San Carlos, el jardín romántico de A Coruña

Liberal, trepidante y moderna, la ciudad de A Coruña cuenta también con un alma poética que la comunica con el romanticismo inglés del siglo XIX. La relación viene de lejos y se estableció con un hecho trágico que cualquier coruñés es capaz de referir: la Batalla de Elviña y la muerte en combate del oficial británico sir John Moore.

Ese culto al romanticismo tiene en A Coruña, además, un lugar bien destacado. Se trata del Jardín de San Carlos, un oasis en medio de la agitación de la urbe. El parque se situó en el espacio que ocupaba en tiempos una de las fortalezas principales que guardaban la ciudad: Visto desde lejos es bien evidente que su base es la de un antiguo castillo, en origen (en el siglo XIV) situado extramuros y después unido a la muralla. Fue este un lugar de destrucción: en 1658 el descuido de un trabajador hizo que el polvorín situado dentro estallase, rompiendo el lugar en mil pedazos y, de paso, llevándose por delante docenas de vidas y dañando de importancia el convento de San Francisco, del que hoy apenas quedan trazas detrás de la iglesia de la Orden Tercera. La explosión debió ser tan espantosa que durante casi dos siglos los coruñeses salían en procesión todos los años para ofrecer el llamado voto de la pólvora, pidiendo al cielo que nunca más ocurriese algo tan horrible.

Después del destrozo, el lugar se transformó en un silencioso jardín dispuesto alrededor de la tumba del héroe de la Batalla de Elviña, sir John Moore. El encuentro bélico tuvo lugar en plenas guerras napoleónicas. En los primeros días de 1809, Moore huía del centro de la Península, perseguido por tropas francesas escogidas entre las mejores al servicio del Emperador. Su intención era embarcar al ejército inglés en el puerto de A Coruña. Mientras esperaba por las naves necesarias para la evacuación, se vio obligado a hacer frente al enemigo en las colinas de Elviña, a la entrada de A Coruña, entonces apenas una aldea y hoy lugar en el que se asienta la Universidad. El día 16 los dos ejércitos pelearon y Moore recibió un balazo del que moriría horas después. El grueso de las tropas británicas pudo embarcar antes de que los franceses, al mando del mariscal Soult, entrasen en las murallas el día 18.

El cuerpo de Moore yace enterrado en una urna de piedra en San Carlos, en una tumba en la que se pueden ver, ahora ya como adornos, varios aparatos bélicos como cañones o bombas. En el entorno de la tumba hay también reconocimientos al valor del oficial inglés: las palabras de Wellington recordando la guerra  (“Españoles, dedicaos todos a imitar a los inimitables gallegos”); un poema del romántico inglés Charles Wolfe; y otro de Rosalía de Castro están grabados en mármol en las paredes del cierre.

El jardín es una parada obligada en cualquier paseo por la A Coruña más tradicional. Está, además, bien rodeado de edificios atractivos para quien quiera conocer el pasado de la Comunidad: el Arquivo do Reino de Galicia, el Museo Militar y la Fundación Seoane, dedicada al ilustre pintor del siglo XX, están al lado de este parque que, además, es una atalaya privilegiada para contemplar el puerto y la bahía coruñesa.

Además, ahondando en la conexión británica de la ciudad, una placa recuerda a los 172 marineros fallecidos en 1890 en el naufragio del HMS Serpent cerca de Camariñas.

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