El oro gallego, Mel de Galicia

Si algo está claro es que Galicia puede presumir de muchas cosas. Además del patrimonio natural e histórico, las tradiciones o las leyendas, la comunidad gallega atesora una extensa lista de productos gastronómicos que cuentan con la máxima garantía de calidad. Uno de los más relevantes: la miel. Las abundantes lluvias, el suelo y la gran variedad de flora autóctona favorecen la elaboración de este manjar, registrado desde 2003 en la Indicación Xeográfica Protexida ‘Mel de Galicia’.

Este organismo se encarga de controlar que la miel cumpla todos los requisitos de calidad que exige la normativa, realizando controles regulares desde la colmena hasta el punto de venta. La zona de producción, elaboración y envasado se limita únicamente al territorio de la Comunidad Autónoma de Galicia, llegando a formar parte de este sello de calidad más de 30.000 colmenas de 400 apicultores, aproximadamente.

Las mieles acreditadas por este sello se distinguen del resto por desarrollar gran parte de su proceso productivo lejos de entornos hostiles como ciudades o polígonos industriales. En gran parte de los casos, es debido a que se encuentran en zonas de difícil acceso o en riesgo de despoblación. De este modo, todos los botes registrados en la Indicación Xeográfica Protexida Mel de Galicia, cuentan con una contraetiqueta identificativa que garantiza que estamos consumiendo un producto de calidad extraordinaria.

En cuanto a variedad, Galicia tiene las condiciones idóneas para producir diferentes tipos de miel. El ‘oro dulce’ gallego es en su mayoría del tipo milflores, un tipo de miel que posee desde colores claros hasta oscuros con sabores afrutados y florales. Sin embargo, también se producen otros sabores de tipo monofloral, entre los que destacan: la miel monofloral de eucalipto (en zonas de las Rías Baixas, A Coruña, comarca de Ferrolterra o la Mariña Lucense) generalmente de color ámbar con un sabor ligeramente ácido; la miel monofloral de castaño (principalmente en los sotos de Lugo y Ourense) de color oscuro o rojizo con toques salados; la miel monofloral de zarza (en el sur de Lugo y centro-sur de Ourense) que destaca por un sabor fuertemente afrutado; y por último, la miel monofloral de carrasca (en A Fonsagrada, O Courel, Serra da Capelada, As Pontes y algunas zonas de Ourense) también de color ámbar oscuro pero con aromas afrutados más intensos.

Amarga, afrutada, dulce o incluso con toques salados, la miel es uno de los productos estrella en todos los hogares. Un producto saludable y con importantes características nutritivas que sirve tanto para endulzar recetas como para recomponer nuestra energía. De hecho, el estudio ‘Puesta en valor de la miel de Galicia: etiquetado nutricional’ realizado por la Universidad de Vigo en 2011 con el apoyo del Consello Regulador Indicación Xeográfica Protexida Mel de Galicia y financiado por la Consellería do Medio Rural, Ministerio de Medio, Medio Rural e Mariño e Feader, determina que la miel gallega tiene un nivel de minerales y vitamina C superior a la de otras regiones.

Todas estas virtudes hacen que la cultura popular gallega celebre numerosas fiestas de exaltación de un producto que abunda y que forma parte ya del patrimonio gastronómico de la comunidad. La Feira do Requeixo e do Mel en As Neves (A Coruña) que se celebra cada año el Viernes Santo, la Feira do Mel de O Valadouro (Lugo) a mediados de octubre, la Feira do Mel ‘Meleira’ de Pontevedra en agosto, la Feira do Mel de Oleiros (A Coruña) en noviembre o la Feira do Queixo do Eume e Mel de Goente en As Pontes de García Rodríguez (A Coruña) también en octubre, son sólo un ejemplo de algunas de estas celebraciones. Sin duda, un tesoro dulce que no te puedes quedar sin probar.

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