Una maravilla neoclásica: Os Milagres de Amil

Cada año, en las postrimerías de la época estival, miles de personas de toda Pontevedra se echan a andar para alcanzar un mismo lugar: el santuario de Os Milagres de Amil, en Moraña. La peregrinación se lleva a cabo desde varios lugares. Desde la capital provincial, por ejemplo, son cientos los romeros que caminan durante toda la noche, atravesando valles, oteros y aldeas, para llegar muy pronto por la mañana a la iglesia, en la que se depositan exvotos y se reza pidiendo curaciones milagrosas.

Cuenta la leyenda que la devoción comenzó en Amil gracias a un arriero. Se llamaba Sebastián de Castro y, a finales del siglo XVIII, veía cómo sus cultivos se arruinaban por una sequía impenitente. Después de pedir ayuda a la Virgen, cavó en el lugar de A Roza Vella y, milagrosamente, encontró agua. En agradecimiento edificó una fuente adornada por una talla de Nuestra Señora, una construcción que sigue existiendo muy cerca del actual santuario.

Porque, cuando la fama del lugar llegó a oídos de los vecinos, pronto se vio que el sitio en el que Sebastián de Castro vivía no era el más adecuado para la devoción. Muy cerca, en A Chan, se levantó poco después el actual templo, de traza neoclásica y arquitectura realmente curiosa. En primer lugar, porque se trata de un edificio de planta octogonal con un sencillo pórtico de aires renacentistas, frontón y columnas al gusto de la época. También por la preciosa escalera de acceso, ya del siglo XX, que remonta la loma en que se ubica el santuario, en la cima de un antiguo castro.

El Santuario de Os Milagres se encuentra en el municipio de Moraña, en el interior de Pontevedra. El atractivo y el tirón turístico de otras comarcas de la provincia situadas en torno a las Rías Baixas hace que en muchas ocasiones esta zona pase desapercibida entre quienes visitan Galicia, perdiéndose un área de gran valor natural y paisajístico. El municipio cuenta con algo más de 4.000 habitantes, repartidos en parroquias con un curioso rasgo en común: muchas de ellas cuentan con una preciosa carballeira (bosque de robles) situada junto a la iglesia. Es el caso de Santa Xusta (con más de 450 árboles distribuidos en 25.000 metros cuadrados de extensión y un paseo para poder verlos); Campenlos, con medio centenar de robles; Campo de Antón, A Buzaca o A Feira Vella, de menor extensión; o Santa Lucía (junto a la casa consistorial, con un centenar de robles).

En esta última carballeira se celebra anualmente una feria que convierte a Moraña en la capital de la cocina tradicional gallega por un fin de semana. Se trata de la Festa do Carneiro ao Espeto, en la que se asan a la brasa docenas de carneros para cientos de comensales. Se celebra a finales de julio y se aproxima a las cincuenta ediciones. Declarada de interés turístico, hay que andarse ágil para conseguir sitio: la comida se reserva por lotes de un animal para veinte personas.   

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