El puente que no pudo superar San Telmo

Por su silueta característica, con su estructura metálica en forma de cajón, y por la importancia que desde su inauguración (a finales del siglo XIX) desempeñó como nexo de unión entre Galicia y Portugal, el Puente Internacional de Tui es uno de los elementos más emblemáticos de esa histórica villa. Su fama se vio acrecentada además por la errónea atribución popular de su diseño al famoso ingeniero francés Eiffel o a alguno de sus discípulos. Pero no es este el único viaducto de Tui que posee su propia historia.

 

A unos pocos centenares de metros del cauce del río Miño se encuentra el Ponte das Febres (Puente de las Fiebres), un pequeño paso levantado para cruzar el río San Simón. También conocido como puente de San Simón, la primera denominación se debe a un suceso acaecido en ese lugar hace casi 8 siglos.

 

Según cuenta una losa de piedra colocada en sus inmediaciones allí enfermó San Telmo en 1251 cuando se disponía a peregrinar a Compostela para visitar la tumba de Apóstol de Santiago. Tras ser trasladado de regreso a Tui acabaría falleciendo poco después. Sus restos reposan en la Catedral de Tui y en la actualidad San Telmo es el patrón de la localidad. “Caminante, aquí enfermó de muerte San Telmo en abril de 1251. Pídele que hable con Dios a favor tuyo”, se puede leer en el monolito. Aunque según otra versión de la historia, San Telmo ya estaba enfermo cuando emprendió su peregrinación a Compostela y al llegar al puente empeoró, por lo que hubo de regresar a Tui.

 

El puente, de un solo arco de piedra, ha sido acondicionado con una estructura de madera para facilitar el tránsito de los peregrinos del Camino Portugués. En sus inmediaciones hay además un pequeño cajón metálico en el que los caminantes pueden dejar sus peticiones al santo.

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