Catedral hacia la plaza de la Quintana y de la ingeniosa trompa con forma de vieira que ideó en un lateral de la fachada de Platerías para unir el crucero de la catedral con la planta primera del claustro. Asimismo, participó en la reforma que le dio su aspecto actual a la Puerta Santa y en la ejecución de dos de los edificios que completan todo ese espacio incrementando su monumentalidad: la Casa da Parra y la Casa da Conga.

 

San Domingos de Bonaval

La fundación del convento compostelano de San Domingos de Bonaval se sitúa en los comienzos del siglo XIII y la tradición la atribuye al propio santo con motivo de la peregrinación que habría realizado a Santiago en aquellas fechas. Pero el aspecto actual de este monumento, sede hoy en día del Museo do Pobo Galego, se debe en buena medida a las obras encargadas a Domingo de Andrade a finales del siglo XVII. Suya es la fachada de la portería, el claustro y la espectacular escalera triple helicoidal, que está considerada como una de las principales muestras del ingenio y el virtuosismo de Andrade. La forma en que insertó en un mismo espacio tres rampas independientes que conducen a tres pisos diferentes sigue asombrando a todo aquel que la contempla

 

Catedral de Lugo

La basílica lucense es otro de los monumentos en los que Andrade dejó su huella junto con otros maestros del barroco gallego como Fernando de Casas Novoa, cuyas obras conviven también en la catedral compostelana. En este caso, Andrade se ocupó de los trabajos de la sacristía y la sala capitular, estancias en las que se dejan ver sus característicos ornamentos con motivos florales.

 

Iglesias de Santiago A Nova y de San Xoán de Tirimol

Los responsables del antiguo convento dominico de Lugo, en la actualidad iglesia de Santiago A Nova, también contaron con el talento de Andrade para acometer algunas actuaciones durante el siglo XVII. De hecho, se cree que el convento fue el origen de los tres retablos que se pueden ver en la actualidad en la iglesia parroquial de San Xoán de Tirimol, también en el municipio lucense, y cuya autoría se atribuye al arquitecto ceense. 

 

Catedral de Ourense

En la época en la que Andrade se encontraba acabando la Torre del Reloj de la catedral compostelana fue llamado desde Ourense para ocuparse del proyecto de la capilla que debía albergar el preciado Santo Cristo de la catedral de la ciudad de las Burgas. Pero en este caso no pudo ocuparse del proyecto en su totalidad y hubo de ser terminado por Francisco de Castro Canseco. También se atribuye a Andrade la autoría de los planos seguidos para la reforma que fue acometida a finales del siglo XVII en un edificio civil de la actual avenida de Pontevedra. 

 

Pazo de Santa Cruz de Ribadulla

Andrade fue, asimismo, uno de los arquitectos a los que recurrió Andrés Ibáñez de Mondragón, primer marqués de Ribadulla, para reformar las Torres y el Casar de Ortigueira, en el municipio de Vedra, y comenzar a configurar las construcciones del actual Pazo de Santa Cruz de Ribadulla, una de las edificaciones señoriales más importantes de Galicia, famosa especialmente por sus jardines.

 

Iglesia del convento de las Clarisas de Tui

Entre la riqueza monumental de la ciudad de Tui hay también espacio para otra muestra más del trabajo de Andrade. Es el caso de la iglesia del convento de las Clarisas, proyectada en el año 1688 para completar un recinto fundado a comienzos del siglo XVI sobre un convento medieval anterior.

 

Iglesia de San Pedro de Buxantes

Además del retablo de la iglesia de su villa natal, que resultó destruida durante la invasión francesa de comienzos del siglo XVIII, Andrade acometió otros trabajos en la comarca que lo vio nacer. Así, se le atribuye la autoría del campanario de la iglesia de San Pedro de Buxantes, en el municipio de Dumbría, en el que algunos estudiosos perciben similitudes con la Torre del Reloj compostelana.

 

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