Secretos de las Islas Atlánticas

El Parque Nacional Marítimo Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia, compuesto por los archipiélagos de Cíes, Ons, Sálvora y Cortegada, guarda multitud de secretos que, aunque hayas estado allí, probablemente desconozcas. Hoy te desvelamos unos cuantos…

Hay quien dice que todas las islas están comunicadas con la costa por túneles secretos. Cierto o no, la realidad es que el único modo conocido de acceder a ellas sigue siendo el barco. Además, los romanos las hacían llamar “Islas de los dioses”, debido a su innegable belleza natural y a que estaban situadas a tan sólo unos kilómetros del entonces llamado fin del mundo (el Cabo de Finisterre). Algunos autores sostienen, de hecho, que el mismísimo Julio César llegó a estar en ellas persiguiendo a los pueblos herminios que escapaban de Portugal. Más tarde, en el siglo VI, se empezaron a instalar en las islas comunidades religiosas. En las Cíes, de hecho, se instalaron dos conventos. Allí convivían con una población sometida a su régimen feudal y que, a mediados del siglo XVI, termina por abandonar el archipiélago asustada por los ataques piratas de turcos, tunecinos e ingleses. Entre ellos, Francis Drake, que se ensañaría con la Ría de Vigo asolando estas islas.

Y hablando de Cíes… ¿Sabías que hace unos años la playa de Rodas fue calificada por el periódico británico The Guardian como la mejor playa del mundo? Y no es de extrañar… Es en Cíes también donde se encuentra la mayor colonia de gaviotas patiamarillas del planeta, de las que hay más de 22.000 parejas. A estas aves las acompañan muchas otras que hacen de estas islas todo un santuario para ellas.

De la isla de Sálvora dice la leyenda que cada uno de los islotes que la forman es una persona convertida en piedra por un hechizo hace miles de años. Dicen también que es en esta isla donde tiene su sede la Santa Compaña, y que más de una vez se la ha visto escondida detrás de las rocas o emergiendo del mismo mar para recorrer la vieja aldea abandonada. ¿Quién sabe? Es mejor no comprobarlo…

Vayámonos mejor hasta Ons y hasta su “Buraco do Inferno”, sima de cinco metros de diámetro y cuarenta de profundidad situada al sur de la isla y en la que, según dicen, se oyen los lamentos de las almas atormentadas por sus pecados. Además, dice la leyenda que en lo más profundo del “buraco” hay un toro con cuernos de oro que protege a los isleños del mundo de los muertos.

Es en Cortegada donde nos encontramos el bosque de laureles más grande de Europa, con dos hectáreas y media y casi 500 árboles. Y hablando de árboles, tenemos que mencionar un enorme roble en mitad de la isla que, según las viejas historias, se dedicaba a comer las cabras de los lugareños hasta que, un día, ellos le llenaron la boca de piedras, dando lugar al que hoy se conoce como “árbol comepiedras”.

Son, en definitiva, las Islas Atlánticas, la zona más misteriosa y probablemente la más interesante de Galicia, y aunque jamás sabremos si todo lo que se cuenta de ellas es real o es pura magia, lo que sí sabemos de verdad es que, una vez se pisan por primera vez, es prácticamente imposible no dejarse llevar por su encanto y volver. Siempre volver.

 

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