Vino y espiritualidad en San Clodio de Leiro

O Ribeiro es tierra de vinos y monasterios. En pocos lugares se combinan también estas dos vocaciones como en San Clodio, en el municipio de Leiro. Mil años contemplan a este edificio, moldeado por las cicatrices del tiempo y marcado por la relación entre religión y economía vinícola.

La situación del cenobio se halla marcada por la presencia, muy próxima, del hermosísimo puente medieval que cruza el río Avia. Ligera, incluso brillante a la luz de la tarde, la obra data del siglo XV y tiene tres arcos apuntados, el más alto de los cuales llega a cerca de 20 metros de altura. Es un puente de historia muy agitada, como tantos en Galicia: reformado en el siglo XVIII, a principios del XIX sería testigo de enfrentamientos entre las tropas napoleónicas y los paisanos durante la Guerra de Independencia, y también en esa época se le añadiría una cruz en la parte más alta.

El monasterio está muy cerca, hacia el este. Fue declarado Monumento Nacional en 1931 (el puente tendría que esperar medio siglo más para lograr el título) y sus orígenes se hunden en la niebla de los tiempos. La zona central de Galicia, tan fértil, reúne abundantes muestras de arquitectura monacal, tanto en esta zona como en la de la Ribeira Sacra, y es posible que los monjes llegasen a Leiro alrededor del siglo VI. De todos modos, parece que el cenobio actual se fundó a finales del siglo X.

La producción de vino le dio al monasterio de San Clodio épocas de enorme prosperidad. En un inicio se constituyó como comunidad benedictina, y entre los siglos XII y XIII la expansión de su poder económico fue máxima. Son de esa época la mayor parte de las trazas de la fantástica iglesia, con tres naves y cabecera triple, y una portada en la que destacan los tres rosetones (cegados o transformados siglos después de la construcción original) y una deliciosa portada de arco apuntado. También es muy curiosa la torre del campanario, en la que se acumulan elementos añadidos a lo largo de los años, dando lugar a una forma muy identificable. Dentro se conserva la Santa Reliquia, una astilla de la cruz de Jesús venerada para espantar el fantasma de las granizadas que estropean la cosecha de las vides, en otro ejemplo más de mezcla entre la espiritualidad y la cultura vitivinícola de la zona.

Después de sufrir una profunda crisis en la Baja Edad Media, San Clodio volvió a tomar carrerilla en el Renacimiento, una vez más de la mano de los benedictinos. Los dos claustros que componen el edificio principal y que sustituyeron al original románico son de los siglos XVI y XVII, y reflejan los estilos de moda en cada una de las épocas: el renacentista, en el primero de los casos, y un barroco sobrio en el segundo.

Abandonado como tantos cenobios a principios del XIX con la Desamortización, en la actualidad el edificio ha sido recuperado para dar cabida a un hotel. Colocado a caballo entre las localidades de O Carballiño y Ribadavia, muchos lo eligen como punto de partida para conocer una comarca de gran potencial paisajístico y, cómo no, enogastronómico.

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *