Seis propuestas para disfrutar con la nieve en Galicia

Con la llegada del frío, muchos viajeros vuelven la vista hacia el interior y, especialmente, a las montañas. La nieve, que siempre que llega es un espectáculo excepcional, atrae a los que buscan tanto la posibilidad de practicar deportes de invierno como de llevar a cabo excursiones por lugares diferentes y tener experiencias propias de la estación. Te proponemos cinco maneras de disfrutar de la nieve y del frío en Galicia.

Esquiar en Cabeza de Manzaneda

La única estación invernal de Galicia es la de Cabeza Grande de Manzaneda, situada entre el municipio ourensano del mismo nombre y A Pobra de Trives. La misma montaña es imponente, con 1.800 metros de altura y un paisaje alrededor que quita el aliento. En cuanto a la estación, es una de las favoritas tanto de los habitantes del noroeste peninsular como de muchos vecinos portugueses, que tienen aquí la posibilidad de esquiar sin desplazarse a otras instalaciones alejadas. Cabeza de Manzaneda consta de más de veinte pistas, varias de ellas acondicionadas para un esquí tranquilo y adecuadas para iniciarse en esta especialidad, incluso a edades muy tempranas. En la misma estación pueden alquilarse los materiales necesarios y contratar clases adaptadas a cada edad. Y, si lo tuyo no es esquiar, no te preocupes: la montaña está llena de senderos acondicionados para andar e incluso para recorrer en bicicleta todo terreno, aunque siempre es conveniente informarse de su estado debido a las nevadas. Cabeza de Manzaneda está a 90 kilómetros de Ourense y a menos de veinte de A Pobra de Trives.

Os Ancares y O Courel

Las sierras de Os Ancares y O Courel son hermosas en cualquier época del año, y más en invierno cuando sus cumbres alcanzan una belleza difícil de imaginar. Por fortuna, incluso estando nevados es posible visitarlos a pie en muchas ocasiones, por ejemplo desde Piornedo. Lo mismo que ocurre con los Ancares pasa con su hermana del norte, la sierra de O Courel, con la ventaja de que los picos con algo más bajos.

Pena Trevinca

El macizo de Pena Trevinca es el único en Galicia que supera los 2.000 metros. Su cima se encuentra en concreto a 2.127 metros y se sitúa en un espacio protegido por la Red Natura 2000 de unas 25.000 hectáreas de monte que comparten las provincias de Ourense (en los municipios de Carballeda de Valdeorras y A Veiga), León y Zamora. Las cumbres, nevadas hasta bien entrada la primavera, son visibles desde todo el entorno, y llaman a los amantes de la montaña a conocerlos.

O Cebreiro

Seguro que más de un peregrino que hizo el Camino de Santiago en Invierno estará de acuerdo en que la postal más hermosa de la Ruta es la de O Cebreiro nevado. El pequeño núcleo lucense, uno de los lugares jacobeos más emblemáticos, acostumbra a estar cubierto por la nieve en los meses de invierno, y lo que puede ser una incomodidad para quien accede a Galicia por carretera es un auténtico regalo para quien lo hace a pie, en viaje hacia la ciudad del Apóstol.

Una tarde en las termas

Otra sensación inigualable es la de sumergirse en agua bien calentita mientras alrededor el paisaje está cubierto de nieve y escarcha. Esto puede conseguirse en la multitud de balnearios y spas que hay en toda Galicia, y se acentúa aún más si se hace al aire libre. Un par de sugerencias son las ourensanas termas de A Chavasqueira y las de Prexegueiro. Las primeras se encuentran en plena capital provincial y permiten darse un baño a 67 grados centígrados mientras en el exterior hay incluso temperaturas bajo cero. Las segundas, muy cerca de la hermosa villa de Ribadavia, ofrecen varias piscinas a diferentes temperaturas.

Turismo Rural

Otra buena idea, cada vez más popular entre los gallegos, es pasar un fin de semana en una casa de turismo rural de las que pueblan el interior de Galicia. Hay muchas y muy buenas, y en ellas se puede gozar tanto de la historia que atesoran estos edificios como de la naturaleza que los  rodea. En invierno la mayoría realizan variadas propuestas gastronómicos con menús que te calentarán por dentro con recetas tradicionales, sabrosas y contundentes, y te harán olvidarte del frío. O, mejor aún, te ayudarán a gozar de él.

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