Vive la historia de la Fortaleza de Monterreal, en Baiona

Aunque lleva más de 2000 años siendo un recinto amurallado, no es hasta el siglo XII que se inicia la construcción de la actual Fortaleza de Monterreal, que tardaría casi cuatro siglos en finalizar.

Entre sus paredes, una historia fascinante a la que queremos acercarte hoy.

Lo primero que nos llama la atención al llegar allí es, sin duda, el tamaño de esta fortificación. De hecho, es una de las más grandes que se conservan en toda España con nada más y nada menos que 18 hectáreas. En ella, a lo largo de su recorrido, se levantan tres torres de vigilancia: la Torre del Reloj, la Torre de Tenaza y la Torre del Príncipe, la más antigua de todas y que en sus tiempos funcionaba como faro y como prisión.

Este lugar fue escenario, a lo largo de los siglos, de numerosos ataques. Uno de los más conocidos fue el asalto del Conde de Camiña, Pedro Madruga, en 1474. Fue éste quien, en defensa de Juana La Beltraneja frente a Isabel La Católica, y con el apoyo del rey Alfonso V de Portugal, atacó la villa matando a muchos de los vecinos de Baiona y destruyendo sus casas. Tal era la fama de violento y humillador de Madruga que hay quien dice que en 1485, durante el encarcelamiento en la Torre de la Tenaza de uno de sus enemigos, el Obispo de Tui, hizo que se construyese solamente una puerta pequeña en la celda y pidió que se le diese de comer sin parar con el fin de que engordase y jamás pudiese salir por aquella diminuta puerta.

Fue aquí también donde, el 1 de marzo de 1493, atracó una de las carabelas de la expedición que Cristóbal Colón había capitaneado hacia las Indias. Se trataba de la Pinta, y con ella llegó la noticia del descubrimiento de América. Fue así como Baiona se conviritió en el primer pueblo del “Viejo Continente” que recibió la noticia. Se trata de un hecho de tal relevancia que, hoy en día, se celebra cada año una representación teatral que recuerda a todos los asistentes el acontecimiento, la “Fiesta de la Arribada”.

En 1963 se construyó lo que hoy es el Parador Nacional Conde de Gondomar, inaugurado en 1966 como complejo hotelero. Al tiempo que se llevaba a cabo su construcción, se restauraron también las antiguas murallas, construyendo sobre ellas almenas que las devolvían a su estilo medieval. En 1975, junto al parador, se construye también una capilla dedicada a la Virgen del Carmen que hoy en día suele estar rodeada de turistas y curiosos. Pero lo realmente fascinante es poder encontrar todavía hoy los restos de las edificaciones que en su día llenaban el castillo, y es que aunque algunos edificios fueron destruidos (como el Convento de los Franciscanos, el Palacio de Justicia o el Palacio del Conde de Gondomar ), aún quedan retazos de algunas de las antiguas viviendas, almacenes y pozos.

Así que ya sabes, tanto si sólo puedes hacer una visita corta paseando a lo largo de los tres kilómetros de recorrido que rodean la fortaleza como si decides pasar allí una noche entera, este lugar te permitirá formar parte, aunque sólo sea por un tiempo determinado, de su historia.

 

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