La historia que oculta el puente de A Illa de Arousa

Las Rías Baixas tienen un encanto natural que es muy difícil de olvidar una vez las descubres. La variedad de paisajes que allí existen hacen de su visita una experiencia única y, gracias a numerosos avances, hoy en día es posible acceder a lugares que hace años no gozaban de las mejores comunicaciones. Es el caso de A Illa de Arousa, el único municipio insular de Galicia. Esta isla de aproximadamente 7 kilómetros cuadrados presume de playas, paseos marítimos, puertos, un parque natural e incluso un islote paradisíaco: O Areoso. Lo que quizás no todos saben es la historia que hay detrás y las dificultades por las que pasaron en su día todos sus habitantes.

 

La isla cuenta con una única entrada por tierra, que es su conocido puente de casi 2 kilómetros de largo. Se trata de un elemento imprescindible para acceder y salir del municipio y, hoy en día, es difícil concebir la vida sin él. Pese a que parezca mentira, esta construcción tiene tan solo 35 años y, antes de su inauguración, los vecinos tenían que desplazarse hacia el continente por vía marítima. 

 

La construcción del puente en plenos años 80 parecía inquietar al Gobierno, ya que se trataba de una inversión muy grande para un pueblo que, en aquel momento, tan sólo contaba con 4.000 habitantes. En A Illa existían grandes obstáculos y era difícil garantizar un bienestar social equivalente al de los pueblos vecinos peninsulares, pues muchos jóvenes se quedaban sin realizar estudios superiores por el coste que les suponía el desplazamiento. La situación empeoraba cuando había una emergencia sanitaria: el traslado al hospital era dificultoso y, cuando el transporte marítimo no funcionaba, algunos vecinos tenían que hacer uso de sus propias embarcaciones para acercarse hasta el centro de salud más próximo.

 

Las falsas promesas que se le realizaban a los isleños en los años 50 dejaron de serlo para convertirse en una realidad cada vez más cercana. El 29 de julio de 1979 se celebró una fiesta gastronómica en el municipio bajo el lema “a chave pra 6.000 presos” con el fin de presionar a la administración y, al invitar a vecinos de otros pueblos, visibilizar la mala comunicación que tenía la isla. En cuanto finalizó el festejo, Jesús Sancho Rof (el ministro de Obras Públicas) y José Antonio Gago Lorenzo (ex diputado arousano de la UDC) pidieron en el Parlamento la construcción del puente y ambos lucharon para que el proyecto saliera adelante.

 

La preocupación por parte de los dos amigos fue el detonante para comenzar la obra, ya que Jesús Sancho realizó con José Antonio Gago el trayecto por mar a la isla en pleno temporal. Ese difícil viaje le hizo darse cuenta al ministro de Obras Públicas de lo que tenían que pasar los habitantes de A Illa para salir del continente, momento en el que dio el visto bueno para desarrollar la infraestructura después de muchos años de lucha en el pueblo. El 2 de octubre de 1982 se le puso fecha a una de las mayores obras civiles en aquellos tiempos que, tras mucho trabajo, finalizó 3 años después.

 

El 14 de septiembre de 1985 se inauguró el puente de A Illa de Arousa y, con él, emergieron numerosas oportunidades para todos los vecinos. Mejoró su calidad de vida, impulsó su desarrollo económico y le permitió al propio municipio darse a conocer, convirtiéndose en un lugar de gran interés turístico y una parada obligatoria para todos aquellos que visitan las Rías Baixas.

 

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