‘Telleiras’ de O Salnés

Entre el siglo XIX y la primera mitad del XX, una actividad protoindustrial cobró gran importancia en la comarca de O Salnés: la fabricación de tejas y ladrillos a partir de la excelente arcilla local. De las rudimentarias factorías de entonces, llamadas ‘telleiras’, quedan hoy restos muy interesantes para conocer el pasado de una comarca marcada en los últimos tiempos por el auge del turismo.

Uno de los puntos más relevantes para comprender este pasado es el Centro de Interpretación de las ‘Telleiras’, situado en Vilalonga. Esta parroquia es singular dentro del ayuntamiento de Sanxenxo, pues, estando el resto del término municipal sobre la ría de Pontevedra, Vilalonga abre su costa también a la de Arousa. El Centro de Interpretación se encuentra en esta cara, en una ensenada de poco calado que tiene justo enfrente la Illa da Toxa.

Restaurada recientemente, se trata de una nave antigua en la que se fabricaban ladrillos y tejas. Preserva varios hornos de granito originales, a través de los que se puede comprender el proceso que se llevaba a cabo en estas instalaciones preindustriales. La manufactura era complicada y requería de mucha precisión por parte del ‘telleiro’. Lo primero que se hacía era una masa mezclando agua y arcilla local, muy apreciada por los constructores. El barro se amasaba y se alisaba una y otra vez para darle una consistencia sólida y uniforme, y después se colocaba en un molde llamado “formal” para darle la curvatura precisa. A la teja aún le quedaba tiempo para ser introducida en el horno, pues primero debía pasar varios días al sol, en un descampado, esperando al momento en que pudiese sostenerse por sí misma. Después sí, se introducía en el horno durante nada menos que una semana entera. Era entonces cuando se daba por concluido el trabajo.

Del proceso se pueden deducir varias cosas. Lo primero, que la temporada de mayor producción de las telleiras coincidía con el verano, pues era preciso calor para el primer secado de las piezas. El segundo, que las jornadas de trabajo eran largas y penosas. Se dedicaban a este oficio tanto hombres como mujeres, muchas veces temporeros. El hecho de que las ‘telleiras’ se encuentren pegadas al mar nos habla también de la forma principal de distribución, en barcos que recorrían la costa desde la factoría hasta el cliente. Otra zona del sur de Galicia, O Rosal, fue también punto de referencia en la elaboración de estos elementos básicos para la construcción.

En realidad, en todo este tramo de costa eran muy abundantes las instalaciones de este tipo. En la parroquia de Castrelo del municipio de Cambados, también mirando hacia A Toxa, se restauraron varios hornos para cocer las arcillas. Están unidos por una senda que se puede recorrer a pie o en bicicleta, complementando el más habitual plan de sol y playa que tan bien se acompasa con el clima de la comarca.

La mayor parte de estas fábricas cerraron hace ya más de cuarenta o cincuenta años, y sus estructuras se aprovechan hoy para fines turísticos y de recuperación del patrimonio etnográfico. Entre Cambados y O Grofe el oficio no se perdió completamente, pues en este mismo trecho de costa se concentran varias factorías modernas dedicadas a la fabricación y venta de materiales de construcción de este tipo.

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