Un paseo por el Parque Natural de O Carreirón

Único. El Parque Natural de O Carreirón tiene poco con que compararse en el catálogo de zonas protegidas de Galicia. Si bien su paisaje es semejante al de algunas zonas del Parque Nacional das Illas Atlánticas, destaca por ser una zona baja, sin elevación casi ninguna, y unida al continente a través del puente de la Illa de Arousa, en la que se sitúa. Una jornada de senderismo y playa es tentadora en esta península de costa enrevesada.

Porque esa es una de las características más deliciosas de O Carreirón. El acceso a la zona protegida se realiza por un único punto: la rotonda de entrada en la Illa de Arousa desde el puente que la comunica con el municipio de Vilanova. La única carretera lleva a dos campings y finaliza en una pequeña rotonda y un aparcamiento de pago. Después, el recorrido tiene que hacerse por fuerza a pie.

Y merece la pena. Siguiendo la ruta marcada con señales de madera verticales, el caminante se encontrará primero con la playa más grande del parque, la de Xastelas. En ella se reúnen todos los servicios necesarios para pasar un día de playa tranquilo y en familia: chiringuitos, aseos y un paseo marítimo harán las delicias de quien desee gozar del buen tiempo y de los baños de sol. El agua está especialmente calmada en esta zona de Galicia, puesto que el arenal se encuentra muy en el interior de la ría de Arousa, enfocado hacia Cambados. Con marea baja, el poco calado de la ría en esta zona hace que los bañistas puedan caminar mar adentro sin que el agua los cubra durante decenas de metros.

El espectáculo natural empieza al doblar la punta de Xastelas. Desde este punto y rodeando toda la península que conforma O Carreirón se encuentran innumerables calas, playas pequeñas y acumulaciones de rocas que entran y salen del mar, dando a los visitantes múltiples opciones de baño. La playa de Os Espiños, la de Dente de Can, la Lontreira, la de Os Petóns… lo mejor es ir recorriendo poco a poco el sendero y parar en la que más apetezca. O en varias, porque el trayecto es corto y se hace fácilmente en una hora de camino.

Conviene estar muy atento a la fauna, tanto al pie del mar (donde, a última hora de la tarde, es habitual contemplar el espectáculo de los peces saltando fuera del agua y de las aves, en consecuencia, preparándose para la caza) como en las dunas del interior (donde es fácil ver lagartos de buen tamaño, conejos y pájaros de diversos tipos). También es muy simpático, sobre todo si se viaja con pequeños, ir observando las formas peculiares de las rocas del entorno. Algunas tienen nombres muy fáciles de entender en cuanto se contemplan, como el Con do Cocodrilo, el Con do Fuciño do Porco (nariz de cerdo) o el de los Tres Pés.

En la parte interior se encuentra la singular laguna de O Carreirón, de muy poca profundidad y algo más de un kilómetro cuadrado de extensión. En ella anidan y descansan aves de paso que se pueden observar desde atalayas construidas a tal efecto. Es un punto clave de la Zona Internacional de Especial Protección para las Aves y del complejo intermareal arousano.

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